La cobertura “informativa” de distintos medios de comunicación ante la llegada del dictador Juan Orlando Hernández, ha generado dudas sobre la función del periodismo ante sucesos de gran relevancia política y judicial; según el analista José Zúniga, las transmisiones mostraron una carencia de contextualización respecto a la condena por narcotráfico dictada en Estados Unidos contra “JOH”.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. La cobertura “periodística” por diversos medios de comunicación a la llegada del dictador Juan Hernández, ha generado cuestionamientos sobre el papel del periodismo frente a hechos de alto impacto político y judicial; para el analista José Zúniga, la trasmisión evidenció una falta de contextualización sobre la condena por narcotráfico impuesta en Estados Unidos contra el “cachureco”.
“El periodismo, como dice su mismo concepto, entretiene, educa y sobre todo debe relatar un hecho veraz, entre comillas veraz, porque debe de, ante todas las situaciones, informar con la verdad de las situaciones”, afirmó.
Asimismo, el analista sostuvo que existe una responsabilidad periodística de explicar con precisión el significado jurídico de un indulto y evitar interpretaciones erróneas entre la ciudadanía.
Además, señaló que parte de la cobertura mediática obedecería a la línea editorial de empresas de comunicación que, durante la administración de Juan Orlando Hernández, recibieron importantes recursos estatales mediante contratos de publicidad oficial:
“Recordemos que muchos de los medios de comunicación en nuestro país han perdido uno de los principios principales de la temática comunicativa que es informar bajo el principio de imparcialidad”.
El analista agregó que la labor periodística debe sustentarse en la investigación, la verificación de los hechos y la imparcialidad, en lugar de limitarse a reproducir las declaraciones de los actores políticos sin contrastarlas con el contexto judicial o documental correspondiente.
“Es poder señalar y encaminar al pueblo hondureño por una verdad para no volver a repetir los errores del pasado y, sobre todo, vuelvo y le repito, bajo ese principio de imparcialidad que debe de caracterizar sobre los hechos determinados de una situación que en algún momento llenó de mucha pena nuestro país”, agregó.


Respecto al equilibrio entre la libertad editorial y la ética informativa, Zúniga sostuvo que los medios tienen derecho a definir su línea de trabajo, pero ese derecho no los exime de ofrecer información completa, verificable y contextualizada, especialmente cuando se trata de hechos que marcaron la historia reciente del país.
Al referirse al efecto que este tipo de cobertura puede generar sobre la percepción ciudadana, la analista advirtió que la falta de contexto puede influir en la manera en que una parte de la población interpreta los acontecimientos, particularmente en un país donde persisten bajos niveles de acceso a la información y limitaciones en el análisis crítico.
“Entonces bajo ese esquema es que medios alternativos como EL LIBERTADOR y otros que informan con la verdad al pueblo hondureño, puede existir un balance de generarse un relato verdadero de cómo las situaciones han sucedido en los anales de la historia de nuestro país”, afirmó.
Además, recordó que un indulto únicamente puede concederse a una persona previamente declarada culpable mediante sentencia firme, por lo que no constituye una declaración de inocencia ni elimina los hechos por los cuales fue condenado y recordó que:
“Hernández solicitó a través de una corte de apelaciones una situación de entre comillas querer limpiar el historial criminal fue denegada porque ya había obtenido el beneficio del indulto, no porque propiamente era inocente”.

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