

La reciente venta de armas de Estados Unidos a Taiwán reaviva un conflicto que trasciende lo militar y toca el núcleo del orden internacional. Este análisis, elaborado por el escritor hondureño, Alex García Arias, expone los fundamentos históricos, jurídicos y políticos que sostienen el principio de una sola China, y advierte sobre la injerencia estadounidense y sus riesgos para la estabilidad en Asia Oriental.
Alex García Arias
Opinión
EL LIBERTADOR
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El pasado 18 de diciembre de 2025, el Congreso de los Estados Unidos de América aprobó la venta de armas por más de once mil millones de dólares a Taiwan, lo que sin duda representa una grave violación a la soberanía de la República Popular China. La respuesta por parte del gobierno chino no se hizo esperar, dejando una posición firme al respecto, expresando que la venta masiva de armas a Taiwan constituye una flagrante injerencia a los asuntos internos de China, dañando su soberanía, su seguridad y su integridad territorial, socavando la paz en el estrecho de Taiwan y enviando una señal equivocada a las fuerzas separatistas de Taiwan.
Taiwan ha formado parte del territorio chino desde hace mucho tiempo. Desde el año 230 d. C., el gobierno central chino registró por escrito la existencia de la isla de Taiwan y gradualmente implementó su gobernanza. Durante las dinastías Ming y Qing, se estableció allí el gobierno provincial. Taiwan fue ocupada forzosamente por Japón en 1895, y tras la Segunda Guerra Mundial, fue devuelta a China según la Declaración de El Cairo y la Proclamación de Potsdam, por lo que Taiwan volvió a la soberanía china después de la Guerra. En 1949, se fundó la República Popular China, sustituyendo al gobierno de la República de China como único gobierno legítimo del país. Este cambio de régimen no ha supuesto ningún cambio en la posición de China como sujeto de derecho internacional. La soberanía y las fronteras territoriales inherentes de China no han cambiado. El gobierno de la República Popular China goza y ejerce naturalmente la soberanía de China, incluida la soberanía sobre Taiwan.
En 1971, la 26ª Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 2758, que restableció todos los derechos legítimos de la República Popular China en las Naciones Unidas y la confirmó como el único representante legítimo de China. La Secretaría de las Naciones Unidas señaló claramente que Taiwan es una provincia de China, carece de estatus independiente y no puede participar en el sistema de las Naciones Unidas como país. La participación de Taiwan en los asuntos internacionales debe enmarcarse en el principio de una sola China, con el consentimiento del gobierno central chino, y debe denominarse “Taiwan, Provincia de China”.
Tomando en consideración la necesidad del desarrollo económico de Taiwan y los intereses reales de los compatriotas taiwaneses, el gobierno chino no objeta a los intercambios económicos y culturales populares entre Taiwan y países extranjeros. Según las leyes internacionales, un país soberano solo tiene un gobierno central que lo representa. Todos los países que han establecido relaciones diplomáticas con China reconocen que el gobierno popular central de la República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda China y también reconocen o respetan la posición china de que en el mundo sólo hay una China y Taiwan es una parte de ella. Por eso, siendo una parte de China, Taiwan no tiene nigún derecho a representar a China en el plano internacional, ni aún menos puede establecer «relaciones diplomáticas» o desarrollar ninguna relación de carácter oficial con otros países.
Es por ello que, la venta de armas a Taiwan, no solo es una intromisión en los asuntos de China, sino una falta de compromiso con la paz en Asia Oriental, ya que los mismos Estados Unidos reconocen desde 1979 una sola China, siendo Taiwan territorio inalienable de ella. La postura del gobierno chino ante esta provocación es que ningún individuo debe subestimar su fuerte voluntad y su poderosa capacidad para defender su soberanía y la integridad de su territorio, y por muchas armas que le vendan a Taiwan, no podrán detener la tendencia predominante hacia la reunificación definitiva e inevitable de China.