El economista, Melchor Rodríguez, asegura que los invariables incrementos en los precios de combustibles, es fuerte zarpazo para las microempresas, ya golpeadas por la pandemia y fenómenos naturales, lo que conlleva a una reacción en cadena de cierres de empresas que profundiza la crisis del desempleo.
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) revela que la tasa de subempleo visible e invisible, ya en 2019 alcanzó 60 por ciento de la población en edad de trabajar que suma más de cuatro millones, es decir, más de 2.5 millones de personas trabajan sólo en ocasiones o no cuenta con un salario mínimo.
Redacción Central/ EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El nuevo incremento en los precios de los carburantes este lunes –suma ocho alzas continuas en dos meses– anunciado por la Secretaria de Energía, trae consigo efectos que agravan la débil economía hondureña, ya derrotada por la pandemia y los huracanes. En este escenario, el analista económico, Melchor Rodríguez, avizora que estos constantes aumentos limitan el desarrollo de la micro y mediana empresa (Mipymes).
El experto en economía analiza que las MiPymes están en una situación grave, ya que están cerrando por la crisis y vaticina que será una constante debido a las condiciones económicas en las que estaba el país antes de la pandemia y los huracanes que golpearon en noviembre pasado.
Con el cierre de micro empresas, el impacto se hace sentir con fuerza en la generación de empleo. Al cierre de 2019, el Instituto Nacional de Estadisticas (INE) registra que 4.2 millones de hondureños forman la Población Económicamente Activa (PEA), pero de esa cifra el 5.7% (más de 240 mil) no tiene un trabajo, y el verdadero problema del hondureño es el subempleo.
Al juicio de Rodríguez el 90 por ciento de las personas que tienen un empleo, ganan menos del salario mínimo y no logran cubrir la canasta básica que es afectada también por el alza de los combustibles. El portal del INE revela que la tasa de subempleo, al 2019, es del 60 por ciento (visible e invisible), es decir que más de 2.5 millones de personas trabajan sólo en ocasiones o no cuenta con un salario base.
Cabe señalar que cuando se habla de subempleo visible, se refiere a personas ocupadas parcialmente que por falta de empleo formal no logran trabajar las 44 horas por semana que fija la legislación laboral hondureña (ocho horas diarias de lunes a viernes y cuatro el sábado y se pagan las ocho). Y por otro lado, subempleo invisible se refiere a aquellos que laboran las 44 horas semanales pero devengan un ingreso menor al salario mínimo que establece la ley según cada actividad económica.
Además, en 2020 quedaron sin trabajo unas 800 mil personas, de acuerdo con informes del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), por lo que el llamado “sector informal” donde están las pequeñas y medianas empresas o Mipymes ha cargado con la economía de país; sin embargo, el año pasado 600 mil Mipymes mudaron operaciones o cerraron definitivamente, según la Asociación Nacional de MiPymes (Anmpih).
El economista cuestiona que “es una serie de condicionantes estructurales que no han sido resueltas en años anteriores, lo que viene agravar cada año y hasta lo momentos no hay un plan específico para contrarrestar ese problema estructural”.
Rodríguez explica que aumentar el precio de los combustibles deriva en alzas a los costos de producción y transporte, lo que responde a una relación de “espiral inflacionaria” que deja un cúmulo de aumentos en los productos y servicios para definir una ganancia.
“Con un aumento que usted tenga en los combustibles le aumenta a todos los productos al final y generalmente es bastante nocivo para una economía como la nuestra”, critica.
Explica que en el país no existe un control de costos, por lo que estos incrementos no se ejecutan basados en la estadística o con números exactos, por lo que al final no se sabe a ciencia cierta el impacto real de los costos de producción, a todo lo anterior lo encasilla como un efecto dómino.
Para esta semana, la gasolina superior costará 89.25 lempiras por galón, la regular 83.05 lempiras por galón, mientras que el diésel 71.69 lempiras. Además, el gas querosene se cotiza a 51.36 lempiras, el gas vehicular a 46.01 lempiras y el cilindro de gas de 25 libras se mantiene en 238.13 en la capital Tegucigalpa, éste precio varía según la región del país.

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