A partir de este 1 de abril, los hondureños pagarán un aumento del 10.49 por ciento en la tarifa eléctrica y cuatro lempiras más por concepto de alumbrado público. Al respecto, el exgerente de la ENEE, Erick Tejada, criticó la medida y señaló que “el Gobierno de Nasry Asfura está trasladando toda la carga al consumidor final”.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. La Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE), junto a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), anunciaron un incremento en la tarifa de energía eléctrica que entrará en vigor del 1 de abril a junio de 2026, impactando directamente la economía de los hondureños.
De acuerdo con el comunicado oficial, el costo promedio del kilovatio hora (kWh) pasará de 4.81 a 5.32 lempiras, lo que representa un aumento del 10.49 por ciento. Además, se aplicará el cobro de 17 millones de dólares correspondientes a un monto diferido de 25 millones aprobado en la administración anterior, el cual será incluido en la tarifa de este trimestre.
En entrevista con EL LIBERTADOR, el exgerente de la ENEE, Erick Tejada, aseguró que este incremento responde a la decisión del gobierno de Nasry Asfura de eliminar los subsidios energéticos implementados durante la gestión de la expresidenta Xiomara Castro.
“Están pagando 17 millones de un monto diferido —deuda pendiente—, lo cual lo permite el reglamento de tarifas, y ese monto lo están incluyendo en la tarifa de este trimestre. La ley les permite diferirlo a nueve meses, y lo otro es que erradican el subsidio a la tarifa”, expresó.
El exfuncionario destacó que durante el gobierno anterior se destinaron más de 10,500 millones de lempiras para mitigar el impacto de los incrementos en la tarifa eléctrica. Sin embargo, advirtió que el actual aumento, sumado al alza en los combustibles y al contexto internacional —como la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán— podría generar un efecto inflacionario severo en el país.
Asimismo, recordó que durante crisis anteriores, como la guerra entre Ucrania y Rusia iniciada en 2022, el gobierno Castro logró contener parcialmente los incrementos mediante subsidios, manteniendo una tarifa promedio estable.
“El gobierno no ha tomado ninguna medida más que copiar lo que nosotros hicimos ante una crisis mucho más fuerte —diez veces mayor— y que, además, va a tener un impacto, como ya se está viendo, en el costo de la energía eléctrica. Esto produce inflación y hace que todos los productos de la canasta básica suban”, declaró.
Además, señaló que la gestión anterior cerró su administración con una tarifa promedio de 4.81 lempiras por kilovatio hora, reflejando una reducción sostenida durante cuatro años; según indicó, al comparar el período de enero de 2022 a enero de 2026, se registra una baja acumulada del 28.7 por ciento.
No obstante, cuestionó que en la actualidad se haya aplicado un incremento abrupto de casi 10.5 por ciento, elevando el costo a 5.32 lempiras por kilovatio hora en promedio, lo que representa, a su juicio, un golpe directo al bolsillo del hondureño.
El ajuste también alcanza el cargo por alumbrado público, que sube de 63.09 a 68.67 lempiras por lámpara, es decir, un incremento de 4.50 lempiras.
La CREE justificó la medida señalando que busca cubrir los costos reales de generación, transmisión y distribución eléctrica. No obstante, Tejada cuestionó la falta de medidas para amortiguar el impacto, calificando el enfoque como un modelo que traslada los costos al consumidor final.
“El objetivo es cubrir los gastos en transmisión y distribución, pero el problema es que no se están aplicando mecanismos de alivio. Prácticamente, el gobierno de Nasry Asfura está trasladando toda la carga al consumidor final, sin diferimientos ni subsidios, bajo un modelo donde la población termina asumiendo completamente el aumento”, afirmó.
Asimismo, advirtió que este incremento impacta de forma directa al aparato productivo nacional, ya que el encarecimiento simultáneo de los combustibles y la energía eléctrica se traslada al costo de bienes y servicios en el país.
Esta situación, señaló, reduce la competitividad y golpea con mayor fuerza a sectores clave como la agricultura y las industrias que dependen intensivamente del consumo energético, generando un efecto en cadena que eleva los precios y afecta la economía de los hondureños.
Finalmente, el exgerente criticó la gestión actual de la estatal eléctrica, asegurando que no existe un plan claro y denunciando despidos de personal capacitado. Advirtió que esta situación podría agravarse con la llegada del verano, cuando aumenta la demanda energética, sin que haya una capacidad de respuesta operativa adecuada.

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