Protestas, redadas migratorias, crisis económica y una polarización sin precedentes configuran el actual escenario estadounidense. Según el analista, Alfredo Jalife, Estados Unidos se encuentra en una fase de “preguerra civil”, impulsada por agendas políticas opuestas, manipulación del fenómeno migratorio y un sistema controlado por élites que priorizan sus intereses.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Estados Unidos atraviesa una etapa de alta tensión política y social marcada por una profunda polarización, protestas recurrentes, disputas ideológicas y una creciente confrontación entre élites, partidos y territorios. A este escenario se suma el endurecimiento de la política migratoria y el despliegue del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), factor que ha intensificado choques en varias ciudades.
Según una encuesta de la agencia AP publicada durante el mes de enero 2026, la aprobación de Trump en materia de inmigración ha disminuido entre los republicanos durante el último año, cayendo del 88% en marzo al 76%. Y entre la población general, solo el 38% de los adultos estadounidenses aprueba su gestión, mientras que el 61% la desaprueba. A lo anterior, se suma las masivas protestas contra la represión del ICE que en el primer mes del año dejó dos civiles estadounidenses muertos.
En ese contexto, el analista geopolítico Alfredo Jalife-Rahme advirtió, en entrevista con RT, que el país se encuentra en una fase que podría calificarse como “preguerra civil”.
Jalife sostiene que los programas del Partido Republicano y del Partido Demócrata son hoy completamente antagónicos. Por un lado, el denominado “Heritage Project 2025”, impulsado desde sectores conservadores, promueve un nacionalismo religioso, el retorno del cristianismo como eje de los valores estadounidenses y el rechazo a la agenda “woke”. En contraste, los demócratas respaldan la Agenda 2030, que incorpora políticas de diversidad, reconocimiento de identidades de género y transición energética.
A estas diferencias se suma un choque económico: Trump representa una visión favorable a la industria petrolera, mientras que los demócratas impulsan una agenda verde, con restricciones a los combustibles fósiles. “Son dos agendas diametralmente opuestas”, enfatizó el analista.
Manifestaciones en Minneapolis, enero 2026:
MASSIVE ANTI-ICE PROTEST IN MINNEAPOLIS https://t.co/krU0KM1A7v pic.twitter.com/eoTIx437y6
— RT (@RT_com) January 23, 2026
Fracturas dentro y fuera de los partidos
El experto señaló que la dinámica actual apunta a un “punto de no retorno”, agravado por atentados contra Trump durante su campaña política y por divisiones internas dentro de su propia base electoral, particularmente entre sectores proisraelíes y antiisraelíes. Esta fractura también se refleja en el Partido Demócrata, que ha mostrado posturas relativamente más críticas hacia el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Jalife describió además a Estados Unidos como una “gerontocracia”, donde los liderazgos envejecidos dominan ambos partidos, sin un relevo generacional claro. Aunque figuras más jóvenes como el actual vicepresidente, J.D. Vance, emergen en el Partido Republicano, el sistema sigue controlado por élites consolidadas.


Migración como arma política
Uno de los ejes centrales del análisis es el uso de la migración como herramienta de ingeniería demográfica. Jalife citó el libro “El golpe invisible”, de Peter Schweitzer, donde se sostiene que sectores del Partido Demócrata y aliados globalistas manipulan los flujos migratorios para modificar la composición electoral de los estados mediante la redistribución de distritos.
Según esta tesis, fundaciones vinculadas a grandes financistas —como George Soros— respaldan organizaciones que facilitan la migración masiva, con el objetivo de debilitar electoralmente a sectores conservadores. Al mismo tiempo, los republicanos utilizan el fenómeno para justificar políticas represivas, convirtiendo a los migrantes en víctimas de una disputa entre élites.
País dividido geográfica y políticamente
El analista subrayó que la polarización también es territorial: las costas estadounidenses, con excepción de Florida, tienden a votar por los demócratas, mientras que las zonas rurales del centro del país respaldan mayoritariamente a los republicanos. Esta fractura topográfica se suma a la ideológica.


En el plano económico, Jalife advirtió que Estados Unidos enfrenta un proceso de declive estructural, con una deuda superior a los 40 billones de dólares, una moneda en proceso de depreciación y una creciente desigualdad social. “Las fuerzas centrípetas son inferiores a las fuerzas centrífugas”, afirmó, es decir, las que empujan a la ruptura interna son mayores que las que sostienen la cohesión.
Riesgo de fragmentación
El especialista no descartó escenarios de “balkanización” del país, con estados que desafían abiertamente al gobierno federal, particularmente en temas migratorios y de seguridad. Casos como Minneapolis, California y otras ciudades santuario reflejan un federalismo tensionado y una autoridad central cada vez más cuestionada.
Jalife advirtió que el resultado de las próximas elecciones legislativas será determinante no solo para Estados Unidos, sino para el mundo, pues de ello dependerá el curso de conflictos como Ucrania, Irán y Venezuela, así como la relación con China, Rusia y la Unión Europea.
En este contexto, el analista dibuja un panorama donde convergen decadencia económica, polarización ideológica, manipulación migratoria, corrupción y pérdida de legitimidad institucional, situando a Estados Unidos en uno de los momentos más críticos de su historia contemporánea.
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