INSIGHT CRIME CERTIFICA EL LIBERTADOR: CASTRO REDUJO OLA DE ASESINATOS QUE DEJÓ DICTADURA

La política de seguridad de la presidenta Xiomara Castro (2022-2026), logró una reducción de 40 puntos en el derramamiento de sangre, así lo evidenció el Observatorio del Crimen de EL LIBERTADOR (OCEL), con datos que han sido certificados por el portal especializado en violencia, InSight Crime.

Y, es que, en su balance anual sobre homicidios (2025), la institución revela que Honduras cayó a la novena posición entre los más violentos –con una tasa de 23.2 crímenes por cada 100 mil habitantes–, una mejora considerable respecto a 2021 –el último año del dictador Juan Hernández– cuando el país era el tercero más sanguinario de la región, con una tasa de 41.7 asesinatos.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. El portal especializado, InSight Crime, ha compartido recientemente un balance sobre los homicidios en América Latina, destacando que Honduras se ha ido alejando de los países más violentos, como logro de la política de seguridad aplicada por Xiomara Castro desde que tomó el mando en 2022.

Más aun, el informe reciente de InSight Crime ha certificado el trabajo del Observatorio del Crimen de EL LIBERTADOR (OCEL), institución creada en 2019 por el “Primer Auditor Social de Honduras” para llevar un conteo propio sobre la incidencia delictiva y, de esa forma, medir la brutalidad de la violencia con que opera el crimen en Honduras.

Agentes de Policía Nacional frente a Casa Presidencial previo al inicio de operativos de seguridad nacional en noviembre 2022.

En su segunda edición mensual de 2026, este periódico ha publicado su análisis de 2025 –último año natural del Gobierno Castro–, resaltando evidencias que la administración anterior lidió con un escenario complejo de violencia, recursos limitados y con la prensa tradicional que ocultó sus logros históricos en distintas áreas del Estado.

A pesar de todo, redujo el crimen en forma considerable. Datos de OCEL, lo confirman al medir las cifras de 2021 –último año del régimen de Juan Orlando Hernández, dictador enjuiciado por narcotráfico en Estados Unidos–, cuando el país documentó un total de 3,942 crímenes violentos, heredando una tasa de 41.7 homicidios por cada 100 mil habitantes y que la administración Castro redujo en un 40 por ciento.

Y, es que, en 2025 el país cerró con un total de 2,332 asesinatos y una tasa de 23.2 casos por cada 100 mil habitantes, es decir, una reducción de 18.5 puntos en ese indicador estándar internacional que mide la intensidad de la violencia letal en una población.

El daño social de la desinformación es profundo y, la percepción ciudadana sigue siendo de alarma, en gran medida por la profunda impunidad y amplio control de estructuras del crimen en el Estado, esto es clave para comprender el porqué se atacó que Castro apostara por un estado de excepción que se fue prolongando en lugar de insistir en el combate “fuego contra fuego” que la dictadura usó para justificar su carrera armamentista.

Mapa del balance elaborado por InSight Crime (datos 2025).

Y estas cifras de EL LIBERTADOR, han sido utilizadas en el reciente informe de InSight Crime que, en la escala regional posiciona a Honduras como uno de los países que mejoró sus indicadores de violencia y pasó de ser el tercero más violento –según el mismo estudio, pero de 2021– a ser el noveno en 2025; es decir, aunque permanece entre los diez más “sanguinarios” la política de seguridad de Castro funcionó.

El régimen de Juan Hernández centró su política de seguridad en una carrera armamentista sin resultados positivos.

En su análisis, el portal apunta que esto se debe a que durante años, “el país ha estado marcado por altos niveles de violencia de pandillas, una situación agravada por la corrupción en los niveles más altos del Estado”.

Es de recordar que, en informes de la DEA, desclasificados por la Fiscalía del Distrito Sur de New York, evidenció como la dictadura de Juan Hernández, se afianzó con pandillas para su conspiración en el tráfico de drogas.

“El Gobierno (de Castro) ha intentado contener a las pandillas mediante una estrategia de mano dura, que incluye la ampliación del estado de excepción”, reconoció el portal.

Aunque los índices de violencia y la percepción de la sociedad se mantuvo en “alerta”, la administración anterior mostró voluntad y un enfoque social para frenar el derramamiento de sangre, el luto y dolor en las familias hondureñas, lo destacó primero EL LIBERTADOR.

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