Aunque el diputado nacionalista Tomás Zambrano aseguró que el Tercer Protocolo sobre los derechos de la niñez se refiere a tratamientos hormonales y cambio de sexo, en realidad este instrumento establece un mecanismo para que niños y adolescentes puedan denunciar ante instancias internacionales cuando sus derechos sean vulnerados.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Diputados de los partidos Nacional y Liberal impidieron ayer la aprobación del Tercer Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas (CDN), argumentando que se trata de una medida que atenta contra la «familia tradicional», ya que permite que niños accedan a tratamientos hormonales para el cambio de sexo.
Según el jefe de bancada nacionalista, Tomás Zambrano, «este mecanismo crea un comité que tomaría algunas decisiones, como el tratamiento hormonal para niños y niñas en Honduras; cambio de sexo para niños y niñas; el cambio de nombre de niño a niña y de niña a niño. Ustedes lo que quieren aprobar es la perversión de la familia».
Sin embargo, el Tercer Protocolo no trata sobre lo abordado por el congresista nacionalista. Según las Naciones Unidas, el CDN permite que los propios niños, grupos de niños o, en su nombre, sus representantes (familiares, ONG, defensores, etc.) presenten denuncias ante el Comité de los Derechos del Niño cuando consideren que sus derechos, reconocidos en la CDN y sus dos protocolos anteriores (sobre participación en conflictos armados y sobre venta de niños, prostitución infantil y pornografía infantil), han sido violados.
Este protocolo fue adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2011 y está en vigor desde abril de 2014; es un instrumento internacional que crea un mecanismo de comunicaciones individuales para los niños y niñas, fortaleciendo la protección de sus derechos.
Su funcionamiento permite que, tras haber agotado los recursos legales del país en cuestión, los perjudicados puedan acudir al Comité para interponer denuncias cuando los derechos de la niñez contemplados en el Tratado son violentados y, como tal, no trata específicamente de temas médicos como las terapias hormonales para el cambio de sexo, como argumentó Zambrano.
En ese contexto, la Coordinadora de Instituciones Privadas Pro las Niñas, Niños, Adolescentes, Jóvenes y sus Derechos (COIPRODEN) lamentó la decisión de los congresistas.
«Y el problema es aún más grave, no es solo que no se haya aprobado este instrumento internacional a favor de la niñez hondureña, sino que se ha evidenciado la ignorancia de parlamentarias y parlamentarios que justificaron su voto en contra con total desconocimiento y tergiversación del contenido real de este protocolo», señaló la Red en un comunicado.
Al menos 50 países se han adscrito al Convenio, por ello, la Red COIPRODEN sentenció que será la niñez y adolescencia quienes juzguen a quienes hoy «les negaron contar con un instrumento en materia de Derechos Humanos que les permita hacer peticiones individuales ante el Comité de Derechos del Niño cuando consideren que el Estado no les ha dado una respuesta ante la vulneración de sus derechos».

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