ÉLITES ECONÓMICAS DIRIGEN OFENSIVA CONTRA PROYECTO DE LIBRE

La campaña mediática impulsada por la derecha internacional y sectores económicos hondureños, con manos en el bipartidismo, se intensifica contra Libertad y Refundación (Libre) y su candidata Rixi Moncada, con la intención de frenar un proyecto político que desafían el viejo orden neoliberal en Honduras, observa el pensador, Julio Navarro.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. Las elecciones generales en Honduras—a desarrollarse el próximo 30 de noviembre—han despertado una reacción agresiva de personalidades y grupos de la derecha internacional en conjunto con el bipartidismo (Partido Nacional y Liberal) contra el oficialista Libertad y Refundación (Libre).

Los ataques, frecuentemente dirigidos hacia la candidata presidencial de Libre, Rixi Moncada, acusan al proyecto político oficialista de ser “comunista” y de pretender orientar al país hacia un colapso económico y social, aunque los datos de tanto entidades gubernamentales como internacionales reflejan lo contrario.

En ese sentido, EL LIBERTADOR entrevistó al catedrático y reconocido sociólogo, Julio Navarro, para estudiar la intensificación de los ataques de la derecha al proyecto político de Libre.

“Hoy en día, los grupos económicos que se han venido desarrollando desde 1990 con las políticas neoliberales ven amenazados sus intereses con el resurgir de un cierto protagonismo del Estado de Honduras en la actividad económica, principalmente en aquellos sectores estratégicos para el desarrollo del país como es la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE)”, explicó el sociólogo.

Navarro profundizó en que la ofensiva contra Libre no responde a diferencias doctrinarias reales, sino a intereses económicos porque “la derecha latinoamericana no es una derecha ideológica. No defiende principios conservadores en sentido estricto, sino que expresa los intereses descarnados del capital globalista”.

Según el experto en sociedades, esas élites buscan preservar un modelo que garantiza ventajas para empresas transnacionales y para grupos locales que han crecido al amparo de las privatizaciones.

Por ello, la resistencia a gobiernos de corte progresista nace —explica— del temor a que políticas públicas orientadas a la población más vulnerable alteren los mecanismos tradicionales de acumulación.

“Los grupos económicos están conduciendo la campaña electoral y obligando a políticos del Partido Nacional y Liberal, que son esencialmente políticos que han acumulado dinero a través de la corrupción y no a través de las inversiones, para defender los intereses de un sector económico que ha acumulado capital a través de las concesiones privilegiadas que le ha dado el Estado”, detalló Navarra.

El académico recordó que Libre “dio el mal ejemplo” para esos grupos al romper la alternancia pactada del bipartidismo, que por décadas administró el poder entre liberales y nacionalistas sin mayor cuestionamiento. Aunado a lo anterior, se presentaron políticas que han cuestionado el orden sistemático que ha gobernado Honduras.

“Estos ejemplos les dicen [a esos grupos de poder] que permitir que partidos de izquierda lleguen al poder o se mantengan en el poder es un mecanismo de consolidación de esa opción de gobernanza, y a eso ellos les temen, a esas políticas que pueden favorecer a la población”, explicó.

Finalmente, Navarro concluyó que lo que vive Honduras es una confrontación clara entre dos modelos de país: “Hoy sí se puede decir que hay una disputa entre perspectivas de izquierda y de derecha”, afirmó.

Lo determinante, agregó, será si la población apuesta por mantener la transformación institucional iniciada en 2022 o por restaurar el esquema neoliberal que benefició a pocos durante más de tres décadas.

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