En 2013, la líder del movimiento “Vente Venezuela”, la extremista opositora, María Corina Machado, visitó Honduras para hablar ante el Congreso Nacional y, entre otras actividades, reunirse con los controversiales, Roberto Micheletti y Juan Hernández, figuras que han sido catalogadas por ejercer la titularidad del Gobierno en dictaduras; en ese evento, fue recriminada por la bancada de Libre, señalándola por apoyar el golpe de Estado en 2009.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Aunque en Venezuela María Corina Machado es vista como una opción “salvadora” para el país, su paso por Honduras en 2013 la expuso ante el mundo. Y, es que, en su visita a esta nación la líder del movimiento “Vente Venezuela”, sostuvo reuniones con políticos hondureños señalados en actividades criminales.
Entre los personajes que dialogaron con Machado, destacan el entonces presidente del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández (JOH), quien meses después inició su dictadura 2014-2022 y a 19 días de abandonar la presidencia del país, fue arrestado por una solicitud de extradición enviada por Estados Unidos que lo acusó, juzgó y condenó por narcotráfico.
Otro de los que dialogó con la líder opositora, fue el dictador impune, Roberto Micheletti Baín, quien en 2009 orquestó el golpe de Estado junto a militares, Corte Suprema de Justicia y Congreso Nacional, siendo este evento un pilar para catapultar la carrera de Hernández hacia la primera magistratura del país y que tras 12 años, dejó a la sociedad en crisis política, económica y social.
Machado, es conocida por su firme oposición al Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, según ella, ha sido una voz constante en defensa de los valores democráticos en América Latina; sin embargo, en su carrera como política ha mostrado su apoyo a líderes hondureños que han sido ampliamente criticados por socavar la democracia del país hondureño.
Durante su encuentro con JOH en el Congreso Nacional –tras alertar sobre el “hambre” que atravesaba su pueblo–, Machado discutió temas relacionados con la democracia en la región, un concepto que ella promueve con el fin de llevar su proyecto hacia el Gobierno de la República Bolivariana.
La ironía no pasó desapercibida para muchos observadores nacionales e internacionales, quienes se preguntan cómo alguien que se presenta como un “paladín de la democracia” puede respaldar a líderes cuya legitimidad ha sido cuestionada y se ha comprobado sus nexos criminales para controlar poderes del Estado.
Y, es que, además, durante su participación en el Congreso hondureño, fue abucheada por la bancada del Partido Libertad y Refundación (Libre) –que ahora gobierna el país–, porque ésta apoyó el golpe de Micheletti y la dictadura de Hernández.
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