¡SOLEDAD! DIRIGENCIA LIBERAL ABANDONÓ RECLAMO DE NASRALLA ANTE FRAUDE ELECTORAL

El presidenciable liberal, Salvador Nasralla, denunció desde el cierre de las votaciones un presunto fraude en su contra, al sostener que la población le respaldó mayoritariamente en las urnas. No obstante, sus señalamientos han estado marcados por el distanciamiento de sectores de la dirigencia liberal, situación evidenciada en la negativa del presidente del partido, Roberto Contreras, a respaldar públicamente el reclamo.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. Salvador Nasralla se convirtió en el candidato presidencial del Partido Liberal más votado en su historia, registrando al corte del 23 de diciembre con el 99.92 por ciento de actas procesadas y 518 a la espera de conteo especial, un total de 1,439,178 votos. Sin embargo, según el Consejo Nacional Electoral (CNE), está 27,890 marcas abajo del presidenciable nacionalista Nasry Asfura.

Desde que las votaciones cerraron el pasado 30 de noviembre, Nasralla, junto a otros sectores, entre ellos el Partido Libertad y Refundación (Libre) -en gobierno-, expresaron su preocupación por un «golpe electoral en curso», evidenciando irregularidades desde el sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (TREP), actas infladas y decisiones tomadas por las consejeras Ana Paola Hall y Cossette López que pusieron en debate la legitimidad de los resultados.

Lo anterior llevó a que Nasralla acusara el proceso y pidiera repetir las elecciones, denunciando que le querían robar el triunfo, explicando que sus actas le daban ventaja sobre Asfura. Desde Libre también se aceptó la derrota y, al mismo tiempo, se expuso que sus documentos presentaban a Nasralla como ganador.

Sin embargo, desde el Partido Liberal, Nasralla no tuvo el completo respaldo de los dirigentes de la institución. El expresidente del Consejo Central Ejecutivo, Yani Rosenthal, declaró que no respaldará una posible repetición de las elecciones, contradiciendo a Nasralla.

Rosenthal atribuyó el interés en repetir los comicios, principalmente, a Libre, al que calificó como «el verdadero perdedor», que, según su perspectiva, busca alterar el orden constitucional. Otro que se sumó contra Nasralla es el actual presidente del Partido, Roberto Contreras, quien primero señaló que no respaldará protestas por parte de liberales, retando a Nasralla a que primero muestre todas las actas.

Desde entonces, Contreras ha optado por una postura confrontativa contra Nasralla y su esposa, la diputada y aspirante a reelección, Iroshka Elvir, una de las voces más activas denunciando el presunto fraude electoral contra Nasralla.

Pero la negativa de Contreras contra Nasralla no es algo exclusivo del actual proceso. Según una investigación del medio de comunicación The Intercept, el también edil sampedrano y aspirante a reelección fue acusado de usar el crimen organizado para pedir a la ciudadanía que votara por él y el aspirante nacionalista Nasry Asfura.

Pese a estas acusaciones, Contreras ha expresado públicamente: «Apoyamos a las consejeras, Ana Paola Hall y Cosette López, en defensa de la democracia y solicitamos que termine el conteo en el CNE. Exigimos una declaratoria de quién es el ganador de estas elecciones. La voluntad de 3.5 millones de hondureños no puede ser burlada».

Las recientes elecciones generales no solo estuvieron atravesadas por denuncias de manipulación y fraude, sino también por un factor menos visible, pero igual de determinante: la traición interna. Para el politólogo Héctor Maradiaga, en los tres partidos mayoritarios (Liberal, Nacional y Libre) y en los tres niveles de elección se repitió un patrón de sabotaje desde dentro que terminó alterando el resultado final.

Siendo el Partido Liberal el más evidente de todos, Maradiaga expone que Nasralla «no solo perderá la contienda por la manipulación ampliamente denunciada; también la perderá por la traición de su candidato a alcalde en San Pedro Sula, Roberto Contreras».

Maradiaga expone que Contreras capitalizó en San Pedro Sula la popularidad del presidenciable liberal para asegurar su triunfo municipal. Sin embargo, según señalamientos internos, él y su estructura territorial habrían orientado el voto en varias zonas clave a favor del presidenciable nacionalista Nasry Asfura.

El efecto fue contundente: más de 22 mil votos que, en lugar de fortalecer a Nasralla, terminaron engrosando las cifras del Partido Nacional. Ese margen hoy constituye la ventaja nacionalista y, en un proceso marcado por irregularidades, se perfila como decisivo.

El episodio no fue aislado -según lo que expuso el experto en su cuenta de X-, «en los tres partidos hubo candidaturas que fueron saboteadas por su propia estructura y sobre las que los afectados ya deberían estar reflexionando».

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