Las 40 mil dosis de Sputnik V que llegaron ayer al país, reabren en los hondureños las heridas de los “hospitales móviles”, los ventiladores mecánicos y más; según trascendió el fármaco llegó incompleto y no se comenzará la aplicación hasta que llegue otro componente.
Redacción Central / EL LIBERTADOR.
Tegucigalpa.- Ayer el Gobierno de Honduras, con el recibimiento de 40 mil dosis de Sputnik V, intentó apaciguar la indignación de los hondureños con el tema de la vacuna contra el Covid-19, lo anterior luego de que siete alcaldes lograran un donativo del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
En ese contexto, se difundió por todo lo alto que de las 4.2 millones de dosis de la vacuna que se encargó a Rusia, había llegado a esta tierra un lote de 40 mil, que se suma a las 6,000 de una anterior entrega; sin embargo, no hubo efectos positivos.
Y es que de acuerdo con la directora del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), Ida Berenice Molina, las dosis de Sputnik están incompletas debido a que hace falta el 50% del segundo componente del fármaco.
Lo anterior ha sido confirmado por la titular de la Secretaria de Salud (Sesal), profesora Alba Consuelo Flores, quien dijo que esperaran a que en las próximas semanas llegue el otro componente para iniciar la vacunación.
Esto no ha terminado de calar en la sociedad hondureña porque desde que comenzó la pandemia, los insumos incompletos se han vuelto una norma en todas las compras realizadas por el Gobierno, primero con los ventiladores mecánicos que en primera instancia no eran adecuados para tratar pacientes Covid y después con los inútiles hospitales móviles.
La situación empeora, ya que el personal médico en primera línea ya identificó variantes más agresivas del virus y, en contraste, han cerrado más de 70 centros de triaje, agravando la alerta roja sobre 79 municipios.

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