ANÁLISIS HONDURAS / “A VECES YO ME PREGUNTO PA’ QUÉ ME PREGUNTO TANTO…”

¿Se perciben intereses ocultos en las Consejeras, cúpulas de los partidos, medios corporativos, empresa privada, algunos pastores pícaros y más de un sacerdote ingenuo para tranquilizar a la ciudadanía y proceder a contar ACTA POR ACTA y VOTO POR VOTO? Sí”. Se pregunta y responde aquí la pensadora hondureña, Leticia Salomón. En Honduras, las elecciones generales sería el más grande chiste de la historia… Pero no, este país no para de hundirse en la máxima potencia del descaro.

Leticia Salomón
EL LIBERTADOR
redaccion@ellibertador.hn

Si no fuera por el drama, el deterioro ético, la normalizada costumbre de la cúpula de los partidos tradicionales de manipular a su antojo los resultados electorales para poner a quienes ellos quieren y no a quienes los votantes decidieron en las urnas; y si no fuera por esa delicada costumbre de muchas figuras nacionales de doblar la columna y acatar órdenes de sus amos, lo que sucede en Honduras con las elecciones generales sería el más grande chiste de la historia que exigiría, por lo menos, una gigantesca carcajada… Pero no, este país no para de hundirse en un mar de contradicciones marcadas por el cinismo en su máxima potencia, defensa de lo indefendible, ceguera ante lo obvio, terror ante fantasmas creados para “enriquecer” el debate, limitada disposición a dudar de lo que se percibe como dudoso, irracionalidad en los argumentos, picardía para opinar, ingenuidad para asumir como propias las opiniones de otros.

La pensadora hondureña, Leticia Salomón., autora del articulo.

Vamos a colocar en el centro del debate una cuestión sencilla en la que todos deberíamos coincidir:

QUEREMOS QUE SE RESPETE LA VOLUNTAD POPULAR EXPRESADA EN LAS URNAS.

A partir de ahí podemos seguir el siguiente razonamiento:

1. ¿Hay duda razonable de que el proceso estuvo lleno de irregularidades? Sí.

2. ¿Hay certeza de que el CNE ha hecho bien su trabajo? No.

3. ¿Hay sospecha razonable de que la Consejera representante del partido Nacional ha intervenido para manipular los resultados? Sí.

4. ¿Existe la certeza de que la Consejera presidenta, representante del partido Liberal, está manejando correctamente la situación? No.

5. ¿Existe la confianza en que el candidato que lleva la ventaja según las dos Consejeras haya ganado realmente las elecciones? presidenciales? No.

6. ¿Existe en la ciudadanía la sensación de que todo este proceso ha sido manipulado? Sí.

7. ¿Existe sospecha razonable de que esos resultados han sido tergiversados por factores internos del CNE y externos a nivel nacional e Internacional? Sí

8. ¿Existe la sensación ciudadana de que dos Consejeras del CNE quieren imponer un candidato de acuerdo a lo que les indican los dueños de sus partidos? Sí

9. ¿Es obligación del CNE proporcionar resultados creíbles, confiables, legítimos a la ciudadanía para convencerla de que ahí se respeta la voluntad popular? Sí.

10. ¿Se perciben intereses ocultos en las Consejeras, las cúpulas de los partidos, los medios corporativos, la empresa privada, algunos pastores pícaros y más de un sacerdote ingenuo para tranquilizar a la ciudadanía y proceder a contar ACTA POR ACTA y VOTO POR VOTO? Sí.

Me quedo pensando en los versos de Facundo Cabral: “A veces yo me pregunto pa’ que me pregunto tanto si pregunte o no pregunte el mundo sigue andando. Y por lo tanto cambiando”
Pero concluyo con él, con sus versos, su música y sus latigazos, en lo que parece estar pasando en nuestro sufrido país: “Lo que sobra y lo que falta es problema de conciencia
Que la culpa no es del cerdo sino del que lo alimenta…”

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