ALTA FUNCIONARIA ADMITE “DEBILIDAD” DEL PRESIDENTE EN COMUNICAR LOGROS

“No ha podido comunicar todas las acciones que estamos haciendo”, así ha reflexionado la designada presidencial, María Antonieta Mejía, al respecto de la caída en la popularidad del mandatario Nasry Asfura.

La funcionaria meditó que la baja aceptación no responde a una mala gestión gubernamental, sino a un déficit de comunicación porque el presidente prefiere hablar con acciones y no mediáticamente.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. La designada presidencial, María Antonieta, entrevistada en exclusiva por EL LIBERTADOR, abordó sin rodeos uno de los puntos más sensibles del Gobierno actual: el desplome de la imagen presidencial en las encuestas recientes que, en otras palabras, significa la baja aceptación.

Consultada sobre las causas de esa caída, la funcionaria fue directa: “Al presidente le gusta hablar con acciones y no mediáticamente. No ha podido comunicar todas las acciones que estamos haciendo”. Es decir, la baja aceptación no corresponde a inoperancia, sino a un déficit de comunicación institucional.

Mejía ejemplificó que acciones como la venta del avión presidencial que no eran parte de las promesas de campaña y se ejecutó en el marco de la política de austeridad del presidente, no fue lo suficientemente difundida ante la opinión pública.

Gráfica del presidente Nasry Asfura, durante su conferencia de prensa en el marco de los primeros 100 días de gobierno.

«Eso como gobierno nos está faltando, el tema de la proyección de la comunicación de lo que se está haciendo», admitió la designada que, a su vez, compartió cómo “tierra adentro” el presidente conserva el cariño y la empatía de la población, y que esto exige ahora “mayor perfección en la gestión”.

La designada afirmó que “ordenar la casa no ha sido fácil”, y entiende las críticas del pueblo porque éste quiere respuestas inmediatas en temas sociales y estructurales como la salud, educación y seguridad, “porque esto no ha venido de ahorita, ni de cuatro u ocho años atrás, es un problema de larga data.

REFORMAS Y LUCHA ANTICORRUPCIÓN
Mejía, quien cuenta con amplio recorrido en la política desde su etapa en el Congreso Nacional, destacó que el Poder Ejecutivo ha impulsado avances en materia anticorrupción, por ejemplo: una ley especial para castigar el soborno, una nueva Ley de Contratación del Estado y el fortalecimiento del Tribunal Superior de Cuentas (TSC).

Respecto al TSC, la designada justificó que hay una necesidad de ejecutar auditorías “concurrentes” —antes, durante y después de los hechos— para detectar irregularidades a tiempo y, de esa forma, subsanar con las decisiones oportunas del caso.

Esta propuesta –apuntó– transformaría el esquema de auditorías posteriores, porque éstas suelen realizarse con un lapso de tiempo que permite situaciones como que quien cometió el acto ilícito ya huyó del país o, “se enredó todo el proceso, no hay documentos fidedignos en ese momento y hay que reconstruir todo el caso”.

CLASE POLÍTICA, EN LA MIRA
Sobre el futuro de los partidos políticos y la clase política, advirtió que enfrentan un momento de “hartazgo” ciudadano que podría representar un riesgo para la vida democrática si no se reinventan.

Imagen de la primera protesta ciudadana contra la administración de Nasry Asfura (viernes 11 de septiembre de 2026).

“Hemos visto la política tradicional de los partidos, liderazgos que ya no los quieren en esos partidos políticos y definitivamente tienen que hacer un cambio de generación también, porque la tecnología, la globalización, el mundo que enfrentamos es sumamente más informado”, aseguró.

Mejía resaltó que las redes sociales son esos canales de información y, ante las grandes olas de desinformación y “fake news”, quienes aspiran a la carrera política están expuestos, por eso muchos buenos elementos quedan expuestos y se orillan al retiro y, en ese ambiente, “quien pierde es la democracia, porque los buenos son los que se retiran y no los malos”.

EL ROL DE LA OPOSICIÓN
Finalmente, definió el papel que debería asumir la oposición: no obstruir por sistema, sino aportar valor a la legislación: “Ser oposición no es decir ‘no’ a todo, es decir: ‘puedo aportar a darle un valor agregado a este documento a través de mis ideas, a través de mi pensamiento, a través de escuchar al pueblo que yo represento que puede beneficiar esta ley al pueblo hondureño’”.

Mejía sentenció que para llevar lo mejor a los hondureños, “no podemos trabajar con sesgo” y la oposición debe trascender con altura, debatir ideas y no caer en la descalificación, porque “el pueblo está cansado de ver la misma modalidad política”.

Deja un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Contenido Protegido