¡CUIDADO! LA DEVALUACIÓN DEL PADRE A “FIGURA SECUNDARIA» TIENE COSTO ALTÍSIMO PARA LA CIVILIZACIÓN

Entender la función del padre parte del estudio evolutivo desde que el hombre apareció sobre la tierra; la paternidad no es «maternidad secundaria», es función biológica y psíquica distinta. La idea que el padre es un accesorio ha sido avivada por cambios económicos e ideológicos con graves efectos sociales en Honduras y el mundo: violencia y falta de límites, fragilidad emocional y confusión de identidad sexual.

La figura del padre es el “puente” hacia la realidad social, a las relaciones concretos con desafíos diarios y de vida que demandan realismo, valores y seguridad. Si el puente no está o se considera «poco importante», el individuo y la sociedad pierden el equilibrio entre la protección afectiva y la exigencia del mundo exterior.

Redacción Central y Agencias / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. ¿Por qué el símbolo paterno del hombre es irremplazable? Mientras la madre da el sentido de pertenencia (yo soy amado), el padre da el sentido de propósito (yo soy capaz). Un individuo sin pertenencia se siente solo; un individuo sin propósito se siente inútil. La sociedad necesita ambos para funcionar y contar con personas útiles y saludables en todo sentido en los propósitos comunes y más grandes en la felicidad y prosperidad de un Estado.
El padre simboliza en el inconsciente “el puente” hacia el exterior, hacia la realidad del mundo, enseña los desafíos y el carácter, su presencia impacta de forma directa en la autoestima, la capacidad de realismo para resolver problemas y la estabilidad emocional de los hijos, independientemente del sexo. Si el puente no está o se considera «poco importante», el individuo y la sociedad pierden el equilibrio entre la protección afectiva y la exigencia fuera de la casa en el mundo exterior.

PELIGROS “CUALQUIERA”
El daño social de minimizar al padre es devastador para Honduras y todos los pueblos del planeta, cuando la sociedad lo ve como alguien «secundario» o “cualquiera” o prescindible en comparación con la madre, se generan varios problemas, entre otros, crisis de identidad masculina, los hombres jóvenes pierden el incentivo de madurar y comprometerse, lo que aumenta las tasas de abandono y la inestabilidad social. Confirmado por la estadística, la ausencia del padre está fuertemente correlacionada con mayores tasas de deserción escolar, consumo de sustancias y problemas con la ley. El padre aporta la noción de «consecuencia» y respeto a la norma social. Y sobrecarga materna, se fuerza a la madre a cumplir dos funciones psíquicas contradictorias, “el nido” y “la ley”, lo cual es agotador y a menudo genera dinámicas de culpa.

NO SÓLO ES SEXO…
La genética moderna ha superado la idea de que el padre solo aporta el sexo. A los hijos machos, les transmite el cromosoma Y, que contiene el gen SRY (determinante del sexo masculino) y rasgos de linaje paterno directo.- A las hembras, las dota de un cromosoma X. Dado que el hombre solo tiene un X, sus hijas son clones genéticos de esa parte específica de su ADN, lo que influye en rasgos metabólicos y cognitivos. Se ha descubierto que ciertos genes se activan solo si vienen del padre, por ejemplo, los genes paternos suelen estar más vinculados al crecimiento fetal y al desarrollo del sistema límbico (emociones y supervivencia).

Para el psicoanálisis en especial, investigaciones de Freud y Lacan, el padre no es solo una persona, es una función, su rol principal es la triangulación, interviene en la relación simbiótica entre la madre y el bebé, introduciendo la «Ley» o las normas sociales, en la hija ayuda a definir su feminidad a través del reconocimiento y la valorización. Es el primer modelo de «lo otro» masculino. En el hijo, es el modelo de identificación y, a la vez, de competencia saludable, porque ayuda a canalizar la agresividad y a construir la identidad masculina.

La Psicología Evolutiva ha demostrado cómo la figura paterna ayudó a la especie a sobrevivir. Mientras que la madre suele asociarse históricamente con el «nido» y la protección interna, el padre suele incentivar el juego brusco y la exploración. Esto enseña a los hijos (ambos sexos) a regular sus emociones ante el riesgo durante sus existencias y trato social.

GUERRA CONTRA EL HOMBRE
Históricamente, varios factores han convergido para erosionar la figura paterna, aquí algunos actores de la conspiración, el Estado como «Super-Padre», desde una perspectiva sociológica, a las élites económicas, ideológicas y políticas que controlan el Estado les conviene que el ciudadano sea fragmentado por dentro y dependa de sus instituciones (subsidios, seguridad, educación estatal) en lugar de una estructura familiar fuerte y autónoma. El padre, como figura de autoridad y proveedor de ley interna, compite con la autoridad del Estado.

El sistema económico prefiere individuos aislados y dóciles. Una familia con un padre presente y fuerte es más difícil de manipular que unidades fragmentadas. El mercado ha promovido el «adolescente eterno», un hombre que consume pero no se compromete ni asume la carga de la paternidad. También han influido para eliminar el valor del hombre las ideologías de género extremas, algunas corrientes han confundido la crítica al «patriarcado» (entendido como opresión) con la eliminación de la función paterna. Al etiquetar toda autoridad masculina como tóxica, se ha dejado un vacío que nadie llena, equiparando de manera errónea «prescindible» con «opresor».

COSTOS DE LA DEGRADACIÓN
La civilización ya sufre las consecuencias de instalar el mito de que «la madre lo es todo y el padre es cualquiera», citamos algunas:
–Crisis de salud mental en jóvenes: El aumento de la ansiedad y la depresión se vincula a la falta de ese «empuje» paterno hacia el mundo. Sin el padre que fomenta la autonomía, los hijos quedan atrapados en una sobreprotección que los vuelve frágiles ante el fracaso.

— Violencia y falta de límites: Estadísticamente, la mayoría de los jóvenes en sistemas penales provienen de hogares sin padre. El padre es quien enseña que las acciones tienen consecuencias. Sin esa ley interna, la agresividad no se canaliza y se convierte en violencia social.

–Fragilidad de la mujer/madre: Al vender la idea de que el padre es reciclable, se ha condenado a millones de madres a la monoparentalidad heroica, que no es más que una sobrecarga física y emocional brutal que termina afectando su propia salud y la calidad de la crianza de generaciones, ahora muchos transformados en individuos sin orden ni identidad.

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