El mandatario Nasry Asfura confirmó su intención de no continuar con la construcción del laboratorio para producir medicamentos que impulsó la expresidenta Xiomara Castro. Para el experimentado médico Denis Castro Bobadilla, esta decisión deja al país sin la posibilidad de ejercer control sobre la calidad de los fármacos que se consumen en Honduras.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El presidente Nasry Asfura confirmó que Honduras no invertirá en la fabricación de medicamentos, por lo que no continuará con la construcción del Laboratorio Nacional de Moléculas Biológicas, Genética y Prototipos de Salud, promovido por la administración anterior de Xiomara Castro (2022-2026).
Según Asfura, el proyecto “no tiene sensatez” y agregó que esos fondos deberían destinarse directamente a la atención en salud. El Laboratorio tenía un costo estimado de 150 millones de dólares, de los cuales 75.9 millones provenían de fondos nacionales y el resto sería financiado por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Durante el gobierno de Castro, se planteó el Laboratorio como una solución al desabastecimiento de medicamentos, fabricando cuadros básicos para los principales centros asistenciales del país. En ese sentido, EL LIBERTADOR consultó al reconocido especialista en medicina forense, Denis Castro Bobadilla, para conocer su análisis técnico.
“El negocio de la venta de medicamentos es el más lucrativo en Honduras”, señaló. Explicó que muchas droguerías se dedican únicamente a importar productos sin producirlos localmente, lo que hace indispensable un mecanismo de control estatal.
Según el especialista, un laboratorio estatal permitiría certificar si los fármacos —pastillas, jarabes o inyecciones— cumplen con los estándares de bioseguridad y contienen los componentes necesarios para su efectividad terapéutica. “Sin ese control, el país continuará comprando a ciegas, sin saber con certeza qué contienen los medicamentos que consume la población”, enfatizó.
“Una pastilla puede tener hidrato de carbono como excipiente, pero debe contener la cantidad adecuada y los diferentes componentes para lograr los efectos terapéuticos buscados”, agregó.
Asimismo, destacó que esta infraestructura abriría la posibilidad de establecer alianzas público-privadas para producir medicamentos básicos, como tratamientos para la hipertensión o la diabetes, incluyendo fármacos como la metformina, reduciendo la dependencia de importaciones.
En otro punto, Bobadilla calificó como innecesario el decreto de emergencia en el sistema de salud aprobado por el nuevo Congreso Nacional, argumentando que la prioridad debe centrarse en la prevención. “La salud no comienza con la compra de medicamentos, sino con la prevención. La vacunación y el acceso a agua segura son fundamentales”, advirtió.
Alertó además sobre el resurgimiento de enfermedades como el sarampión y la tosferina, y subrayó la necesidad de fortalecer campañas de vacunación contra la hepatitis y el virus del papiloma humano (VPH).
Desde la gestión anterior, el exsubsecretario de Salud, Brian Erazo, criticó la decisión y aseguró que la medida busca proteger los intereses de quienes habrían patrocinado la campaña electoral de Asfura y respaldado el fraude con el que, según sectores, el hoy presidente ganó la elección.
“No existe excusa técnica ni social para no continuar el proyecto; ya hay avances en la obra, impuestos invertidos y una pandemia que nos enseñó que debemos ser autosuficientes. Pero como estos están acostumbrados a hacer negocio hasta del oxígeno”, concluyó.

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