Eran los tiempos de elecciones y tiempos de fraudes, tiempos de políticos y tiempos de mentiras, tiempos de idealistas y tiempos de traiciones, tiempos de injusticias y también, el tiempo de que cobremos facturas pendientes. Eran tiempos de muerte y de vida y eran los tiempos de las vacas flacas, que habían engordado por una década, habían engordado por toda una vida de hipocresía.
Reflexión
EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. ¡Hemos llegado! Después de un año surgido de la mente de Tarantino, con un poquito más de fantasía, llegamos por puro milagro; en serio, en este desierto usted camina bajo su propio riesgo. El 2021 nos tiene ansiosos, tendremos que enfrentar crisis económica provocada por Eta e Iota, la corrupción a lo papo que seguirá superándose de la mano de incapaces, la factura del covid con los hospitales desbordados y el plato fuerte: un año electoral, donde nuestro reycito nos abandona ¿o no! Y otros toman el amado “Altar Q” para gobernar con amor, responsabilidad y patriotismo (o al menos es lo que nos dicen…). Es que la vida chachi de palacio tampoco es para forever, ni Trump lo creía ¡Vaya jodido!
Después de una década donde algunos entraron con 20 y salieron con 30, más amargados y pobres que nunca, el Partido Nacional está a las puertas de abandonar el poder o por lo menos el Orlandismo, en teoría, lo real es que las condiciones nacionales e internacionales no auguran buenos presagios para estos compas, que se han repartido cada año el presupuesto entre amiguetes y aleros durante más de diez años, hemos engordado generaciones de vividores, como el primo panzón que llega a la casa y se come todo y esperamos el momento en que se va… y la espera es eterna. Aunque cuando escuchamos hablar de elecciones, balbuceamos frases como “4 años más”, “Fraude”, “Se cayó el sistema” “Los Estados Unidos reconocen a Juan” y “Vamos a las calles hasta sacar la dictadura”… ¡Horroroso! Aquí todos ocupamos psiquiatra.
Nuestra pareja imperial –tan amante del lujo sin ser fashionista— no piensa irse sin tocar el castillo (Centro Cívico Gubernamental) que mandaron hacer con el dinero de sus súbditos (o sea nosotros), que se eleva sobre el adolorido lomo del hondureño como un monumento a la lejanía de los gobernantes de las necesidades de los ciudadanos, un emblema de lo pésimo que se planifica y lo vivos que son los que hoy gobiernan. Ellos, la pareja espacial y el séquito de bagres sucios, saben perfectamente que son trofeos, saliendo del gobierno están a un paso de terminar con los huesos en prisión, y es por eso que harán lo que tengan que hacer para seguir en el poder, bueno sin exagerar, para seguir de mandaderos mansitos, haciéndose los papos. No se sorprenda si el día de las elecciones mira la carota de nuestro Reycito en las papeletas electorales. Mire el día que se lo decimos, sólo mire el salto que da Ebalcito, ahora quiere ser diputado, es que el descaro y la cagazón, no tienen fin pero sí principio, aquel cipote vendiendo tamales te mira de reojo y te escupe Copero.
Todos los problemas económicos y sociales que llegaron los huracanes y el covid y obviamente la corrupción y el manejo pendejo de los fondos públicos, serán tapados por los millones de fondos robustos, verdes y frescos que han pedido, la estrategia es simple, le van a vender espejitos que tendrá que pagar después, en un lapsus estúpidus Ebalcito dijo “No van a votar por los muertos, sino por lo que tengan en la bolsa”, lo que faltó decir es que ellos llenarán esas bolsas con préstamos internacionales, la forma facilita de gobernar sin pensar ni trabajar. Así ven al hondureño y el análisis parte de que somos muertos de hambre y un voto andante, nada más; y él sabe lo que dice porque tiene los 50 “pesos” en la bolsa (así llaman la moneda, porque tiene la cabeza en la época anterior al nacimiento del Lempira).
Ese engranaje de economía no para y mientras aquí se vende una “party” de billete, se ha ido orquestando quién quedará en el manejo del dinero ajeno, ¿usted cree que el 24 éstos estaban orando frente al pesebre del niño Dios? ¡Aaay papi! Falta calle, estos compas no han parado de reunión en reunión, promesas, acuerdos y decisiones, ¿vio alguno de éstos hablando de feliz navidad y año nuevo? Ni la oposición ni el oficialismo, y en el mall no andaban. Mientras mandan al vulgo a comprar covid y a la paz familiar cantando tiernos villancicos, de hogar dulce hogar; ellos, entre birrias y carne asada planifican cómo nos pajean y cómo mueven las piezas clave en el puesto clave.
La estrella de la muerte, que en su momento implosionó, se fue al silencio, el doctor Oliva no volvió a ponerse enfrente y el movimiento sin cabeza cada vez muestra más al Orlandismo; el Partido Liberal ahí va buscando cómo se recompone y Libre, pues ahí no se puede decir nada, sino uno es iluso o traidor a la patria. Hoy no se tiene claridad de quién podría ganar (sin fraude), pero si la oposición no es capaz de unificarse aguantaremos “4+”, lo caballo de eso, es que ellos pueden esperar los años que sea, míreles las fotos, felices y contentos, nada los entristece ¡pero el hondureño no aguanta más!
Como dice un analista de EL LIBERTADOR: “cuando vengo hacia el periódico a las 9:00 de la mañana, miro gente corriendo, músculos tonificados, rosada y tranquila, y yo me veo cansado, preocupado, y me pregunto ¿cómo hacen? ¿Quién los mantiene? Ja, ja, ja igual que políticos ¡pijudos!, perdiendo o ganando”. Tipo la gritería de Cherenfant y su señora, la diputada Edinora Brooks cuando salen en tv imitando a Dale Carnegie, sin los duros trabajos del motivador estadounidense.
Claro, el clima internacional, que por cierto ya casi es 27 de enero, será sin duda un zarpazo al corazón de nuestro Reycito, pero como hemos visto hasta hoy, ¿ya van con la misma paja? dirán, pero explíquennos cómo la oposición ha sido incapaz de capitalizar políticamente el fracaso del gobierno que tiene enfrente, pues por torpeza o estrategia sólo tienen tiempo para atacarse y odiarse entre ellos; que el señor anaranjado sea expulsado crea una oportunidad para debilitar la influencia en estas tierras a favor de los azules y léperos. Claro una cosa es la que nosotros pensamos ideal, y otra los políticos y, generalmente, no es lo mismo…
Y es que el país está como pastelito en cumpleaños de pobre, en mil pedazos. La empresa privada está divida, la iglesia está dividida y los militares, separarlos es fácil, los que se les salen los ojos de la gordura de tanto que han agarrado y los que no, además de un grupo de instituciones y personas que aún tienen dignidad (cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden), para los que no saben qué es eso ¿Oyó chiqui realeza?
Honduras es como el cuento de “Las dos Ciudades” de Dickens: «Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, era el siglo de la locura, era el siglo de la razón, era la edad de la fe, era la edad de la incredulidad, era la época de la luz, era la época de las tinieblas, era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación, lo teníamos todo, no teníamos nada, íbamos directos al Cielo, íbamos de cabeza al Infierno; era, en una palabra, un siglo tan diferente del nuestro que, en opinión de autoridades muy respetables, solo se puede hablar de él en superlativo, tanto para bien como para mal».
Eran los tiempos de elecciones y tiempos de fraudes, tiempos de políticos y tiempos de mentiras, tiempos de idealistas y tiempos de traiciones, tiempos de injusticias y también, el tiempo de que cobremos facturas pendientes. Eran tiempos de muerte y de vida y eran los tiempos de las vacas flacas, que habían engordado por una década, habían engordado por toda una vida de hipocresía.
No podemos sacar la bolita de cristal y decirle que 2021 será mejor, todo indica que será un año de lucha y guerra, el año pasado nos forjó el carácter para soportar lo que se venga, lo que estamos seguros que estaremos de su lado, denunciando lo que los demás callan. Sea quien sea. ¡¡¡Avanti!!! Si llegamos hasta aquí, es porque somos fuertes.
DECARGUE AQUÍ, NUEVA EDICIÓN DE EL LIBERTADOR



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