Durante diez años, la cubana Daylyn Herrera (imagen) ha ejercido como periodista en una Cuba rodeada de narrativas opuestas: para unos, símbolo de resistencia; para otros, país con profundas limitaciones. Aquí, desde su experiencia ciudadana y prefesional explica esos mitos y realidades que han construido la imagen de la isla ante el mundo.
En esta conversación con EL LIBERTADOR, Herrera recuerda a Fidel Castro, a quien considera una de las principales inspiraciones que la llevaron a elegir el camino del periodismo, por eso dice que ella se siente “hija de Fidel”.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Valiente, perseverante y profundamente orgullosa de sus raíces, así se define la periodista cubana Daylyn Herrera, quien conversó con EL LIBERTADOR en ocasión de un seminario internacional para comunicadores organizado por la República Popular China en Beijing. Entre los periodistas invitados al seminario, celebrado en octubre de 2025, Herrera fue la única representante de Cuba, quién desde el primer día llamó la atención por su personalidad auténtica, enérgica y espontánea. Mientras recorríamos las modernas calles de Beijing, la conversación inevitablemente regresaba a la isla que la vio nacer: Cuba. Hablaba con un cariño profundo. Pero en ese vals también recordó los desafíos que ha enfrentado su tierra, las dificultades vividas como ciudadana y los retos de ejercer el periodismo en un contexto complejo. Sin embargo, lejos de transmitir resignación, sus palabras reflejaban fortaleza y esperanza mismas que han sido transmitidas por líderes históricos, entre ellos Fidel Castro, de quién también nos contó algunas anécdotas al conocerlo. Para Herrera, la resiliencia ha sido una de las mayores virtudes del pueblo cubano, una capacidad que les ha permitido sobreponerse a las crisis y seguir adelante sin perder su identidad.


NIÑEZ HISTÓRICA
Con esa sonrisa amplia y la alegría caribeña que siempre la caracteriza, vuelve la mirada hacia el pasado, su nacimiento el 28 de noviembre 1991 en la provincia de Santiago, año en que se desintegró la Unión Soviética, un acontecimiento que marcaría profundamente la economía cubana y el inicio del llamado “Período Especial”, recalca, siempre muy consciente de la historia de su patria. Luego recuerda la niñez, su rostro se ilumina al hablar de los años en que creció rodeada del cariño de sus padres y abuelos, todos con estudios académicos, remarca. A su juicio, aunque el bloqueo económico que Estados Unidos mantiene sobre Cuba desde hace más de seis décadas ha limitado el desarrollo del país, no ha conseguido frenar uno de los principales logros que atribuye al triunfo de la Revolución Cubana de 1959: La educación. “Desde el triunfo de la Revolución que se llevó a cabo con el “Programa del Moncada” en 1953, Y entonces a partir de ahí todos los cubanos nos han dado su título de bachiller, su título de 12 grados, su título de licenciatura, su título de máster, su título de doctor.


MADRE, MÁSTER EN ECONOMÍA
Ejemplifica en el caso de su familia: “Mi madre es máster en Economía y mi abuela apenas tenía cuarto grado de escolaridad. Después del triunfo de la Revolución continuó sus estudios y se convirtió en costurera profesional; es decir, obtuvo un nivel equivalente a un técnico medio”, cuenta con orgullo. Aunque describe su niñez como una etapa feliz, reconoce que no todos los niños cubanos han vivido la misma realidad. Sostiene que las dificultades económicas que enfrenta la isla han limitado las condiciones de vida de muchas familias. Sin embargo, asegura que programas sociales como los círculos infantiles y las casitas infantiles han contribuido a garantizar el cuidado y la alimentación de la niñez cubana.


DELIBERANTE ELEGIDA
En su niñez y adolescencia poco entendía de revoluciones o caídas, conforme fue creciendo comenzó a observar y cuestionarlo todo. Cada mañana despertaba con la incertidumbre de si habría o no energía eléctrica. También recuerda las dificultades que enfrentaba su familia para hacer frente al constante aumento de los precios de los productos de consumo básico, como los alimentos y los insumos de limpieza. Aunque hoy reconoce que muchas de esas situaciones persisten, también entiende que cada familia vive una realidad distinta, determinada por el número de sus integrantes y por sus ingresos. Siendo en Cuba uno de los salarios más bajos de la región el salario mínimo es de 50 pesos, equivalente aproximadamente a 10 dólares estadounidenses o a 1,000 lempiras hondureñas también ha obligado a la producción y creación de Mipymes. Pero esa realidad lejos de decepcionar, fue la que la motivó a querer entender y contar esos fenómenos sociales. «Mi mamá quería que yo fuera abogada, para que tuviera una vida más estable», recuerda. Sin embargo remarca que siempre ha sido una persona que lucha por sus sueños, Aún habla con emoción de aquel primer proceso de admisión a la carrera de periodismo, “frente al comité de entrevistadores, respondía con seguridad y utilizaba términos propios del periodismo por las lecturas de Juan Manuel Serrano que había realizado antes de iniciar la carrera era como si el periodismo me hubiera elegido”, expresa con satisfacción.


“CONOCÍ AL ‘CABALLO’”
Aunque, como bien apuntaba su madre, su personalidad siempre estuvo marcada por la defensa de ideales y la participación democrática. Desde la escuela recuerda haber participado en congresos infantiles. Fue precisamente en uno de los congresos de la FEEM (Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, históricamente, fue una organización estudiantil clandestina), cuando tenía apenas diez años, que su vida tuvo un antes y un después al conocer al líder histórico Fidel Castro, una escena que aún conserva en su memoria casi intacta. «Apenas tenía 10 añitos y conocí a Fidel. 



“SIEMPRE VUELVEN”
En la actualidad tiene diez años ejerciendo periodismo, tres de ellos como corresponsal en la provincia de Santiago de Cuba, la segunda ciudad más importante de la isla después de su capital, La Habana. Es una ciudad, en la que descansan los restos de dos de las figuras más emblemáticas de la historia cubana: José Martí y Fidel Castro. Asegura que esos años como corresponsal le permitieron conocer Cuba desde varias perspectivas. Por un lado, la Cuba tradicional, reconocida por la riqueza de su cultura, el ritmo de la conga, sus calles empedradas y la belleza de sus paisajes. Por otro lado, la Cuba que observa a diario desde el periodismo, donde le corresponde retratar las dos caras de una misma realidad.


“NUESTRO LÍDER ETERNO”
En todo este proceso como periodista, reconoce que ha sido el líder de la Revolución Cubana quien la ha inspirado y acompañado. Para ella, Fidel Castro continúa siendo una presencia permanente en la memoria colectiva de Cuba. Su muerte, el 25 de noviembre de 2016, la tiene presente como si hubiese sucedido ayer. «Recuerdo cuando mi abuela me despertó en la madrugada y me dijo: ‘Se murió Fidel, se murió el Caballo’. Y yo le respondí: ‘No, a él lo han matado muchas veces'».




SUEÑO CUBA LIBRE
Según Daylyn, en la mente de cada cubano permanece la imagen de una nación forjada en la lucha y marcada por grandes símbolos: Fidel, Raúl Castro, Camilo y el Che Guevara. “Camilo y el Che fueron grandes líderes populares en Cuba, porque se sumaron a la lucha guerrillera. Ambos libraron batallas decisivas, como la de Santa Clara. Camilo hablaba del ‘sombrero de Yaguajay’. Ernesto Guevara, el latinoamericano que fue ministro de Economía en Cuba, dejó un legado profundo de internacionalismo: más allá de sus raíces argentinas, vivió y luchó por un país que no era el suyo”, narra. Para Herrera esas figuras cimentaron la imagen de una Cuba reconocida por su coraje político. Sueña, como tantos compatriotas, con ver una isla libre del bloqueo y con un desarrollo capaz de mirar a la par a potencias como China. Al ser consultada sobre Honduras, admite conocer de manera superficial pero valora su potencial como nación. “Cuba aspira a un socialismo: todavía está en transición, pero mantiene esa aspiración, al igual que China. Ojalá Honduras también lo considere. El socialismo no es malo”, expresa. Hay en esta mujer, agradecimiento a la vida como declama la canción que escribió y cantó la chilena, Violeta Parra, que después alcanzó fama global con Mercedes Sosa. Daylyn deja un mensaje íntimo y firme que encierra ese espíritu femenino, la periodista y la luchadora social: “Soy una cubana rebelde y hospitalaria, orgullosa de mi tierra. Agradezco a la vida por todo lo que me ha dado: por ser periodista, por haber nacido en Cuba y por ser hija de Fidel”. ¡Gracias a la vida!

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