El pasado lunes el juzgado de letras de Islas de la Bahía autorizó el desalojo de la comunidad garífuna asentada en “Punta Gorda”, contraviniendo el principio de respeto a Derechos Humanos y autodeterminación de pueblos ancestrales del nuevo Gobierno, pues Policía y Ejército actuaron de forma violenta –como en la dictadura– con aval del Conadeh, según denuncia Ofraneh.
La comunidad garífuna hondureña ha exigido una explicación, pues la determinación con que los uniformados atacaron, dejó unas 70 personas heridas, 15 de ellas de gravedad, y ésta no se ve contra los extranjeros que insisten en edificar las ilegales ZEDE.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Honduras sigue muy lejos de ser un Estado de Derecho refundado donde el individuo y la sociedad, son la base de su existencia, y lo anterior es manifiesto en la histórica lucha entre campesinos, indígenas y garífunas contra terratenientes y empresarios con mucha influencia en el Poder Judicial, el Congreso Nacional y algunas secretarías del Ejecutivo.
El desacato se exhibe en Islas de la Bahía, donde la Corte Suprema de Justicia (CSJ) confirma su compromiso con intereses de “poderosos” pues, lejos de emitir una orden para frenar y castigar a los impulsores de las –ya ilegales– Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), hace manifiesto su apoyo y, por el contrario, se ensaña contra ciudadanos en territorio ancestral.
El pasado lunes el Juzgado de Letras de ese departamento, ordenó a la Policía Nacional y Fuerzas Armadas que desalojaran a la comunidad garífuna de “Punta Gorda”, municipio de Roatán, resultando en el primer caso de represión brutal documentado en el Gobierno de Xiomara Castro, quien prometió no más agresiones contra el pueblo.
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Los afrodescendientes asentados en ese sector de la isla –donde se pretenden instalar la ZEDE Próspera– cuentan con documentos que validan sus derechos ancestrales, pues se trata de la primera comunidad garífuna del país, fundada el 12 de abril de 1797, según la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh).
La coordinadora de Ofraneh, Miriam Miranda, alertó que los documentos son más que suficiente para calificar que la orden judicial se trata de un grave atentado a la autodeterminación de los pueblos autóctonos.
En el violento e ilegal desalojo, resultaron heridos al menos 70 garífunas, 15 de ellos de gravedad; y también fueron arrestados los defensores: Melissa Martínez, Dorotea Arzú, Richard Martínez, Abot Sánchez, Keyden Gonzáles y Augusto Dolmo.
Miranda criticó que los agentes del orden demostraron estar al servicio del “poder”: “La policía corrupta, asesina y criminal de Honduras actuando como siempre al servicio de la clase oligarca de este país. Ensañándose en contra de nuestro pueblo”.
La laureada defensora, lamentó que en esta acción pedida por la CSJ, los oficiales que juraron lealtad al nuevo Gobierno, “destruyeron nuestros bienes, nos quemaron todo, golpearon más de 15 de nuestros compañerxs, nos atacaron vilmente, pero seguimos en pie de lucha por nuestros derechos territoriales ancestrales. Desde Wagaira Le, Punta Gorda, Islas de la Bahia. Alto al Genocidio contra #Garifunas”.
En ese sentido, la Secretaría de Derechos Humanos (SEDH), responsabilizó al Poder Judicial por actuar de forma contraria a estándares internacionales en cumplimiento de los derechos indispensables.
En tanto, la presidenta Xiomara Castro, informó que ha solicitado un informe sobre el violento desalojo, recalcando que “los garífunas reclaman justicia por sus tierras ancestrales. Esto debe ir a juicio no a desalojo que criminaliza derechos. Exijo libertad inmediata y respeto a DDHH”.
Y es que la sociedad hondureña ha mostrado su indignación con la CSJ –que está unos meses de cerrar su mandato– la Policía y el Ejército, pues dejan que personas como Erick A. Brimen –estadounidense, CEO de Próspera– amenacen con demandar al Estado sino se cumple el tratado firmado en la dictadura (2014-2018), comprometiendo la soberanía y el futuro de la nación, y se muestran crueles contra las organizaciones populares.
A continuación pronunciamiento del Ofraneh:
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