Analistas advierten que la negativa a instalar la CICIH responde a intereses políticos del bipartidismo (Partido Nacional y Liberal); según el abogado, José Zúñiga, el mecanismo “vendría a investigar actos de corrupción cometidos en gobiernos anteriores y actuales”, lo que explicaría la resistencia de sectores que buscan preservar su imagen.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. La instalación de la Comisión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (CICIH) continúa estancada, no por falta de propuestas desde el Ejecutivo, sino por la resistencia histórica del Congreso Nacional, dominado por lógicas bipartidistas, es decir, intereses de los partidos Nacional y Liberal, advierten analistas políticos.
El Ejecutivo, entonces presidido por la presidenta Xiomara Castro (2022-2026), emitió en su momento un decreto para avanzar en la creación de la CICIH, el cual encontró una fuerte oposición y no logró ser ratificado en el Congreso anterior, debido a intereses que, según se ha señalado, afectaban a grupos tradicionales del bipartidismo.
Sin embargo, recientemente trascendió que el expresidente del Congreso Nacional, Luis Redondo, ratificó el decreto que ordena la instalación de la comisión anticorrupción, dotándola de la figura de querellante autónomo, es decir, facultades para acusar actuando con independencia del Ministerio Público.
“Es importante y necesario traer la CICIH. ¿Por qué? Porque desde que, en 1994, funciona el Ministerio Público como acusador público de la acción penal en nuestro país, y a pesar de que en la Constitución dice que debe ser un ente apolítico, pues durante décadas se manejó en repartición entre el bipartidismo”, sostuvo el analista político y abogado José Zúñiga, en entrevista con EL LIBERTADOR.
Zúñiga sostiene que la resistencia a instalar la CICIH responde al temor histórico del bipartidismo a perder los privilegios que durante décadas garantizaron impunidad. A su juicio, una comisión independiente evidenciaría actos de corrupción pasados y presentes, afectando directamente a actores políticos tradicionales.
“Una parte del bipartidismo nunca va a permitir que se instale la CICIH, porque esta vendría a investigar actos de corrupción cometidos en gobiernos anteriores y actuales. Muchos actores políticos resultarían salpicados, y eso no le conviene a quienes han sido históricamente privilegiados”, señaló Zúñiga.
Recientemente, el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, dijo que no sería provechoso para el país la instalación de un ente investigador internacional y que, además de la falta de voluntad política para instalar la CICIH, el sistema de justicia nacional necesita reforzar entes como el Ministerio Público.
De esta forma, no sería la primera vez que Zambrano se opone a un mecanismo de investigación independiente e internacional, y es que, en 2020, durante el gobierno de Mauricio Oliva en el Legislativo, el Congreso optó por despedir la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH); Zambrano integraba esa Junta Directiva.
Zúñiga plantea que la MACCIH fue un precedente incómodo para el bipartidismo porque sí empezó a tocar intereses reales del poder político. Según explica, la presión ciudadana —especialmente la marcha de las antorchas— permitió su llegada, pero su labor investigativa provocó que fuera expulsada cuando intentó procesar a figuras influyentes.
Por estos antecedentes, Zúñiga concluye en la falta de voluntad por parte del Partido Nacional —hoy en gobierno— para instalar el mecanismo.
“El partido de la estrella solitaria está buscando lavar su imagen en la actual administración con el fin de que algunas investigaciones en el ámbito público no prosperen. Y por eso es que volvemos y repetimos, varios sectores del bipartidismo, pudiendo aspirar a la mayoría calificada y traer la CICIH, están buscando más bien hacerle un juicio político al fiscal general, Joel Zelaya”, concluye Zúñiga.

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