La angustia de los hondureños parece infinita, Eta se suma a la catástrofe de los fraudes electorales, golpe de Estado, éxodo migrante y la pandemia. En viejos tejados de lámina todavía hay gente desamparada y en riesgo, los cadáveres salen a flote a medida baja el agua, suma la cifra de muertos también por dengue.
Cualquiera puede ser Batman o el Joker en la “capital del crimen”. La ausencia de un gobierno para el pueblo, da motivos suficientes al hondureño para celebrar en carnaval que Nayib Bukele envió ayuda humanitaria, nadie respeta ya al Gobierno Hernández, no es culto al vecino, es protesta contra JOH.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El cielo hondureño se torna gris lluvioso y por momentos tinta un fugaz azul, allá en las zonas inundadas, desde los techos cientos de compatriotas ven esos cambios con ansiedad y esperan la noble lancha del pescador o el moderno helicóptero militar, cualquiera puede ser héroe en una Honduras inundada por la corrupción, la violencia, la miseria y la negligencia del Gobierno Juan Hernández, que insiste en permanecer en el cargo.
La mirada de los ancianos parece perdida en los recuerdos de los fatales “Fifí” y “Mitch”, que hasta “Eta” –que fue una “simple” tormenta tropical al tocar suelo hondureño–, habían sido los ciclones que más daño hicieron al país. Con el dolor en el rostro se escucha un “gracias” al recibir el alimento que enviaron sus hermanos de otros puntos de esta tierra, y pasa el plato a la generación venidera, que sin entender lo que está pasando alegran el ambiente en los improvisados centros de albergue.
“Lo material se recupera, lo importante es la vida” se oye decir a una madre de mediana edad que busca el consuelo en la fe, porque sabe que quien gobierna desde hace doce años nunca tuvo importancia por la vida; con la misma calma enseña a las siguientes generaciones que ya mañana recuperarán lo perdido, aunque la deuda con el banco, el familiar o el prestamista casi mafioso, se alargue más, y más de alguna de estas mujeres cabeza de familia ya recibieron informes desde el norte: “conseguí otro turno, por pisto (dinero) no te preocupés”.
GALERÍA / CASAS, VEHÍCULOS Y VIDAS PERDIDAS, ESTRAGOS DE “ETA” POR HONDURAS


Y un impacto de pérdidas en todo el aparato económico nacional estimado de manera preliminar entre 3,000 y 5,000 mil millones de dólares (entre 70,000 y 120 mil millones de lempiras), sin estimar el fuerte daño en la economía que durante nueves meses ha provocado la vigente pandemia de Covid-19.
Buscando consuelo por los 63 hondureños que perdieron la vida y los que todavía esperan en un viejo techo de láminas o en el fondo mortal del agua café, se vuelve viral la foto de una Biblia que esperaba a que la familia se pueda consolar en las “sagradas escrituras” para no desesperar, pues, el agua y el lodo no saldrán con una barrida y trapeada.
A medida que Eta avanza con rumbo a la Florida, Estados Unidos, el agua baja en La Lima, La Planeta y Chamelecón; poco a poco se ve más cadáveres de compatriotas que murieron por la negligencia del Comité Permanente de Contingencias (Copeco) que tuvo cinco días para actuar con responsabilidad, pero el tiempo pasó y nunca preparó un plan de prevención y de contingencias ante el anunciado poder destructivo del ciclón.


En medio de la fiesta resaltan los videos con pizca de insurrección, recordando a los gobernantes que quien tiene el poder es la población, como la señora que envuelta en cólera alerta al temido Max “Killa” Gonzáles, titular de Copeco: “A tu casa me voy a ir a meter hijo de la gran puta”, según ella para que los ineptos sientan lo horrible que es perderlo todo, como le tocó.
Visto de otro modo, en Diario La Prensa celebra que Eta revivió la laguna de Jucutuma de San Pedro Sula, obviando el hecho de que se deforesta la imponente montaña del Merendón, que si no se tocaba hubiera ayudado para absorber la lluvia, la laguna no hubiera muerto, hoy no habría inundación y las niñas, adolescentes y mujeres no estarían a merced de criminales sexuales, ya hay casos denunciados en centros de acopio.
Por si las denuncias de agresión sexual fueran poco, para el Gobierno pareciera que Eta se llevó el virus del Covid-19, los albergues carecen de bioseguridad y cientos de personas ni siquiera están bajo techo, según reportes de la periodista Claudia Mendoza, corresponsal de Univisión, familias enteras esperan ayuda humanitaria bajo un puente en la “Capital Industrial”.
Pero los afectados no son sólo inundados en el Valle de Sula, hay al menos 100 mil indígenas y pueblos afrodescendientes que están en riesgo, ya sea por el virus, el hambre o porque su comunidad ha quedado sin vías de comunicación, la tormenta se llevó las cosechas y pareciera que sólo le interesa a los ciudadanos comunes que llevan varios días en recolecta de víveres.
Entre tanto caos, ya hay un equipo legal formado por voluntarios para registrar cada muerte que dejó el paso de Eta, según informes desde las redes sociales, tienen pensado llevar a juicio a todo el gabinete de Juan Hernández porque la negligencia en tiempos de catástrofe es un crimen de lesa humanidad.
Y es que mientras la prensa tradicional romantiza la fotografía de una pareja que también perdió todo y que en su dolor tratan de enviar un mensaje al pueblo, se informa desde La Lima que los cadáveres se acumulan amarrados a los postes de tendido eléctrico en grupos de cuatro y que las cifras de víctimas totales, no es la que dicta el Gobierno (37); y también cientos de animales de granja y mascotas murieron por la inexistente prevención.
Ya hace tres días que Eta se alejó de Honduras y todavía hoy se envía mensajes pidiendo información por desaparecidos; mientras las protestas ciudadanas estallan en todo lado porque no sienten la ayuda del gobierno, en el Caribe ya se forma otra tempestad y no hay por ahora ningún comunicado de cómo esta vez se alista el país.

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