

Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. “Fui presidente de la Corte Suprema de Justicia y no andaba guardaespaldas; fui rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y nunca tuve guardaespaldas. Yo conducía mi carro”.
Este fue el reclamo que hizo el parlamentario nacionalista Oswaldo Ramos Soto ante la asamblea, luego que varios guardaespaldas le impidieran acceder a dialogar con su correligionario, el titular del Congreso Mauricio Oliva.
“Alguna gente no pisa tierra y me quejo por esta indignación”, dijo el congresista.
Asimismo, se quejó por la falta de solidaridad de sus compañeros de cámara, en particular, de la bancada oficialista, quienes lo abandonaron luego de salir de una reunión con los delegados de la OEA para llevar a cabo el diálogo nacional.
“Vine de una reunión de la OEA y le dije a (la vicepresidenta) Gladis Aurora (López) que si me podía ayudar a movilizarme porque en el carro que me transporto no llegó…me tuve que ir en taxi y me tardé una hora”, dijo molesto Ramos, mientras recibía muestras de solidaridad de las bancadas opositoras.
Rememoró el diputado que es “hombre de pueblo”. “Nací en La Ceiba y fui a la escuela pública”.
De inmediato, fue ovacionado por los parlamentarios y cerró su discurso, esperando que no se vuelva a repetir ambos incidentes en los que estuvo involucrado.
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