¡MARVIN’S AWARDS! HONDURAS 2025 ¡CONGRATULATIONS, TRASH! Y LOS GANADORES… ¡BOOM! SORPRESA ¿O NO?

Y en este nuevo año, ¡arrancamos con todooo la cultísima edición de los “Marvin’s Awards” 2025! ¡Suenen tambores, espanta suegras, trompetas y chillidos “anticomunistas”! A nuestras bellas malinches y forasteros amantes de la “republic banana”, les recordamos que los “Marvin’s” es la célebre estatuilla que EL LIBERTADOR otorga cada inicio de año a la gentuza hondureña consagrada para la historia como podrida bazofia de nuestra Nación ¡Congratulations!

“Los Marvin’s” surgieron de la academia de lo mediocre, de las mentalidades esclavas que joden el desarrollo de Honduras, de esa miseria mental y espiritual carente de arraigo nacional y de pueblo, donde yacen extraordinarias y abominables bajezas de los hondureños por accidente, que pudiendo hacer el bien a la Patria, deciden destruirla y, en esta edición, lamentamos no contar con el “valet parking”, Romeo dice que está incapacitado en una montaña.

Pensamos que esta gala estaría a la altura, pero un pelón argentino se puso a incomodar nuestros PARA NADA honorables invitados ¡Sáquen ese pendejo! que ya nos está dando pesar por Evita, Gardel, Cortázar, Messi, el Diego y Spinetta, no puede ser que alguien nacido en tierra de talentos sea tan imbécil… Pero bueno, la virtud y la estupidez son universales. Así que !Abajo el telón!

Reflexión
EL LIBERTADOR
redaccion@ellibertador.hn

Tegucigalpa. Esta noche de viento suave y gélida, bajo lámparas de cristal importado del exquisito Tiffany y alfombras con doble nudo y densidad traídas de Persia (Irán) y Turquía que jamás han tocado un barrio chuco; aquí, Honduras se reúne —como si nada pasara en el mundo— en el gran salón climatizado de la dignidad prestada, este espacio neutral donde la soberanía se deja en el guardarropa, en el bótox de viejos y viejas perversas y, el protocolo, lo dicta otro uso horario. Afuera, el país sigue intervenido por la estupidez humana y también literal, observado, orientado y corregido con amable firmeza extranjera de algún anaranjado idiota, pedófilo y personalidad múltilple; adentro, copas altas, trajes oscuros, vestidos largos y sonrisas diplomáticas fingidas confirman que ni la tutela gringa ni la incomodidad histórica son motivo suficiente para cancelar una buena gala. ¡Que velada dios mío! ¿Hay prioridades o no? Y esta ceremonia es eso.

Hoy es día histórico para la socialité hondureña, esa que come el 4 de julio, hoy se entregan los Marvin’s Awards 2025 Honduras, distinción reservada para los seres más notables, los más importantes de nuestra fauna política, mediática, “sociedad civil” y empresarial, aquellos que, con talento sostenido, descaro y arrastre probado y obediencia ejemplar al águila carroñera que los humilla, pero por favor que falta de cortesía, han logrado destacar en el noble arte de sostener el desastre con elegancia descarada. Aquí no premiamos méritos vulgares como la honestidad o la coherencia; celebramos trayectorias sólidas en la simulación, conspiración nacional, la sumisión creativa y el oportunismo con acento extranjero. Que nadie se confunda, estos galardones no reconocen errores, sino constancias, vivezas, astucias, cinismos ¿Verdad Chiqui? No sancionan fracasos, los consagran; no hay cárcel hay altos honores y altos cargos públicos ¡Aaahh y el presupuesto de la república y las chambas! Así que ajusten corbatas, levanten la copa y miren al escenario: la historia no se escribe esta noche… se disfraza, se aplaude y se premia. Sin más preámbulo, queridos y queridas, cobardes asolapados…

Categoría “Yo soy victima” y “Violencia de género”

Ana y Cossette en conferencia del CNE (o embajada) luciendo orgullosas su presea por el papel de víctimas.

El jurado internacional —reunido por Zoom, como ellas desde la embajada— ha decidido inaugurar la noche reconociendo a dos figuras que elevaron la actuación política a las tablas teatrales de la tragedia griega con producción, aunque les duela, “Hecho en casa”, centroamericana con todo orgullo: Cossette y Ana Paola, ganadoras absolutas por su interpretación magistral de “Yo soy la víctima” y “Violencia de género”, papeles ejecutados con tal convicción que lograron lo imposible: robarse una elección nacional mientras se declaraban ofendidas. Maravilloso ¡Que nenas tan listas, wooo, divertidas, coquetas y a la moda!

Compartiendo pantalla, discurso y Coca del mismo vaso, estas nuevas chicas superpoderosas demostraron que no hay fraude que no pueda maquillarse como ellas, con lágrimas estratégicas y comunicados solemnes. Acompañadas por religiosas recalcitrantes que montaron vigilias de oración como quien cuida una bóveda, resistieron hasta que el “cielo azul” —o el reparto político— les concedió su diputación prometida. Por su capacidad de cagarse en todo un pueblo sin perder el gesto compungido, las dignísimas hijas Batson se llevan este premio, símbolo de una era dorada donde la fe, la victimización, el crimen y el descaro ya no compiten: se coordinan. Mientras Ana Paola, espera que Cossette le dé permiso de subirse al estrado, seguimos con nuestro siguiente homenajeado.

“Mejor Recarga del Convicto en Tono Matón-Bufón”

El ahora «podcastero» Juan Hernández, comparte orgulloso por el premio que le tuvimos que enviar, porque tiene activa orden de arresto en Honduras.

El premio en esta categoría no podía tener otro destinatario que “el renacido” Juan Orlando, el hombre que pasó de criminal internacional a aparición fantasmal con ínfulas de patrón aldeano. En un regreso tan inexplicable como oportuno, surge del subsuelo con gesto desafiante y esa seguridad impostada de quien confunde el micrófono con la impunidad. Ya no habla como expresidente, sino como caricatura de sí mismo: mitad bravucón, mitad bufón, completo despropósito. Su retorno coincide —qué casualidad— con la decisión de su viejo amigo el pedófilo anaranjado que, ante el desabastecimiento de algún “producto estratégico”, optó por liberarlo como quien abre una jaula para ver qué pasa y pasó, Juanchis volvió amenazar desde la nostalgia del poder perdido, como si el país hubiera olvidado el castigo. Por su interpretación persistente del “yo todavía mando”, por su capacidad de presentarse como víctima, juez y verdugo en una sola escena y por recordarnos que en Honduras incluso los criminales creen merecer aplausos de pie, Juan se lleva este galardón. Favor pasar al escenario… si la justicia lo permite.

Categoría: “Corporación Fake News del Año”

El empresario y «comunicador», Jorge Canahuati de Grupo OPSA, luce orgulloso el «Marvin» que comparte con Televicentro.

Este superlativo galardón reconoce a esa noble industria dedicada no a informar, sino a fabricar realidades alternativas, multiversos de la mentira a la mentira, confundir al hondureño promedio y dejarlo un poco más idiota en cada edición laboriosa. La Corporación “Noticia Falsa” ha trabajado sin descanso, mañana, tarde y noche, semanas, meses, años, envenenando el debate con titulos torcidos, engaños, silencios estratégicos y pajas vestidas de primicia verdadera. La competencia está reñida. Televicentro y OPSA se disputan ferozmente el premio, al punto de haber iniciado una guerra fratricida donde ahora —con un cinismo admirable— se acusan mutuamente de decir falsedades, manipular datos y servir intereses oscuros. Un espectáculo conmovedor: dos fábricas de humo señalándose entre sí como si el problema fuera el vecino y no el incendio completo. Ambos han demostrado excelencia en el arte de desinformar sin rubor, editorializar sin firmar y fingir objetividad mientras reparten línea. Por su aporte sostenido al caos nacional y cagarse en el país, por su talento para embrutecer con sonrisa corporativa y por pelearse el trofeo como hienas sobre un mismo cadáver, la Corporación “Fake News” se queda ¡en ambos grupos!… aunque buscan engañarse una y otra, eehhh, discuten quién lo carga primero. Pedimos disculpas por el bullicio vulgar de la barra brava “CPH”, ellos no estaban invitados a la ceremonia. Que pena.

Categoría: “El Arte de Ganar Perdiendo”

Enviamos el «Marvin» a Salvador Nasralla, pero dicen que se lo robaron.

Este premio a la trayectoria, reconoce a Salvador Nasralla, el hombre que nunca ha tenido el valor de defender nada hasta el final, pero que ha hecho de la derrota una carrera rentable. Nadie como él para perder elecciones, capitalizar la humillación, el desorden y salir del desastre con micrófono nuevo y mensajes con el mismo cuento en redes sociales desde alguna playa. Campeón indiscutible del “me robaron” y “me engañaron”, especialista en anunciar batallas que jamás pelea, padre de la política porque cada cuatro años funda nuevo partido. Mientras el país espera firmeza y anticorrupción, Nasralla prefiere bailar en calzoncillos frente a cámaras complacientes antes que ensuciarse las manos disputando una presidencia real. Desde el palco, Iroshka lo observa furiosa y seria, como quien sabe que el espectáculo ya empezó… pero el protagonista volvió a huir del escenario principal. Por su talento único para convertir la cobardía en performance y la derrota en marca personal, Salvita se lleva esta presea. Aplausos tibios, como sus convicciones. Las modelos mueven las caderas mientras reparten zambos y manteca en el público.

Categoría: “Injerencista del Año”

Pedimos al Departamento de Estado la foto de Trump con su Marvin, pero nos informaron que el presidente anaranjado tenía las manos ocupadas.

La esfinge al Injerencista del Año se lo lleva, sin competencia alguna, el señor anaranjado, figura internacional que ha hecho de la intromisión una doctrina para robar a lo pendejo. Invadir países, bombardear capitales, torcer gobiernos e imponer candidatos desde “X” o su red social “The pedophile post” (o como sea que se llame), como quien lanza un tuit con faltas de ortografía: todo forma parte de su legado. Lo más notable no es el daño, sino el orgullo con que lo exhibe, celebrando cada desastre como si fuera una hazaña patriótica. Convencido de que el mundo es un reality show y, él, productor ejecutivo, reparte balas, bendiciones, sanciones y aplausos a partes iguales, mientras presume su torpeza como virtud geopolítica. El jurado sugiere, además, no extraviar cierto expediente Epstein que siempre aparece rondando los pasillos del poder global, no como prueba, sino como recordatorio incómodo de esa élite que se protege a sí misma. Por su injerencia descarada, su pendejada sin pudor y su racismo exportable, el señor anaranjado se lleva este galardón… con dedicatoria obligatoria al resto del planeta y a sus admiradores y admiradoras en Guaymuras, que hasta el baile le imitan.

Categoría: “Cenicientas del Cuento”

Una foto de la estatua de Themis en las afueras de la Corte Suprema de Justicia, es que no sabemos dónde están los 15 magistrados… Támpoco sabemos nada del canciller.

El galardón de esta categoría no podía ser otro que el Poder Judicial que forman –de algún modo– la Corte Suprema de Justicia y Ministerio Público, esas nobles instituciones que pasaron de ser guardianes de la ley y defensores de la sociedad a protagonistas pasivos de la fábula del “vi, pero esperé”. Según cuentan, estaban observando el fraude desde la torre más alta del castillo, tomando notas, revisando protocolos… mientras el país ardía y seguirá ardiendo en fuego criminal. Esperaron pacientemente a que todo terminara para decir algo, porque nada dice más responsabilidad que anunciar justicia después de que los villanos ya se fueron con la corona puesta y van hacia el botín público, siiii, por supuesto, claro “somos una democracia” y todo tiene debido proceso –inserte aquí jerga en latín que ya ni los romanos entienden–. Por su impecable interpretación de inacción estratégica, talento para hacerse notar solo cuando se consuma el cagadal contra Honduras, ¿ya no hay riesgo va?, veeee, ¡quién dice que no se puede convertir el deber en espectáculo?, lo que la ley no prohíbe lo permite, por eso mismo, las cenicientas judiciales se llevan este premio, con aplausos de confusión y más que un poquito de incredulidad ¡felicidades!… Nos acaban de informar que están de vacaciones por Día de Reyes Magos, que en febrero reclaman la prestigiosa presea…

Categoría: “Periodismo de Almíbar y Latigazos”

Renato no quiso posar porque informó que ya se está jubilando y Edgardo Melgar dijo que estaba indispuesto hasta nuevo aviso.

Esta categoría reconoce a esos periodistas que babean y berrean por cada regreso del Partido Nacional y su glorioso “Lord”, auténticos amantes del flash, farsa y sumisión voluntaria, no tanto así, pero guardemos las formas, por favor, hay millones de razones para caer en el delirio –¡Hey! silencio Dago, (ya nos estaba gritando comunistas). Entre ellos destacan los Hermes que disfrutan los latigazos ajenos como espectáculo, los fanáticos de lo histriónico de Renato y lo servil de Melgar, que corren a encender velas sobre un pastel de barrio en los cumpleaños de sus correligionarios cachurecos como si fueran ofrendas sagradas. Ya lo dice Asís: “Porque dando es como recibimos”. Estos profesionales del micrófono han perfeccionado el arte de aplaudir mientras fingen objetividad, de aplaudir otra vez mientras ya no disfrazan intereses, leen titulares que se ven como poemas de devoción partidaria. Por su capacidad de mezclar adulación, amarillismo, noticias falsas, comedia y falso periodismo en un solo acto, este premio los reconoce como los verdaderos maestros del espectáculo mediático local, los maestros del engaño.

Categoría: “Guías Espirituales del Bipartidismo”

Evelio Reyes y el Cardenal Rodríguez nos dejaron en visto, pero el «pastor» personal de JOH, Roy Santos se ofreció a llevarles el Marvin.

En esta categoría brillan el Cardenal y Evelio, actores consumados del teatro religioso, embrutecimiento social y la movilización selectiva, quienes han perfeccionado la coreografía de llevar un rebaño de ovejas brutas directo a las urnas, bajo la consigna inapelable de que “el comunismo es malo”. Entre cánticos, arengas y sermones, logran que los votantes marchen felices, confiados y sin cuestionar, mientras ellos regresan a sus prados privados, cómodos en residenciales donde los pastos son verdes y los impuestos ajenos, la magia de esta interpretación es la consistencia: las ovejas vuelven pobres a sus establos, agotadas por la ilusión, y ellos mantienen sonrisa beatífica, capa de autoridad y el mismo altar político que siempre supieron conservar. Por su talento para convertir fe en control de masas, sermón en estrategia y votos en prados ajenos, el Cardenal y Evelio se llevan este galardón espiritual… con barritas de incienso incluido. ¿Eeeeyyy qué hacen ese montón de escobas? Noooo, señores, váyanse, no es culto, es noche de gala, aquí no van a pajear con barrer “calles de oro”.

Categoría Grupal: “Estructura Criminal del Año”

La diputada nacionalista y supuesta designada presidencial impuesta con fraude, María Antonieta Mejía, no pudo contener la emoción al informar al pueblo hondureño que el Partido de la «estrella de la muerte» fue el gran ganador de los Marvin’s Awards 2025 ¡sin fraude!

El premio grupal se lo lleva, sin duda, el Partido Nacional, esa impecable estructura criminal que ha convertido la política en espectáculo de mortífagos. Entre ellos destacan Tommy, María Antonieta, Johana y demás gentecilla palaciega que deambula por este reino perdido, siempre listos para hablar de “democracia” mientras construyen el fraude, proclamar libertad mientras levantan cárceles y alardear de honestidad mientras vacían la bóveda, su talento para disfrazar saqueos con discursos solemnes es digno de aplauso… y de preocupación. Por su capacidad de hacer del país un escenario, de transformar leyes en delitos disfrazados y de perpetuar la farsa sin despeinarse, este homenaje es para ellos. ¡Felicidades! Que lo disfruten: les durará cuatro años más, con alfombra roja incluida y el aplauso a la altura extrema de su cinismo, rasgos psicológicos típicos del delincuente común.

Categoría: “Maestros de la Conspiración Económica”

Aquí iba una foto de la dirigencia del Cohep, pero al pensar que enviar una foto con Marvin se les cargaría impuestos, decistieron de enviarla, ni modo.

El galardón de esta categoría se lo lleva el COHEP, esos caballeros de la banderita de pirata que han perfeccionado el arte de conspirar con sonrisa y corbata. Más políticos que otra cosa. Su especialidad: llorar, planear y protestar cada vez que alguien —valiente e insensato— les dice que tienen que pagar impuestos, este selecto club empresarial ha convertido la protesta en un ritual, la queja en estrategia y la evasión en espectáculo. No es casualidad que aquí, en su único terreno seguro, Asfura ganaba… y mágicamente “ganó, mientras ellos aplaudían como si fueran jurado y espectador. Por su talento para manipular normas, evadir responsabilidades y convertir privilegios en aplausos corporativos, el COHEP se lleva este premio, bandera pirata incluida y sonrisa de complicidad asegurada.

Y así, entre aplausos fingidos, flashes que no iluminan verdades y discursos más falsos que los premios que entregamos, llegamos al final de nuestra noche mágica. Honduras ha visto desfilar sobre esta alfombra roja a héroes de la derrota, princesas que nos bolsearon 4,000 millones de lempiras en el fraude más caro de la historia, maestros del latigazo mediático, injerencistas orgullosos y guías espirituales que mueven rebaños con sermones de cartón. Todos ellos, en su máximo esplendor, han demostrado que el teatro político no solo entretiene, sino que educa en cinismo, que nadie piense que la intervención, los decretos extranjeros, los embargos de sentido común o los expedientes perdidos pudieron frenar esta ceremonia. Ni los prófugos danzando en calzoncillos, ni los mortífagos de Palacio, ni los empresarios piratas, ni los embajadores sonrientes lograron apagar el brillo de esta farsa. Cada premio entregado, cada aplauso forzado y cada ironía pronunciada hoy es un recordatorio: en Honduras, la tragedia se celebra con gala, la impunidad con confeti, la mediocridad con trofeo y el delito con presidencia

Así cerramos los Marvin’s Awards 2025, porque el país puede estar en manos ajenas, la justicia distraída y en Hawái, con nuestros votantes confundidos, pero mientras haya sarcasmo, crítica afilada y memoria, la ceremonia nunca termina. Boom. Boom. ¡Avanti!

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