En Honduras, la esfera de la pobreza se incrementa de manera sustancial cada día, debido al modelo del neoliberalismo que ha generado paupérrimas condiciones para la población; este contexto se ha agudizado por el virus Covid-19 y los dos ciclones que atacaron de manera agresiva al país.
Juan Hernández dijo recién que para recuperarse del colapso económico, Honduras deberá invertir en un año el dinero que invierte en cuatro. Al jefe de Estado se le ha cuestionado que a 13 meses de su salida, en un mandato ilegal, siga pidiendo préstamos multimillonarios que a la larga socavará más el bolsillo de los hondureños.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Durante dos décadas, la política neoliberal ha aumentado aumenta la cantidad de pobres en el país, sostiene el sociólogo Armando Orellana. “Y aunque el Gobierno esconda los datos, a través de la migración y el deterioro de las clases medias se refleja su ineficacia”, agregó.
Por los daños ocasionados por la pandemia y los ciclones Eta e Iota, se estima que en el país hay 700,000 “nuevos pobres”, y las pérdidas económicas se estiman en 42,000 millones de lempiras, y en esta instancia, el panorama de la nación se oscurece más de manera significativa. Además, la crisis social que generó el golpe de Estado de 2009, cementó la caída de Honduras.
“A través de la academia se reconocía un 70 por ciento de la población viviendo en pobreza, un 40 por ciento en penuria total [unos 3.7 millones de personas)”, ha dicho Orellana y estimó que para 2021 habrá un 10 por ciento más de pobres, es decir que de la población total, que se estima en 9.3 millones de hondureños, al menos 7.4 millones transitarán bajo la línea de la pobreza y miseria.
Además, el entrevistado subrayó que el penoso escenario de precariedad y atenuante esquema en los ciudadanos se refleja en que el 50 por ciento de personas están en extrema pobreza.


En ese contraste, fenómenos como la migración es la que más se ha intensificado, al igual que la prostitución, jóvenes propensos y susceptibles a pertenecer al crimen organizado, o en su defecto, a someterse a la delincuencia. Son las mayores atmósferas que se instalan en el país, recalcó.
Por otro lado, la muchedumbre no tendrá acceso a tener una vida digna, puesto que habrán contrataciones muy mal remuneradas, además, empeorará el panorama para quienes manejen organizaciones, sindicales y organizaciones, debido que habrá mayor facilidad de destituir y contratar gente que cobre menos dinero, señaló el sociólogo.
“El Estado está obligado a generar política social y política pública que generen mayores condiciones y oportunidades de trabajo. Luego, prestar atención a la inversión en educación y salud, es de vital importancia. También, la infraestructura que es generador de empleo, sin embargo, detrás de estos están contratos capitalistas que sólo amasan riqueza”, para la élite que domina Honduras, dijo.
El también catedrático universitario, agregó que a las autoridades poco les interesan si esa infraestructura tiene una durabilidad a largo plazo de 20, 30 y 50 años, “esto es darle pie a la corrupción a través de esa inversión”, sostuvo.
Asimismo, sugirió priorizar proyectos ecoambientales, de esa manera se proporcionará una vivienda a la ciudadanía que se encuentra en condiciones de penuria.
Orellana fue enfático al decir que es una utopía pensar que el gabinete de Juan Hernández desarrollará el país bajo los lineamientos de la doctrina del neoliberalismo, al contrario: la ruta del mandatario y la élite es mantener a ese 80 por ciento de personas viviendo en pobreza, aseguró.
Y envió un mensaje a la sociedad: es necesario exigir los derechos frente a un Estado que cada vez está alejado de sus deberes y una élite poco empática, que se ha olvidado de sus compromisos de restituir los pilares de la honestidad y de ser solidarios con la clase trabajadora.

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