“LO ENFRENTARÉ SIN ESCONDERME”: OCHOA FIRME ANTE JUICIO DEL BIPARTIDISMO

“La lucha es la clave de la felicidad”, con esa reflexión el consejero Marlon Ochoa manifestó a EL LIBERTADOR sentirse “con mucha fuerza” para enfrentar el juicio político que —denunció— busca borrarlo políticamente y eliminar evidencias del fraude electoral de 2025.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. Sectores políticos y económicos, representados ante la luz pública por los partidos Nacional y Liberal —tradicionalmente conocidos como el bipartidismo— impulsan desde el Congreso Nacional un juicio político contra el consejero electoral Marlon Ochoa. De forma extraoficial, ya se habla de votos suficientes para su avance.

EL LIBERTADOR entrevistó en exclusiva al consejero Ochoa, quien, al referirse a esta moción en su contra, manifestó sentirse “con mucha fuerza para enfrentarlo sin esconderme. He recibido mensajes que buscaban que me fuera del país, pero aquí estoy, listo para enfrentar ese juicio”, desestimando así cualquier intento de presión.

El funcionario sostiene que esta iniciativa no responde a una evaluación institucional, sino a una represalia política por sus denuncias sobre las elecciones de noviembre de 2025, comicios en donde —afirmó— se le arrebató al pueblo hondureño su voluntad de decidir quiénes administrarán el Estado.

Según Ochoa, la ofensiva en su contra busca borrar evidencias sobre el fraude electoral, en el que —asegura— habrían participado actores de poder político, económico e incluso estructuras vinculadas al crimen organizado. “Es posible que logremos derrotarlos con toda su maquinaria”, expresó.

El consejero asegura contar con respaldo popular y el acompañamiento de diputados que, a su criterio, reconocen el trasfondo político de la iniciativa. En ese sentido, afirmó que el conflicto actual no es únicamente jurídico, sino una disputa por el control del relato histórico.

“Creen que con 86 votos pueden cambiar la historia, pero ya perdieron el juicio popular”, sostuvo, al cuestionar la legitimidad del proceso que se impulsa desde el Legislativo en medio de la actual tensión política.

Ochoa también apeló a referencias históricas y religiosas para explicar su situación, comparando el escenario con juicios donde —según dijo— el poder se impone sobre la verdad. “La historia siempre encuentra la forma de absolver. […] Cuando uno actúa con la verdad, siente una tranquilidad distinta”, agregó.

Desde su nombramiento como integrante del pleno de consejeros que conforman el Consejo Nacional Electoral (CNE), Ochoa ha mantenido una postura confrontativa ante hechos que considera atentan contra la transparencia electoral. Lo anterior lo ha llevado a ser blanco de narrativas mediáticas desde medios de comunicación tradicionales afines a la élite del bipartidismo.

Además, en las últimas semanas ha denunciado ser víctima no solo de una persecución que distintos sectores han evaluado como política; en contraste, las consejeras Ana Paola Hall y Cossette López han enfrentado un amplio rechazo público, particularmente esta última, confrontada en espacios públicos por hechos vinculados a los pasados comicios.

Por ello, en tono crítico, señaló que las consejeras y sus adversarios no enfrentan a la ciudadanía abiertamente: “Se esconden, andan con guardaespaldas, no pueden ir a espacios públicos, no porque los vayan a matar, sino porque le temen a la gente”.

Finalmente, el consejero afirmó que ha resguardado evidencia documental en distintas instancias para evitar su desaparición. “He entregado pruebas para que no se pierda la evidencia de que en esta elección hubo fraude”, aseguró.

Más allá del conflicto político, también reflexionó sobre el impacto personal de este proceso, marcado por amenazas de muerte y limitaciones en su vida cotidiana. “No puedo vivir con normalidad, no puedo salir con mi familia como quisiera”, expresó.

Sin embargo, sostuvo que la experiencia le ha permitido comprender de primera mano cómo operan las élites en el país. “Me ha dado una conciencia que no se obtiene desde fuera, sino viviéndolo”, afirmó.

A su juicio, esa comprensión refuerza su convicción de que las estructuras de poder han condicionado históricamente el rumbo del país. “Si esos poderes siguen gobernando, Honduras no va a cambiar”, advirtió.

Finalmente, Ochoa reivindicó el valor de la confrontación como motor de transformación. “La lucha es la clave de la felicidad, porque es en la contradicción donde se construyen los cambios”, expresó, cerrando con una reflexión personal.

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