¡OEA EN GOLPE! INJERENCIA INTERNACIONAL ACTIVA “DEMOCRACIA PREVENTIVA” EN ELECCIONES HONDURAS

Desde la OEA, representantes de Argentina y Estados Unidos defendieron la llamada “diplomacia preventiva”, una estrategia que, según sus propias explicaciones, busca intervenir anticipadamente en países cuyos procesos políticos no se ajustan a su visión particular de democracia.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) celebró este martes en Washington una sesión extraordinaria para abordar el proceso electoral hondureño a pocos días de los comicios. La reunión, convocada con carácter urgente, reactivó cuestionamientos sobre el papel del organismo y su impacto en la soberanía del país.

El embajador de Argentina, Carlos Cherniak, afirmó que la región enfrenta “hechos inéditos” en Honduras y sostuvo que la OEA debe ejercer “diplomacia preventiva”, es decir, una forma de intervenir ante eventos electorales que consideren atentan contra un proceso democratico justo.

Lo anterior, según el embajador argentino, podría haber evitado gobiernos progresistas como los que actualmente dirigen países como Venezuela.

“Estoy convencido que si el instrumento de la diplomacia preventiva la hubiéramos usado en el caso de Nicaragua y Venezuela, probablemente hubiéramos evitado los regímenes autoritarios de Ortega y de Maduro”, señaló el diplomático.

Cherniak apuntó contra la institucionalidad hondureña al cuestionar la representación oficial y sugerir la necesidad de actores distintos a los designados por el Gobierno que, la sesión, fue representado por el vicecanciller Gerardo Torres, el consejero Marlon Ochoa y el magistrado del Tribunal de Justicia Electoral, Mario Morazán, quienes expusieron los planes del bipartidismo contra las elecciones generales.

Por su parte, el subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, reforzó esa línea al afirmar que “Honduras ya está en crisis” y denunciar presuntas presiones sobre el CNE y el Tribunal de Justicia Electoral y exigió garantías para el 30 de noviembre y que las autoridades actúen sin interferencias, en un mensaje visto como injerencista.

La crítica conjunta de Argentina y Estados Unidos reabrió el debate sobre el rol real de la OEA y su tendencia a intervenir en procesos políticos sensibles, además de los cuestionamientos al país nortemaericano con una larga línea de injerencias contra gobiernos progresistas en la región.

Las advertencias actuales evocan precedentes históricos: en 2009, el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya dejó un saldo documentado de represión, violaciones a derechos humanos y ruptura del orden constitucional, según informes del CONADEH y organismos internacionales, mientras la OEA mantuvo una postura ambigua.

En 2017, durante la reelección ilegal de Juan Orlando Hernández, la OEA reconoció irregularidades, pero no impulsó acciones contundentes pese a la grave crisis poselectoral. Ese periodo derivó en consolidación autoritaria, persecución y creciente militarización, afectando derechos y profundizando la migración forzada.

A pesar de la postura de ambos países, los demás embajadores que participaron en la interpelación reafirmaron su postura de respetar el derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos; en ese sentido, fomentaron la observación electoral con respeto a la soberanía.

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