Con “el mayor y más vergonzoso fraude (electoral) de la historia”, Honduras vuelve a quedar atrapada en una estructura de dominación histórica que niega la voluntad popular, sostiene el presidente (2006-2009) y coordinador del Partido Libre, Manuel Zelaya, en un pronunciamiento público difundido este día.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. En un contexto regional marcado por la escalada de tensiones geopolíticas y la reconfiguración de las relaciones de poder en América Latina, el expresidente hondureño José Manuel Zelaya, quien también ejerce la coordinación general de Libertad y Refundación (Libre), difundió un extenso pronunciamiento político en el que denuncia lo que califica como una ofensiva imperial renovada contra los pueblos que intentan romper con el modelo de subordinación histórica.
El documento, dirigido al «pueblo hondureño», se conoce días después de la declaratoria oficial de resultados emitidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que dieron como ganador en la presidencial al nacionalista Nasry Asfura, en un proceso marcado por numerosos actos que han sido calificados como fraudulentos, en las que se han considerado como las elecciones más manipuladas en la historia de Honduras.
Zelaya sitúa estos acontecimientos dentro de una larga cadena de dominación: “La historia de nuestro pueblo está marcada por la violencia estructural desde el mismo acto brutal de la conquista”, rechazando la narrativa del “encuentro de culturas” y calificando ese proceso como “una guerra de exterminio”. Según el exmandatario, Honduras nació como una economía subordinada, diseñada para la extracción de riqueza en beneficio de potencias extranjeras.
En el plano nacional, el texto denuncia que el Estado hondureño “está deliberadamente debilitado y capturado por élites locales corruptas subordinadas al capital transnacional”, señalando al bipartidismo histórico (Partido Nacional y Liberal) como responsable de la entrega de recursos naturales, la precarización social y la consolidación de redes de corrupción y narcotráfico.
Asimismo, el pronunciamiento vincula directamente el golpe de Estado de 2009 con los intentos de transformación impulsados en 2006, particularmente en el sector energético cuando el ejercía la jefatura del Ejecutivo y que terminó con su derrocamiento años más tarde que tomara posesión.
“El proceso de emancipación de nuestro país lo iniciamos en 2006… La respuesta fue el golpe de Estado militar de 2009, mi secuestro y expulsión del país”, sostiene Zelaya, responsabilizando al régimen bipartidista que, según afirma, hoy se proclama ganador de las elecciones de 2025 mediante “el mayor y más vergonzoso fraude de la historia”.
Uno de los señalamientos más importantes del documento apunta a la intromisión directa del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el proceso electoral hondureño, al utilizar su investidura para llamar a votar por el candidato del bipartidismo y para deslegitimar a la candidata de Libre, Rixi Moncada, a quien calificó de “comunista”, amenazando con retirar la cooperación internacional si no se imponía el aspirante de la ultraderecha.
El texto también denuncia el indulto concedido por Trump a Juan Orlando Hernández, condenado en Nueva York por conspirar para traficar más de 400 toneladas de cocaína hacia Estados Unidos, lo que, según Zelaya, evidencia la alianza entre intereses políticos, financieros y criminales en la región.
Finalmente, reivindicó la victoria popular de Xiomara Castro en 2021 y defiende su gestión como un punto de quiebre en la historia reciente del país. “El pueblo eligió soberanía”, afirma Zelaya, quien concluye que la disputa actual no es meramente electoral, sino estructural: entre un proyecto de emancipación y un sistema que “no acepta cambios ni tolera reformas”.



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