

Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El listón negro es una constante en las familias hondureñas, cada día, cada noche. Este fin de semana, se ha reportado la muerte de al menos 58 personas por el virus del Covid-19. El Sistema Nacional de Riesgos (Sinager), oficializó el deceso de 40 hondureños, mientras que la Unidad de Comunicaciones del Instituto Nacional Cardiopulmonar “El Tórax” registra 11 muertes más por sospecha del virus y otros 7 fueron reportados en el Hospital Escuela Universitario (HEU).
Asimismo, en la cadena nacional del Sinager del 2 de agosto se informó que las muertes por el virus han alcanzado los 1,377; sin embargo, las cifras son muy superiores para otras fuentes, hasta el 23 de julio la Asociación de Funerarias de Honduras registró 3,500 entierros bajo protocolo Covid-19.
Los casos confirmados ascendieron a 43,197, según Sinager; 1,415 personas permanecen hospitalizadas, de éstas, 1,029 estables y 340 están graves, mientras que 46 hondureños se encuentran en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Además, el total de pacientes recuperados es de 5,794.
Por otro lado, el desgaste en el personal de salud es evidente, quienes han hecho frente a la pandemia en los últimos cuatro meses, pero no han recibido el trato adecuado por parte del gobierno que dirige Juan Hernández y sus protestas públicas han sido constantes por la inseguridad con que trabajan en las áreas hospitalarias del país. Este es el caso de las enfermeras auxiliares y profesionales de la Sala Covid del Hospital “Leonardo Martínez”, de San Pedro Sula (al norte del país y a 268.6 kms de Tegucigalpa, la capital del país).
El 31 de julio, el personal de Enfermería notificó al director de ese centro asistencial, el doctor José Medina, que de no atender sus necesidades, al menos 58 trabajadoras de la Salud renunciarían este lunes 3 de agosto. Así, al no tener una respuesta favorable, este día ha trascendido la renuncia del personal de primera línea en la lucha contra el virus, un combate que se ha tornado desigual que ya deja decenas de muertes de los auxiliares de enfermería, hombres y mujeres.
A la posibilidad de muerte se suman las quejas que en dos meses no han recibido el salario ni el bono por el riesgo laboral, además por la falta de equipos óptimos de bioseguridad en vista que algunos turnos han atendido pacientes con los insumos inadecuados.
Las enfermeras también han solicitado que una vez al mes, se les realice la prueba rápida o por hisopado para Covid-19 y en un lugar adecuado. Y han exigido la reducción de cupos de pacientes en cada área del “Leonardo Martínez”, pues el 40 por ciento del personal ya ha renunciado por el incumplimiento en el pago.
Y los problemas en el sistema sanitario parecen no tener fin, pues ha trascendido que los guardias de seguridad del Hospital Santa Bárbara Integrado, denunciaron este 3 de agosto que hace 5 meses que no reciben sus salarios.
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