CONSUMADO EL FRAUDE ELECTORAL EN HONDURAS; CLAVES DEL DESASTRE

El nuevo golpe electoral que ha sufrido el pueblo hondureño deja un precedente, no puede haber más comicios en temporada navideña y otra vez, la “naciente” institucionalidad debe reiniciarse desde cero junto a otras reformas como segunda vuelta electoral; el bipartidismo salió al paso esta noche, en tiempo límite, para emitir una declaratoria sin siquiera haber terminado de contar los votos o revisado las más de 17,000 actas con inconsistencias.

Desde los nombramientos del nuevo pleno en septiembre de 2024, la negativa de permitir a Libre en la presidencia del CNE en primarias o generales, los audios del Partido Nacional, el fiasco del transporte en marzo y otras anomalías como la injerencia de Donald Trump, exponen que el crimen nunca descansó para recuperar el poder político y la caja chica del Estado.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. La primera noticia que EL LIBERTADOR publicó este martes 30 de diciembre, destacó la posición de uno de los científicos más destacados en la actualidad hondureña, el doctor Marco Tulio Medina, quien renunció a un bloque de “sociedad civil” por avalar el fraude electoral que, justo once horas después, fue consumado en una extraña declaratoria “final”.

A eso de las 6:30 de la tarde, las representantes del bipartidismo en el Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall del Partido Liberal (PL) y Cossette López del Partido Nacional (PN), junto al supuesto consejero suplente del Partido Salvador de Honduras (PSH), Carlos Cardona, emitieron la insólita postura que –entre comillas– cierra la elección hondureña, justo 30 días después de que se realizaron los comicios.

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En la gráfica, el consejero suplente, Carlos Cardona, al momento en que denunció el fraude electoral el 16 de diciembre reciente.

La figura de Cardona han ganado notoriedad en un escenario nefasto. El 16 de diciembre, junto a la también suplente del CNE, Karen Rodríguez –que junto al titular Marlon Ochoa han sido la voz de la coherencia–, Cardona denunció que las elecciones generales del 30 de noviembre, estaban viciadas por datos exageradamente manipulados; sin embargo, en víspera de navidad prestó su firma para una “declaratoria” a nivel presidencial dando el “triunfo” a Nasry Asfura del PN.

El abogado de profesión, que se ha desligado del PSH, instituto fundado por Salvador Nasralla –hoy presidenciable liberal–, nuevamente salió al paso para avalar el final de la elección aunque nunca se completó el proceso de escrutinio especial y que no se consideró siquiera la solicitud de ir a un conteo de “voto por voto” como solicitaron los candidatos Nasralla y Jorge Aldana de Libertad y Refundación (Libre), aspirante a la alcaldía del Distrito Central (Tegucigalpa y Comayagüela), capital del país.

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Desde la juramentación del nuevo pleno del CNE, el bipartidismo conspiró para que el representante de Libre, Marlon Ochoa, no fuera presidente ni en elecciones primarias (marzo 2025) ni en las generales de noviembre.

El golpe electoral fue confirmado en nochebuena de este 2025 y ratificado hoy 30 de diciembre, pero el génesis de este nuevo asalto al pueblo hondureño, perfectamente puede remontarse al 28 de noviembre 2021, día en que se celebraron los anteriores comicios dando la victoria a Xiomara Castro, la primera mujer presidenta de la historia, y única gobernante en últimos 130 años en impulsar una transformación social tangible.

Y, es que, tras su arrolladora victoria contra Asfura, con más de 1.7 millones de votos y una ventaja de 14.19 puntos, sectores obscuros de la sociedad hondureña junto a élites políticas, económicas y criminales, buscaron el asalto del Congreso Nacional para desconocer el “Pacto Bicentenario” donde Libre como ganador de la presidencia, cedía la titularidad del Congreso al PSH, quien confío el cargo al presidente Luis Redondo.

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En «rapiditos» fueron trasladadas las urnas en la capital del país.

Al fallar, por el fuerte apoyo del “verdadero soberano” –que es el pueblo hondureño–, esos sectores apuntaron a otro peldaño: la Corte Suprema de Justicia (CSJ), logrando negociar que ésta fuera inerte en los momentos clave, luego la misión era “acaparar” la titularidad del Ministerio Público para proteger el esquema de impunidad, fallando también; todo lo anterior abrió paso a que el nuevo objetivo era el CNE.

Así, en septiembre 2024, el bipartidismo firmó alianza para impedir que Marlon Ochoa (de Libre), ejerciera la presidencia del CNE en año electoral, dejando el control de las primarias en Cossette López (nacionalista) y de las generales en Ana Paola Hall (liberal), marcando un desequilibrio institucional.

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Posteriormente y por más de dos meses, el Partido Nacional y el Partido Liberal retrasaron desde el Congreso la aprobación del Presupuesto General de la República para 2025, lo que provocó la demora en el desembolso de fondos al CNE, afectando la planificación y ejecución logística de elecciones, dando como resultado una pésima ejecución para las primarias del 9 de marzo, cuando todo corría “viento en popa”, el transporte de material en Tegucigalpa y San Pedro Sula, desapareció, iniciando una arremetida contra las Fuerzas Armadas y el entonces jefe del Estado Mayor Conjunto, Roosevelt Hernández.

Y, desde entonces, la nacionalista López fue condicionando a su sucesora Ana Paola Hall, por ejemplo, tras el fiasco de las primarias, intentó aprobar un mecanismo de “doble verificación” de resultados de cara a las generales, éste a través de la intromisión humana en actas previo a su divulgación, siendo el sistema de los fraudes electorales de 2013 y 2017.

Representante del CNE, Marlon Ochoa, denunció el fraude en audios presentados en octubre al Minsiterio Público.

Por este conflicto, el cual López quiso aprobar sin presencia completa del pleno –rehusandose a participar Marlon Ochoa– se inició una embestida hacia Hall, por no secundar ese proyecto de intromisión humana, motivando su renuncia, aunque ésta no fue aceptada por el Congreso y, a pesar de que, los liberales querían una sustitución.

Si bien Hall, logró el respaldo popular para continuar en el cargo y cumplir su deber institucional, el fraude seguía en etapa de montaje y así lo denunció Ochoa cuando presentó ante el Ministerio Público, una serie de audios de conversaciones donde la consejera López, el jefe de bancada del Partido Nacional, Tomás Zambrano y un supuesto militar activo, habrían explicado cómo ejecutar el boicot en las elecciones generales.

En medio de esta denuncia, la planificación siguió en marcha con serios problemas, por ejemplo, el 9 de noviembre, Ochoa alertó que el simulacro electoral realizado en 524 centros de votación reveló graves fallas técnicas: solo se logró transmitir el 36 por ciento de las actas. El segundo simulacro repitió el mismo resultado, evidenciando deficiencias en un sistema clave para la transparencia electoral.

Tras el desastre logístico de las primarias, varias empresas se retiraron del proceso de licitación para el transporte del material electoral, alegando que el CNE no cumplía su cronograma dejando tiempo límite para planificar el transporte y simulacros, no fue hasta el 16 de noviembre que se logró otorgar la licitación oficial.

Ayer lunes, el alcalde Jorge Aldana fue abrazado por la fuerza popular de Libre que defiende su triunfo «voto por voto» y «acta por acta».

El 20 de noviembre, sin la presencia de Cossette López, el CNE y las Fuerzas Armadas celebraron el banderillazo para el comienzo de la distribución de material electoral; tampoco estuvo en la inauguración de la elección el 30 de noviembre alegando “amenaza” de colectivos de Libre en las afueras del Instituto Central.

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El 22 de noviembre, Marlon Ochoa denunció que, en Colón, un representante del Partido Nacional intentó quedarse solo durante toda la noche con las maletas electorales dentro del centro de acopio departamental, inmediatamente las Fuerzas Armadas tomaron control para que el material quedara en custodia de personal acreditado.

La etapa final del fraude comenzó el 27 de noviembre, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó públicamente a los hondureños a votar por el candidato del Partido Nacional, Nasry “Papi” Asfura, advirtiendo que Honduras enfrentaría consecuencias si no lo hacía y hasta indultó al narcodictador, Juan Hernández.

A esto se sumó que entre el 28 y el 30 de noviembre, el sistema de emergencias 9-11 recibió múltiples denuncias de ciudadanos que afirmaron haber sido amenazados por grupos del crimen organizado, advirtiendo que si votaban por Libre habría represalias.

Y una noche antes de las elecciones generales, las representantes del bipartidismo en el CNE, aprobaron que quedaba “a disposición” de las Juntas Receptoras de Votos (JRV) utilizar el lector biométrico o no, esto provocó inconsistencias en más de 14,000 actas.

El presidenciable Nasralla insiste en un conteo voto por voto.

El efecto fue inmediato en el proceso, tras el primer corte oficial de resultados, el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) y todo el sistema del CNE, sufrió múltiples caídas, en poco tiempo se inició el proceso de denuncia pública sobre actas y votos inflados, retomando el sendero de “elección estilo Honduras”.

El 12 de diciembre el Ministerio Público presentó tres nuevos audios filtrados, supuestamente atribuibles a la consejera Cossette López, en los que se evidenciaría un patrón de control y manipulación de resultados, reforzando las denuncias de un fraude estructurado desde el comienzo de la elección, en éstos se identifica cuando la funcionaria alega que se debe evitar a toda costa, que los resultados lleguen en tiempo y forma para crear inestabilidad.

Portada especial EL LIBERTADOR: Golpe Electoral.

Mientras los resultados ya favorecían a Nasry Asfura, con ciertas excepciones por algunas horas en que era adelantado por Nasralla, se advirtió de nuevo el falso argumento de “votos rurales” como base para asegurar el triunfo “cachureco”.

Lo anterior motivó a que Nasralla, Aldana y otros candidatos en alcaldías y diputaciones, exigieran al CNE pasar a un escrutinio especial, desconociendo el TREP fallido; sin embargo, la institución comandada por Hall y López, no accedió y, de hecho, en la madrugada del domingo 14 de diciembre, Marlon Ochoa denunció que ambas tenían intención de realizar un escrutinio especial solo en 1,081 actas y no proceder a un conteo sobre todo el proceso aun cuando más de 17 mil actas presentaban inconsistencias.

Hall y López nunca accedieron a un conteo “voto por voto” en un contexto de escrutinio especial a pesar que, para dar certeza al pueblo hondureño, era un mecanismo valido y, junto al “convencimiento” de Cardona, han emitido una declaración “para salir de paso”, porque según Ochoa, las consejeras incluso procedieron a “alterar documentos” para sellar el fraude electoral.

Las elecciones hondureñas han tenido un costo de más de 4,000 millones de lempiras, dinero que según el representante de Libre en el CNE, es un desperdicio total para una sociedad agotada de vivir en condiciones de miseria tras 12 años de dictadura (2010-enero 2022); el cierre de las elecciones, en medio de presiones del Congreso Nacional que notificó desde su Comisión Permanente hacerse cargo ante la inoperancia, dejan reseña que Honduras no puede seguir celebrando comicios en temporada navideña.

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