La pasión de Argentina ha sido cautivador en la capital hondureña, Tegucigalpa, con el concierto de Tango «Vuelvo a vos», ejecutado el domingo reciente por la Orquesta de Cámara “Vivaldi” en el Museo para la Identidad Nacional (MIN). El evento fue también un tributo a la obra inmortal de Astor Piazzolla, músico argentino y uno de los mayores exponentes del tango en el mundo.
Ningún pueblo ni ninguna nación puede aspirar a la modernidad sin desarrollar conocimiento y valores culturales propios y regionales, y en Honduras, hace más de un siglo se inauguró en Tegucigalpa el último Teatro Nacional. Se insta que eventos como éste sean masificados, especialmente desde la infancia, cultivando así conexión genuina de las más altas artes con los hondureños.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Vestida con un deslumbrante vestido rojo y tacones plateados, Olga Guerrero se entrega a la danza, mientras su melena rubia, suelta y vivaz, acompaña cada giro de su cabeza, su mirada apasionada se posa en su compañero de baile, Marcio Guerrero, invitándolo a seguir el compás de sus pasos, hacia adelante, atrás, al costado, cruzado, ocho adelante, ocho atrás, sanguchito y cierre.
En un escenario íntimo, pero suficiente para desplegar la sensualidad del tango, seis músicos tocan con entrega absoluta. Los acordes del violín y el violonchelo envuelven el ambiente y dan vida al Tango a través del concierto “Vuelvo a vos”, un tributo a la obra inmortal de Astor Piazzolla, músico argentino y uno de los mayores exponentes del tango en el mundo.


La velada artística transcurrió en el Museo para la Identidad Nacional (MIN), un refugio cultural en el corazón de Tegucigalpa, mientras afuera, a través de las ventanas, el bullicio de la ciudad se hace presente: el ritmo incesante del reguetón y el ir y venir de transeúntes y vendedores ambulantes contrastan con la atmósfera que reina en el interior.
Allí, la Orquesta de Cámara “Vivaldi” despliega su maestría, envolviendo a una audiencia de más de 100 personas de todas las edades, algunos son músicos de profesión, otros, simples admiradores del arte, pero todos se sumergen en la magia de la interpretación musical y de baile.


La agrupación, integrada por músicos de destacada trayectoria, está conformada por Franklin Rodríguez, Kathia Rivera y Katherine Córdova en el violín; Ingrid Reyes en la Viola; Leonel Licona en el violonchelo; Gerson Flores en el contrabajo y Alan Martínez en el piano. Juntos, convierten cada melodía en un susurro que enciende la nostalgia y la pasión del tango.
Entre las piezas ejecutadas destacan, Chiquilín de Bachín, Muerte del Ángel, Yo soy María, Cuatro estaciones porteñas: verano, otoño, invierno y primavera, Tanti anni prima, Escualo, Vuelo al sur, Fugata, Adiós Nonino y Un vestido y un amor.
Las composiciones presentadas fueron disfrutadas por los asistentes, muchos de ellos acompañados por sus seres queridos e incluso por hijos pequeños que, aunque no llegaban al año de edad, se dejaban envolver por el encanto musical.


Varias de estas interpretaciones fueron inmortalizadas en videos que filmaban los presentes, mientras que la noche caía, la presentación culminaba con el auditorio puesto de pie, aplaudiendo con entusiasmo la ejecución.
Esta escena refleja el gusto profundo por el arte y la música en una parte de la población hondureña que ha tenido la oportunidad de crecer culturalmente, es así, porque desde siempre se ha privado a los hondureños de una sociedad sana, con opciones de conocimiento, recreación de alta cultura, eso, aleja al pueblo de experiencias que fomentan visión crítica de la realidad en que hemos estado hundidos como ciudadanía, espectáculos y música chatarra, vulgaridad política y tragedia social.
Por eso, es fundamental que eventos como el vivido en el MIN el 30 de marzo se amplíen y se lleven de manera más accesible y rigurosa desde la niñez, garantizando que todos los hondureños puedan disfrutarlos, y no solo un grupo selecto que tiene los medios económicos para acceder a ellos. Sin evolución cultural ningún pueblo puede desarrollarse ni ninguna nación puede aspirar a la modernidad en cualquier campo.
Y eso es el tango argentino, expresa emociones y cuenta historias mediante un baile que combina técnica y expresión que busca transmitir sentimientos como alegría, nostalgia, pasión, e ingenio. Cada movimiento debe contar un hecho. El tango es un espejo de la sociedad, refleja la tristeza, el dolor, la soledad, la melancolía y la lucha por sobrevivir. Es, en fin, la expresión de toda la humanidad y sus desafíos de existencia.
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