El pasado 26 de enero, por decisión unánime, el Congreso Nacional aprobó la venta del jet presidencial Embraer Legacy 600, pero esta acción está lejos de ser un acto noble del oficialismo, pues fue un parlamento “cachureco” el que aprobó la creación de la Tasa de Seguridad Poblacional o “Tasón”, impuesto con el que se ejecutó la compra del lujoso vehículo, según la investigación exclusiva de EL LIBERTADOR.
No fue hasta mayo de 2024, es decir, nueve años después de la indagación de este periódico, cuando la Fiscalía finalmente abrió una línea de investigación; el jet nunca fue un regalo de Taiwán fue comprado con dinero que debía utilizarse para la reducción del crimen pues Honduras atravesaba el terror social con el régimen de Juan Hernández.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Hace más de diez años EL LIBERTADOR publicó en exclusiva, las pruebas que confirmaron la mentira de la donación de Taiwán en 2015 del controvertido jet presidencial para uso del dictador Juan Hernández; también presentó documentos oficiales que indican que los fondos para pagarlo fueron tomados de la Tasa de Seguridad Poblacional, conocido como “Tasón”. Eran tiempos donde todos los medios de comunicación callaban los abusos del régimen Hernández, por miedo o buenos negocios.
Hoy, el lujoso vehículo vuelve a ser noticia de actualidad, luego que el pasado 26 de enero, con voto unánime el Congreso Nacional –que dirige nuevamente el Partido Nacional (PN)–, aprobó la venta del “jet de JOH”; el decreto se publicó esta semana en el Diario Oficial “La Gaceta” y así se busca dar un cierre a una de tantas historias de abuso de la dictadura.


Pero esto no simboliza un acto noble o de austeridad, pues fue un Congreso “cachureco” el que aprobó la creación de la Tasa de Seguridad Poblacional (TSP), mejor conocida como “Tasón”, un impuesto temporal para recolectar fondos que el régimen Hernández usaría en el combate al crimen y quedó como una “caja chica” para la comodidad de altos funcionarios del Gobierno.
El jet presidencial fue descartado por la presidenta Xiomara Castro (2022-2026), limitando su uso al transporte de insumos médicos de urgencia o para repatriar los restos de hondureños que fallecieron en el exterior, pues todos sus vuelos oficiales fueron de tipo comercial, sin extensas comitivas como en los casi 70 viajes que realizó Hernández.
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Y un detalle, la prensa tradicional que calló el latrocinio del avión “VIP”, no tocó el tema hasta que en mayo de 2024, el Ministerio Público (MP), informó la apertura de una línea de investigación, a tono con una denuncia que presentó el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) que confirmó el trabajo de este periódico: el Embraer Legacy 600, fue adquirido “de segunda mano” por más de 300 millones de lempiras, exponiendo también la mentira de Taiwan que afirmó haber “donado” la aeronave.


De acuerdo con el CNA, el avión con el que Juan Orlando Hernández (JOH) surcó cielos entre el misterio en unas 70 ocasiones –buscando inversión que nunca llegó–, sacando de paseo a sus funcionarios, amigos y familia, hoy acumula un perjuicio para el pueblo de más de mil millones de lempiras.
Entre diciembre de 2015 y febrero de 2016, este periódico presentó su investigación sobre el lujoso jet, confirmando con documentos públicos del Comité Técnico del Fideicomiso que éste fue comprado tras dos desembolsos de la TSP (mejor conocida como “Tasón”).
EL LIBERTADOR evidenció que el FAH001 (código de referencia oficial del jet) fue comprado según parámetros de la resolución del Consejo Nacional de Defensa y Seguridad: CNDS 033-2014. Además que la aeronave no era completamente nueva, ya que antes tuvo varios dueños entre los que se identifica la estadounidense “Emipire Aviation Group”.
El CNA confirmó que entre el 6 de junio y el 10 de octubre, el régimen de Juan Hernández hizo efectivo el pago de reserva de compra por más de 20 millones de lempiras, y de la compra por casi 277 millones de lempiras, sumando una cifra cercana a la que expuso este periódico citando la resolución CNDS 033-2014.
La investigación de este rotativo, establece que el dinero fue sacado del “Tasón”, como recién lo ha constatado el CNA: “Todas las erogaciones antes mencionadas fueron realizadas con fondos de Tasa de Seguridad Poblacional. Posteriormente, se crea la cuenta por cobrar (es decir, crédito) –gasto anticipado–, el 31 de diciembre de 2014, teniendo un uso activo hasta el 30 de diciembre de 2021”.


El informe apunta que en la cuenta de “donaciones” se registra ingresos de la Embajada de Taiwán y del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep); de igual forma, se documentó cada gasto incurrido en la adquisición, uso y mantenimiento de la aeronave.
Según expone el ente de sociedad civil, la construcción del hangar –ordenada el 5 de noviembre de 2014– para el jet costó más de 40 millones de lempiras, divididos entre la obra y el mantenimiento; y por otro lado, señala que desde 2015 a 2022, se ha invertido 260,826,176 lempiras en el mantenimiento del jet, a lo que debe sumarse casi 30 millones por compra de repuestos.
Con base al análisis financiero, el CNA reveló la suscripción por dos años de un contrato de servicio administrativo de la aeronave con Aviation Registry Group, donde el Gobierno pagó casi 678 mil lempiras mensuales en caso que el FAH001 estuviera fuera de servicio para que funcionarios pudieran contar con un avión con características similares a las del jet, pero “nunca inferiores a la orden del presidente de la República de Honduras”.


En su investigación EL LIBERTADOR compartió que se había designado 850 mil lempiras sólo para entrenar pilotos y, de acuerdo con el CNA, hoy ese montó subió a casi 11 millones de lempiras. Y por otro lado, verifica que de 2016 a 2019 se reportó una suma similar en gastos que no fueron liquidados.
Un punto relevante durante la investigación –detalla el informe– fue el desembolso de 302,269,153 lempiras “en concepto de operaciones especiales y directas, sin existir una clara definición, detalle o alcance de las mismas. Resultando interesante que los pagos fueron efectuados a diferentes empresas del ámbito internacional, mismas entidades societarias a las cuales se les realizaron otros millonarios desembolsos por mantenimiento, repuestos, administración y demás servicios requeridos por el avión presidencial”.
En cuanto a otras irregularidades, el informe detalla que hubo pagos duplicados, viajes sin soporte de liquidación y sobrevaloración por “lagunas” con el tipo de cambio del lempira frente al dólar.
Conforme al análisis financiero del CNA, se estima que cada hora de vuelo –de las 1,606 registradas hasta agosto de 2022– le ha costado a los hondureños 670,803 lempiras, monto con el cual se pudo pagar un salario mínimo a 43 ciudadanos.

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