Con un discurso sobrio y calculado, el presidente electo de Honduras, según el CNE, Nasry Asfura, sostuvo su primer cara a cara con la cadena internacional CNN, donde abordó temas de la agenda nacional e internacional, evitando definiciones claras sobre los asuntos más sensibles del escenario político y judicial del país.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, debutó en el escenario internacional con una entrevista concedida a la cadena CNN, donde abordó asuntos de la agenda nacional y regional. No obstante, el diálogo estuvo marcado por evasivas calculadas y una prudencia discursiva que evitó cualquier definición clara sobre el futuro judicial del exdictador Juan Orlando Hernández, figura central del colapso institucional que aún gravita sobre el país.
En materia de política exterior, Asfura optó por un discurso ambiguo al referirse a Venezuela, país sobre el cual afirmó que resulta difícil sostener relaciones plenas “cuando no hay democracia”. Pese a ello, el mandatario electo rehuyó precisar si su eventual gobierno romperá, mantendrá o redefinirá los vínculos diplomáticos con el gobierno de Nicolás Maduro, dejando abierta una postura que parece más alineada a presiones externas que a una política soberana claramente definida.
Entrevista completa programa Conclusiones de CNN con el periodista Iván Pérez Sarmenti.
Comienzo preguntándole por este triunfo y por esta proclamación que se da semanas después de las elecciones, por un margen muy acotado y todavía con denuncias de inconsistencias ¿Este triunfo le deja un trago amargo?
No me deja ningún trago amargo. Yo trabajé recorriendo el país; no trabajé para ganar encuestas, sino para ganar una elección, con un gran equipo que siempre nos representó y con el que trabajamos juntos para lograrlo. Hoy no puedo ver hacia atrás, a un pasado cercano, ni tampoco a un presente que termina pronto. Yo tengo que ver hacia el futuro: el futuro que tenemos que construir en los próximos cuatro años para cumplirle a la gente y servirle, dar oportunidades de empleo e inversión, y generar desarrollo para el país, que es lo que la gente está esperando. No podemos confundirnos; tenemos que ver hacia adelante.
Entonces, no tengo ningún problema. Sé cuál es mi trabajo y tenemos que desarrollarlo para cumplirle a la gente y servirle a Honduras.
¿Usted planea hacer algún cambio o revisar la manera en que los hondureños eligen a sus autoridades, sobre todo en lo relacionado con el escrutinio y la finalización de las elecciones?
Bueno, en primer lugar, llevémoslo en orden. El pueblo hondureño salió a votar de manera ordenada, en paz y con tranquilidad; cumplió con su deber como ciudadano.
Es importante agradecerle a todo el pueblo hondureño por esa muestra de civismo y de orgullo para Honduras. El resto, claro, tuvo complicaciones, pero al final se aclararon. Tardamos 24 días en conocer los resultados, pero esa es una historia larga que contar y que, creo, el mundo ya vio. No tengo que repetirla. Al final, ahí están los datos reales, con los que podemos sentirnos satisfechos y tranquilos por el gran trabajo que hicimos. Claro que hay que mejorar y revisar la Ley Electoral.
Pero, en concreto, ¿qué habría que revisar? ¿La empresa que estuvo a cargo del escrutinio? ¿Modificar algunos procedimientos? ¿Poner la vista en el Consejo Nacional Electoral? ¿Cómo se resuelve esto y cómo hacemos para que no vuelva a pasar?
Quiero decirle que la empresa que se escogió, en este caso por decisión de los tres consejeros del CNE mediante votación unánime, cumplía con los requisitos. ¿Qué pasó después? ¿En qué fallaron? Yo no lo puedo explicar; eso lo tendrán que revisar otras autoridades. Pero el trabajo que hicieron las dos consejeras, la presidenta Ana Paola Hall y la consejera Cossette López Osorio, fue muy importante: un trabajo en el que lucharon por la democracia y por la libertad de Honduras, y quiero destacar eso.
¿Cómo toma que su contrincante más cercano, Salvador Nasralla, no reconozca su triunfo y siga insistiendo en que hubo irregularidades y que va a apelar a la justicia nacional e internacional?
Él tiene derecho a decir lo que piensa y a actuar como él considera. No hay ningún problema. Yo sé que todo lo que se hizo fue conforme a la ley y, por lo menos, respeto su posición. Él sabrá qué decisiones tomar, pero institucionalmente las cosas están claras.
Hablando del proceso electoral, ¿qué tan determinante fue el apoyo explícito que le dio el presidente Donald Trump a su candidatura?
Bueno, fue tres días antes. Tres días antes él publicó un tuit donde me daba su apoyo. Sin duda, mi campaña fue clara y pública: se conocía mi actitud, mi trabajo, mis compromisos y lo que quería para Honduras, así como el compromiso que tengo con el futuro del país. No era difícil de descifrar; mi campaña fue clara, sencilla y directa, y eso marcó la diferencia.
Aún quería preguntarle puntualmente sobre la figura del expresidente: ¿puede volver a Honduras? Si vuelve, ¿sus procesos continúan con la justicia hondureña? ¿Cómo sigue el caso de Juan Orlando Hernández en Honduras?
Bueno, el indulto es una potestad del presidente de los Estados Unidos. Hernández tendrá que evaluar su situación; el expresidente debe analizar sus problemas para poder defenderse. Pero quiero decirle una cosa: yo no soy la justicia en Honduras. Yo simplemente voy a representar el papel de un administrador y gobernador del país: gobernar, traer las mejores soluciones para el país.
La justicia es la que debe resolver esos problemas. Yo debo concentrarme en la administración, en la ejecución y en ser un facilitador para la inversión. Cada quien en sus instituciones del Estado como el Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia y la Procuraduría General de la República debe respetar esa institucionalidad. La no intromisión es importante; cada poder debe respetarse entre sí para poder gobernar.
¿Ahora usted podría indultarlo en caso de que él sea condenado en Honduras, al igual que hizo el presidente Donald Trump?
Quiero decirle que no soy la justicia. La justicia tiene que evaluar, y él tiene que defenderse y enfrentar lo que la justicia en Honduras le dicte o determine. Yo simplemente me convierto en lo que ya le dije: un presidente, un administrador del país, un ejecutor y un facilitador para que podamos sacar el país adelante.
¿Ha tenido contacto con el expresidente Hernández en los últimos tiempos, durante su campaña? ¿Ha existido algún tipo de contacto con él?
Hace una semana me habló Ana García, su esposa, para saludarme. Él habló hace una semana para decirme que felicitaba mi trabajo, y yo le dije gracias y que esperaba que su familia estuviera bien. Eso fue todo.
Algo de lo que se está llevando a cabo en El Salvador, ¿podría aplicarse en Honduras? ¿Cómo ve el tema del estado de excepción?
Cada quien tiene su estilo de gobernar. El presidente Bukele tiene su estilo. El estado de excepción no puede seguir. Hay que creer en nuestras instituciones, en el Ministerio de Seguridad; estas instituciones representan a la Policía Nacional y a la Policía Militar del Orden Público.
Si nosotros les damos todos los instrumentos para que puedan accionar, creo que definitivamente la seguridad va a mejorar. Pero quiero hacer un énfasis muy importante: yo creo mucho, primero, en traer inversión y dar oportunidades de empleo.
Eso va a ayudar a reducir significativamente los temas de inseguridad. Hoy, donde vamos, cualquier encuesta que hacemos refleja que una de las primeras peticiones de la gente es empleo: “Necesito empleo, nadie en mi familia trabaja”.
Estoy seguro de que, dando ese paso firme hacia oportunidades de trabajo, va a mejorar mucho el tema de la inseguridad. Claro, habrá casos especiales que deben tratarse en su debida forma y en su debido momento.
¿Cómo planea la relación con el Gobierno de Venezuela?
Bueno, en primer lugar, definitivamente donde no hay democracia es difícil mantener un tipo de relación en la que se respeten los derechos humanos y todo lo que significa libertad y democracia. Es muy complicado tener una relación de ese tipo.
Con el área centroamericana tenemos que ser una Centroamérica unida y pujante, que en los próximos años —estoy seguro— puede convertirse en una fuerza clara dentro de todo el continente americano. Una Centroamérica que se marque bajo reglas distintas y que mantenga relaciones con todos los países hermanos de la región.
¿Ahora usted apoya la estrategia de presión de Estados Unidos sobre Maduro para que deje el gobierno de Venezuela, como el hundimiento de lanchas en el Pacífico y en el Caribe? ¿Cómo ve esa presión de Estados Unidos sobre Maduro?
Mire, las decisiones de un país son propias. Pero quiero decir una cosa: cada país y cada gobernante protege a su nación y a su gente. Si esas actuaciones están encaminadas a proteger la seguridad de los Estados Unidos, eso es sensato y correcto, porque cada quien busca cómo proteger su seguridad, su migración y sus fronteras, y a cada ciudadano. En este caso, el presidente Trump y el gobierno estadounidense actúan en función de defender sus fronteras.
¿Usted apoyaría una invasión o una incursión por parte de Estados Unidos en territorio venezolano para derrocar a Maduro o sacarlo del poder?
En realidad, nosotros no tenemos la oportunidad de intervenir. Lo que podemos hacer es un análisis sensato de por qué se dan las cosas. El gobierno estadounidense tiene sus ideas, sus principios y la información necesaria para actuar como lo hace. Las decisiones de un país no son cuestionables por otros; cada quien protege su país.
¿Cómo cree que será la relación con presidentes considerados más de izquierda o progresistas, como la presidenta Claudia Sheinbaum en México o Gustavo Petro en Colombia, por ejemplo?
Es bueno respetar esas posiciones. Todo requiere respeto. Si yo doy respeto, también pido respeto a cambio. Son temas que deben manejarse como país, en una relación de intercambio basada en el respeto mutuo entre nuestros países.
¿Cómo ha vivido usted los bombardeos sobre Gaza, todo lo que ha pasado, el horror que hemos visto y el hambre que ha sufrido tanta gente? ¿Cómo le ha impactado a usted, que tiene raíces palestinas?
Son situaciones muy difíciles. Ver cómo hay guerra y conflictos donde debería reinar la paz es algo doloroso. Estoy seguro de que podemos alcanzar la paz y que esta puede convertirse en un símbolo importante para el mundo. No podemos vivir en guerra; debemos buscar la paz.

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