El incremento de contagios de tosferina mantiene en alerta a las autoridades sanitarias. Especialistas consultados por EL LIBERTADOR advierten que la enfermedad, potencialmente mortal en menores de dos años, solo puede prevenirse mediante el cumplimiento estricto del esquema de vacunación.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Al menos ocho menores de edad han muerto en lo que va de 2026 a causa de la tosferina, según datos de la Secretaría de Salud, quien ha contabilizado al menos 76 casos concentrados principalmente en los departamentos de Francisco Morazán y Cortés.
Sobre la enfermedad, EL LIBERTADOR entrevistó al neumólogo del Instituto Nacional Cardiopulmonar “Tórax”, Pablo Cerritos, quien explicó: “La tosferina es causada por una bacteria conocida como Bordetella pertussis. Es una enfermedad respiratoria que afecta especialmente a los niños menores de dos años y a los adultos mayores de 60”.
El especialista advirtió que el principal peligro radica en su etapa inicial, ya que los síntomas se confunden con los de un resfriado común: tos, congestión nasal, fiebre leve y malestar general.
Según el médico, el periodo de incubación y síntomas leves puede durar hasta dos semanas, tiempo en el cual la enfermedad pasa desapercibida y puede contagiar a otros. Cerritos fue enfático al señalar que el momento crítico para los padres es la evolución de la tos.
“Si escuchamos que un niño no ha sido vacunado con la vacuna DPT —también llamada triple bacteriana— automáticamente podemos pensar que puede tener tosferina. Estoy hablando de un niño menor de dos años. Entonces hay que evaluarlo y si presenta tos llevarlo al médico”, enfatizó
El galeno señaló que la persistencia de la enfermedad ocurre porque muchos padres no vacunaron a sus hijos en los tiempos indicados: a los dos, cuatro, seis y 18 meses de edad. “Esa es la causa principal de que la enfermedad persista”, indicó.
Asimismo, subrayó que la tosferina es prevenible únicamente mediante la vacunación. Detalló el esquema completo: las madres deben recibir la vacuna DPT entre las semanas 27 y 38 de embarazo; y los niños deben ser vacunados a los 2, 4, 6 y 18 meses, así como a los 4 y 6 años.
“La única forma de protegerlos es con el esquema completo”, insistió. Incluso recomendó que el personal de salud que atiende a niños también debería estar vacunado para evitar convertirse en vector de transmisión.

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