Desde el inicio de la pandemia han muerto 71 médicos y 37 enfermeras, en total son 108 y, ante ese panorama desalentador, el gremio reitera hasta el cansancio que el país debe volver a una cuarentena estricta. Y esta mañana han pedido que de una vez por todas, el manejo de la pandemia se ponga en manos de científicos de la Salud.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. La pandemia, la corrupción y la negligencia, se ensañan contra el personal de “primera línea”. En 72 horas murieron seis médicos y una auxiliar de enfermería, ya son 108 mártires que han perecido por el Covid-19 desde que el 16 de marzo de 2020 se documentara el deceso de la doctora América Peñalva.
El Gobierno nunca tomó en cuenta la opinión de los profesionales en la medicina, y desde que entregó la “libre circulación” el gremio alertó de un colapso mucho peor al visto entre junio y julio de 2020 y, trae a la memoria que desde el día uno, cuando exigían insumos de bioseguridad, han sido condenados.
Hoy los médicos están desamparados y en casos especiales, son los familiares los que han tenido que moverse en campañas y recolectas para salvar la vida a los médicos, como es el caso del doctor Noé Carías, hospitalizado por Covid-19 desde hace algunas semanas, a quien se le ha creado un espacio en la plataforma Gofundme.
Los últimos trabajadores que han perdido la batalla son: Marlen Starkman, Adalid Gálvez, Gustavo Vásquez, Luis Tirzo, Karen Tábora, y la enfermera Nora Calderón, ésta última destacada por haber sido jefa de la Unidad de Cuidados Intensivos en el hospital regional del Seguro Social en el norte del país.
Sobre el tema, el doctor, Marco Girón, lamenta que Honduras ha sido el país más letal de América Latina para el gremio médico, y de hecho, su colega Ligia Ramos ha comparado que Costa Rica, apenas presenta 10 decesos y que incluso el personal en “primera línea” ya está siendo inmunizado.
Y para el doctor Girón, el resultado de tanta muerte pasa porque no se ha fortalecido el sistema de Salud con los insumos básicos, porque a un mes de vivir con el virus ni siquiera se está utilizando la mascarilla correcta.
“Mientras ya el mundo está usando mascarillas N95, aquí nos están dando imitaciones de KN95, que no es efectiva para el personal de la salud tomando en cuenta de que recibimos una gran cantidad de pacientes con Covid y con cargas virales que al final va poniendo en riesgo la vida del médico”, alega.
Además observa que estos mismos países ya comenzaron a inmunizar al personal de Salud mientras que en Honduras aún no se tiene certeza de cuándo llega la vacuna y la única seguridad que hay es que el virus seguirá expandiéndose y exterminando al personal que está capacitado para salvar la vida.
Con nostalgia, el galeno lamenta los decesos de sus compañeros, recordando que la doctora Starkman fue una allegada: “Nos graduamos juntos, era directora del Centro de Salud del Manchen y falleció, otros compañeros de nuestra promoción han fallecido también. Nos sentimos como en una ruleta rusa”.

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