En una visita relámpago, la enviada de Estados Unidos para el “Escudo de las Américas”, Kristi Noem, llegó a Honduras para reunirse con el gobierno de Nasry Asfura, en el marco de una coalición que, a criterio de expertos, representa una nueva forma de control de Washington sobre la región.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El gobierno de Nasry Asfura recibió en Casa Presidencial a la enviada especial de Estados Unidos y representante de la coalición Escudo de las Américas, Kristi Noem, quien realizó así su segunda visita oficial a Honduras en el actual contexto regional.
La llegada de Noem marca una etapa decisiva en la cooperación en seguridad impulsada por Washington, centrada en fortalecer estrategias conjuntas y consolidar el intercambio de inteligencia para enfrentar el crimen organizado y el narcotráfico en el continente.
De acuerdo con reportes desde Casa Presidencial, la reunión abordó mecanismos de cooperación bilateral orientados a reforzar capacidades operativas en materia de seguridad, incluyendo coordinación interinstitucional y fortalecimiento de estructuras de defensa frente a redes criminales que operan a nivel transnacional.
Asimismo, la visita se enmarca en la implementación del “Escudo de las Américas”, una coalición impulsada por el presidente Donald Trump que articula acciones conjuntas entre países aliados para combatir carteles y redes ilícitas en la región mediante coordinación militar, policial y de inteligencia.
Durante el encuentro, las autoridades hondureñas expusieron sus principales desafíos en seguridad interna, destacando limitaciones estructurales y la necesidad de apoyo técnico y logístico para enfrentar fenómenos como el narcotráfico, el control territorial de bandas y la seguridad fronteriza.
La agenda también evidenció el interés de Estados Unidos por consolidar su presencia estratégica en la región, promoviendo esquemas de cooperación que trascienden lo bilateral e incorporan a Honduras dentro de una arquitectura de seguridad hemisférica alineada con Washington.
Según analistas, la visita de Noem refleja movimientos políticos orientados a alinear a Honduras con los intereses de seguridad de Washington, quien desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha usado el tema de seguridad como el narcotráfico para sus intereses en América Latina.
Como antecedente, esta narrativa se implementó para ejercer presión en países con gobiernos progresistas, como sucedió a inicios de este año en Venezuela, donde este discurso derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro, además de presiones sostenidas a México, Colombia y Brasil.
En el caso hondureño, este patrón también se vincula con una injerencia externa directa en el proceso electoral que permitió la llegada al poder de Nasry Asfura, actualmente alineado con los intereses del presidente estadounidense.
En ese marco, la doctora en Relaciones Internacionales, Ana Teresa Gutiérrez, en entrevista con RT, advirtió que “esto solamente es un pretexto, lo del combate a los cárteles”, al sostener que la narrativa de seguridad encubre objetivos más amplios de control sobre América Latina.
“Esto verdaderamente es muy preocupante… significa que Estados Unidos quiere dominar a toda la región”, explicó, señalando que detrás de esta estrategia se busca controlar recursos naturales, expandir la industria armamentista y condicionar a los gobiernos en función de su disputa geopolítica con China.
Y concluyó: “El presidente estadounidense no tiene ninguna intención de combatirlas, sino que esto es un pretexto como en el 1975 se usó la lucha contra el comunismo. Entonces esto verdaderamente es muy preocupante porque… significa que Estados Unidos quiere dominar a toda la región”.

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