HONDURAS BAJO ESTRÉS CLIMÁTICO: CALOR Y CONTAMINACIÓN GOLPEAN SALUD MENTAL

Las altas temperaturas, el humo contaminado y la mala calidad del aire comienzan a impactar no solo la salud física de los hondureños, sino también su estabilidad emocional. “Más que enojo, el calor puede provocar tristeza, cansancio y hasta depresión”, advierte la psicóloga Fany Damas.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. “Fíjate que me canso más rápido y la garganta la siento reseca”, relata el joven Joel Galeano. Con 28 años, se gana el pan de cada día en la albañilería bajo el intenso calor de Nacaome, Valle, considerado uno de los municipios más calurosos de Honduras.

Con temperaturas de hasta 36 grados centígrados y una sensación térmica cercana a los 40, la capacidad de refrigeración corporal —el “aire acondicionado” natural del cuerpo humano— se ve limitada, aumentando el riesgo de golpes de calor y deshidratación.

A diferencia del sur de Honduras, las ciudades del centro del país, como el Distrito Central (Tegucigalpa y Comayagüela), suelen tener un clima más fresco; sin embargo, las altas temperaturas también se han hecho presentes, registrándose una sensación térmica de hasta 33 grados.

Pero, una de las principales preocupaciones en la capital hondureña es el aire. Según la plataforma IQAir.com, el Índice de calidad del aire (AQI⁺) en Tegucigalpa alcanzó los 123 puntos (categoría “nocivo para grupos sensibles”) con una concentración de partículas finas PM2.5 de 44,6 microgramos por metro cúbico (µg/m³).

Tegucigalpa – 5 de mayo (imágenes de EL LIBERTADOR): 

PM2.5 son partículas microscópicas contaminantes presentes en el aire, generadas principalmente por humo, vehículos, incendios y fábricas. Una concentración de 44,6 microgramos por metro cúbico (µg/m³) indica contaminación elevada que puede penetrar pulmones y sangre, aumentando riesgos respiratorios, cardiovasculares y neurológicos.

No solo Tegucigalpa es víctima del ‘aire tóxico’. Según la plataforma, en Nacaome y San Lorenzo —departamento de Valle— el AQI alcanzó los 132 puntos. En tanto, Cantarranas, Francisco Morazán, registró un AQI de 130 puntos. Comayagua también reportó un AQI elevado de 130 puntos, mientras que sectores de Santa Bárbara, en el occidente de Honduras, registran niveles promedio de 120 puntos.

La concentración de PM2.5 es actualmente 7,3 veces superior al valor anual de la guía PM2.5 según la Organización Mundial de la Salud. (IQAir).

El ambiente y la salud mental

La crisis ambiental provoca efectos negativos en la salud de las personas, sobre todo en la psicológica. Por ejemplo, IQAir explica que incluso respirar aire contaminado por poco tiempo puede aumentar el riesgo de depresión y esquizofrenia, con efectos que comienzan desde la infancia.

“Pues, uno se irrita más, me entendés. Se siente más cansado y presionado, como que querés salir corriendo o dejar todo tirado”, señala Galeano. Estudios citados por IQair muestran que la exposición prolongada a PM2.5 está vinculada con más casos de depresión, ansiedad, trastorno bipolar y hasta esquizofrenia.

Al respecto, EL LIBERTADOR entrevistó a la psicóloga Fany Damas, quien advirtió que las altas temperaturas y la contaminación no solo afectan físicamente a la población, sino también el comportamiento y la estabilidad emocional. “El primer efecto que presenta la persona es el desánimo”, explicó, señalando que el calor extremo reduce la energía, la paciencia y la capacidad de realizar actividades cotidianas.

Según la especialista, las personas más vulnerables son quienes trabajan expuestos al sol durante largas jornadas, como albañiles, vendedores ambulantes, conductores de buses y mototaxistas. “Estas personas van a presentar inestabilidad emocional, estrés y desesperación; cualquier cosa las va a sacar de sus casillas, precisamente porque el calor los desespera”, manifestó.

Mapa satelital de IQAir muestra el nivel de contaminación del aire en Honduras.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la contaminación del aire representa uno de los mayores riesgos ambientales para la salud pública, no solo por enfermedades respiratorias y cardiovasculares, sino también por sus efectos neurológicos y psicológicos, asociados a ansiedad, estrés y deterioro del bienestar emocional.

Damas sostuvo que el impacto emocional puede percibirse especialmente dentro de los hogares. “La gente llega cansada, fastidiada, fatigada, irritable”, expresó. Y añadió que muchas veces los primeros en notar los cambios de comportamiento son familiares y personas cercanas.

En ese sentido, hizo hincapié en el cuidado psicológico mutuo. Según explicó, las familias deben estar alerta ante cambios de ánimo, sobre todo en personas cuyas emociones varían con facilidad. “Si ven que uno de sus familiares ahora tiene un comportamiento extraño, las familias deben estar atentas para evitar que haga algo que quizá esa persona no quiso hacer”, señaló.

“Definitivamente, el calor afecta las emociones y no nos permite llevar una vida tranquila o relajada”, señaló la especialista. Además de la irritabilidad, considera que uno de los principales efectos psicológicos es el agotamiento emocional. “Más que enojo, este calor puede provocar tristeza, cansancio y hasta llevar a una depresión”, advirtió.

Obreros de la construcción en el sur de Honduras.

Un punto crítico señalado por la psicóloga es sobre el impacto desigual que provoca la crisis climática. Mientras algunas personas permanecen en oficinas con aire acondicionado, otras deben continuar trabajando bajo el sol. “Es fácil decir que no salgan o que se cuiden, pero hay gente que forzosamente tiene que estar en las calles para llevar sustento a su hogar”, afirmó.

Ante este escenario, recomendó mantener hidratación constante, buscar momentos de descanso y reducir, en la medida de lo posible, la exposición al calor y al humo contaminado. “Hay que tener conciencia de tomar agua, aunque no sintamos sed”, indicó, insistiendo además en prestar atención a cambios emocionales persistentes como tristeza, agotamiento o irritabilidad extrema.

Mientras los pronósticos climáticos advierten que Honduras continuará enfrentando temperaturas extremas, sequías y episodios de contaminación asociados a episodios intensos del fenómeno de El Niño, especialistas alertan que el impacto ya no solo se refleja en el ambiente, sino también en el estado emocional de la población.

A pesar de la crisis, el especialista de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Luis Fonseca, detalló que el intenso calor comenzaría a disminuir en los últimos días de mayo, con la llegada de las primeras lluvias pronosticadas para mediados del mes.

“El calor los desespera”, resume la psicóloga, al describir cómo el agotamiento, la irritabilidad y el desánimo comienzan a formar parte de la rutina diaria de miles de hondureños expuestos al sol, el humo y la incertidumbre climática.

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