Crece el rechazo social contra la Ley de Empleo por Hora, reflejado en intensas movilizaciones en las principales ciudades del país. A criterio del sociólogo Armando Orellana, la medida representa un retroceso en conquistas sociales al promover normas que limitan derechos laborales.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Sectores del bipartidismo tradicional (Partido Nacional y Liberal), con representación en el Congreso Nacional, han intensificado los debates para lograr la aprobación de la Ley de Empleo por Hora. Esta iniciativa enfrenta el repudio del movimiento obrero y de las centrales sindicales, que han señalado que su implementación podría vulnerar derechos laborales.
El proyecto de ley, que busca instaurar la contratación por hora o a tiempo parcial, según advierten varios especialistas, podría exacerbar lo que se ha denominado como “masacres laborales” y acentuar la precarización del empleo en Honduras.
A raíz de esta negativa, se han llevado a cabo numerosas movilizaciones por parte de los trabajadores, quienes se oponen abiertamente a la iniciativa.
En este contexto, el sociólogo y catedrático Armando Orellana manifestó, a través del medio UNE TV, que la gestión del actual gobierno representa un retroceso en las conquistas sociales, al promover normativas que limitan los derechos de los trabajadores y generan contradicciones al desmejorar las condiciones de vida de la ciudadanía.
“Esto es síntoma realmente de lo que siempre han querido negar los sectores oligárquicos: la lucha de clases. Ahí está en esencia, y como muy bien lo dijo el clásico de la sociología, es el motor del cambio social”, sostuvo.
Orellana destacó que, pese a los pronunciamientos de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el rechazo es compartido por el resto de las centrales obreras y por los trabajadores no sindicalizados, quienes han exteriorizado su malestar.
Por otra parte, los artículos 325 al 329 del Código del Trabajo fijan lineamientos precisos en cuanto a la jornada laboral, los períodos de descanso, la remuneración y las garantías mínimas de contratación. Por ejemplo, los trabajadores con carácter permanente tienen derecho a percibir su salario íntegro aunque laboren menos de 44 horas semanales.
La propuesta de empleo por hora presenta un modelo que no asegura la permanencia de estas garantías, lo que provoca inquietud entre la clase trabajadora. En ese sentido, se anticipa que las protestas del 1 de mayo serán emblemáticas y concurridas, como muestra de rechazo al “retorno de las políticas neoliberales”.
El analista señaló que el malestar ya se ha hecho patente en los alrededores del Congreso Nacional, ante lo que percibe como un intento de restaurar prácticas propias de la “narco-dictadura”, las cuales profundizaron el modelo neoliberal y llevaron al límite la privatización y la desregulación del ámbito laboral.
Para finalizar, Orellana asoció estas actuaciones con lo que definió como un “neofascismo” en la esfera política, que se manifiesta a través de la represión y la imposición de un pensamiento único, evidenciado en los esfuerzos por limitar el ingreso de la ciudadanía al hemiciclo legislativo.

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