¡IMPOSIBLE! CON 6,000 LEMPIRAS AL MES SOBREVIVEN LAS FAMILIAS MÁS POBRES EN HONDURAS

El más reciente informe sobre ingresos y gastos de las familias hondureñas, realizado por el Banco Central de Honduras, expone con cifras concretas la realidad socioeconómica del país: desigualdades persistentes entre el área urbana y rural, y un alto peso del gasto en alimentos dentro del presupuesto de los hogares.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. El Banco Central de Honduras (BCH), junto al Instituto Nacional de Estadística (INE), presentó los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2023-2024, un estudio que permite conocer cómo viven, trabajan, obtienen ingresos y distribuyen sus gastos las familias hondureñas.

La encuesta se realizó en 8,746 hogares de 176 municipios y, por primera vez, abarcó los 18 departamentos del país, lo que permite contar con una radiografía más completa de la realidad nacional. Toda la información se encuentra disponible al público, sin restricciones, en el sitio web del BCH.

Según el informe, la población estimada del país a octubre de 2023 fue de 9.7 millones de habitantes, de los cuales 55.6 por ciento reside en zonas urbanas y 44.4 por ciento en áreas rurales.

En cuanto al acceso a servicios básicos, el estudio señala que el 92.4 por ciento de las viviendas cuenta con energía eléctrica. En las ciudades, la cobertura alcanza el 97.8 por ciento, mientras que en el área rural desciende al 85 por ciento, lo que evidencia una brecha persistente entre el campo y la ciudad.

En materia educativa, la encuesta revela que uno de cada diez hondureños es analfabeto, una condición que se concentra principalmente en las zonas rurales, donde la proporción más que duplica la registrada en las áreas urbanas.
Asimismo, el grupo de jóvenes entre 20 y 24 años presenta el mayor nivel educativo promedio, con 9.2 años de estudio, lo que equivale, en términos generales, a la educación básica completa y, en algunos casos, al inicio de la educación media.

En el ámbito laboral, el BCH indica que de la Población en Edad de Trabajar (PET) —es decir, las personas de 15 años o más con capacidad de incorporarse a la actividad económica—, el 65.8 por ciento participa en el mercado laboral a nivel nacional. Esta categoría incluye tanto a quienes están ocupados como a quienes buscan activamente empleo.

La participación laboral es significativamente mayor en los hombres, con 83.3 por ciento, frente al 50.9 por ciento de las mujeres, una diferencia que refleja las desigualdades estructurales en el acceso al trabajo remunerado.

Respecto a los ingresos de los hogares, el informe los clasifica en cinco quintiles, es decir, cinco grupos iguales ordenados según su ingreso per cápita, entendido como el ingreso total del hogar dividido entre el número de personas que lo conforman. Esta metodología permite comparar de manera más precisa las condiciones económicas entre distintos segmentos de la población.

El primer quintil agrupa a los hogares con menores ingresos, mientras que el quinto quintil corresponde a los de mayores recursos.

De acuerdo con el estudio, los hogares del primer quintil reciben en promedio 5,923 lempiras mensuales en el área urbana y 5,487 lempiras en el área rural.
En contraste, los hogares del quintil más alto registran ingresos promedio que alcanzan los 59,748 lempiras mensuales en el área rural, lo que evidencia una marcada desigualdad en la distribución del ingreso entre los distintos niveles socioeconómicos.

Por tipo de empleo, el ingreso promedio mensual en el sector público asciende a 22,540 lempiras, mientras que en el sector privado se sitúa en 11,304 lempiras. Los trabajadores independientes perciben en promedio 10,000 lempiras mensuales, y el ingreso más bajo corresponde a los empleados domésticos, con apenas 4,664 lempiras al mes.

En cuanto al gasto de los hogares, los hondureños destinan la mayor parte de sus ingresos a alimentos y bebidas no alcohólicas, que representan el 26.5 por ciento del total. Le siguen el transporte, con 14.2 por ciento, y la vivienda, agua y electricidad, con 11.9 por ciento. En contraste, el gasto en recreación, cultura, bebidas alcohólicas, tabaco y servicios financieros apenas alcanza el 3.6 por ciento.

Finalmente, el estudio confirma que vivir en la ciudad resulta más costoso: el gasto mensual promedio en el área urbana es de 6,398 lempiras, frente a 4,246 lempiras en el área rural.

Los resultados de esta encuesta servirán como base para la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC), indicador clave para medir la inflación, y para comprender con mayor precisión las condiciones de vida de los hogares hondureños.

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