El representante de país de Plan Internacional, Juan Pablo Durón, explicó a EL LIBERTADOR que es urgente la intervención e inversión para transformar los ambientes negativos y pocas oportunidades en que se desarrolla la niñez nacional, de no tomar ese sendero como política social, está en riesgo el desarrollo de todo el país.
En el marco de la campaña “Cambiemos el juego”, que se centra en los graves problemas que afrontan niñas y adolescentes, Durón argumentó que cuando una de ellas es excluida de la educación o mercado laboral, se pierde la posibilidad de contar con una profesional brillante, el impacto no es para menos.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. La Resolución 66-170 del 19 de diciembre de 2011 de la Organización de Naciones Unidas (ONU), fijó que cada 11 de octubre se conmemore el Día de la Niña, una fecha que busca generar debate sobre problemas críticos que afectan su desarrollo y que en Honduras se manifiesta en uniones matrimoniales forzadas, embarazo adolescente, marginación del sistema educativo y violencia general.
Datos de organizaciones de protección infantil como Plan Internacional y la Coordinadora de Instituciones Privadas Pro las Niñas, Niños, Adolescentes, Jóvenes y sus Derechos (Coiproden), apuntan que entre enero y septiembre de este 2026, un total de 478 adolescentes han dado a luz y que, de esa cifra, 33 casos fueron menores de 14 años que ya son madres.


A manera de alerta, Coiproden reporta cada hora se está reportando un caso de abuso sexual infantil, pues el promedio es que cada día entre 24 y 26 menores son víctimas de ese flagelo que en 2025 representó la mayoría de los delitos (62 por ciento) respecto a los crímenes sexuales totales registrados por la Secretaría de Derechos Humanos.
El escenario es crítico, según la ONU, Honduras mantiene una tasa de 97 nacimientos por cada mil adolescentes entre 15 y 19 años, siendo la más alta en América Latina cifras que exponen cómo la violencia y falta de oportunidades marcan la vida de las niñas hondureñas.
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Y, de acuerdo con Plan Internacional, el flagelo de las uniones tempranas y forzadas –a pesar de estar prohibidas desde 2017–, sigue presente, pues el 34 por ciento de las hondureñas entre los 20 y 24 años “se casó” antes de cumplir la mayoría de edad.


Todo este contexto ha motivado a Plan Internacional a crear la campaña “Cambiemos el Juego”, que busca romper esas condiciones negativas que afrontan las niñas hondureñas y ser reconocidas como protagonistas y líderes capaces de decidir su futuro.
Al respecto, el representante de país de Plan Internacional Honduras, Juan Pablo Durón, dijo a EL LIBERTADOR que transformar la realidad de la niñez hondureña el Estado debe levantar pilares fundamentales que van desde una inversión focalizada hasta tener un nuevo y mejor sistema de protección y mecanismos en ruta a la capacidad de denuncia para crear entornos seguros.
“Pero junto a eso, se debe generar oportunidades, en educación, empleo, emprendimiento para los niños y jóvenes, tanto mujeres como varones que necesitan una oportunidad en este país. Y eso requiere de la intervención de todas las autoridades”, resaltó.


Para Durón la intervención debe generar un espacio seguro desde la primera infancia y acompañar hasta esa etapa de juventud donde ya puede ingresar al mercado laboral o una actividad productiva, insistiendo en que la educación e inversión social son pilares fundamentales hacia una transformación general.
Más allá, planteó que también se debe crear las condiciones para los padres y madres de familia para que se conviertan en ese soporte de la niñez, porque desde el seno familiar se crea un nuevo ambiente que garantiza el éxito de un plan de trabajo completo.
Durón reflexionó que cuando una niña es obligada a tener hijos, unirse en “matrimonio” o simplemente ser separada del sistema educativo, se tiene un impacto grave en las oportunidades que se pierden en el ámbito nacional.


“Una niña que sale embarazada a temprana edad o es excluida de la educación, dejó de ser una ingeniera, médico o abogada de alto nivel, perdimos una diplomática o una presidenta, son talentos que pueden aportarle mucho al desarrollo de Honduras y eso, es una pérdida terrible para el Estado”, amplió.
Por ello, en aspectos de incidencia, Plan Internacional ejecuta programas de impacto que entre julio 2025 y junio 2026, han beneficiado a 122,893 personas: 60,867 niñas, 44,423 varoncitos y 17,603 mayores de 18 años que han obtenido esa oportunidad para desarrollarse desde sus comunidades.
“Debemos estar muy atentos y conscientes de que invertir en la niñez ahora, significa también generar oportunidades de desarrollo a largo plazo para el país. Si no lo hacemos, estamos prácticamente condenando tanto a esos niños como también a nuestro futuro como país”, concluyó Durón.
Plan Internacional apunta a cambiar el juego, abrir más espacios de liderazgo en las niñas hondureñas, dar herramientas para que conviertan sus comunidades en espacios seguros, prevenir la violencia que tanto golpea los corazones de nuestra sociedad y, como punto máximo, transformar la vida.

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