A más de seis años de su despido, la enfermera y dirigente del gremio de Salud, Yaneth Almendárez ha sufrido por un rosario de problemas, se le negó plazas de empleo y un asilo político, ha vivido agobiada por deudas e incluso casi pierde su casa, hoy aqueja que al régimen de Juan Hernández, que denunció por bien del pueblo, sólo le faltó arrebatarle la vida.
En el marco de la instalación de un nuevo Gobierno, a cargo de Xiomara Castro, la auxiliar de Salud sólo pide ser restituida junto a cada uno de los que injustamente fueron apartados por denunciar la negligencia y corrupción en el rubro para poner punto y final a la demanda que interpuso tras su separación.
Redacción Central / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. La expresidenta de la Asociación Nacional de Enfermeras y Enfermeros Auxiliares de Honduras (ANEEAH), Yaneth Almerdárez, ha relatado a EL LIBERTADOR que tras ser despedida de su cargo en 2015, por denunciar actos de corrupción a lo interno del sistema sanitario de Honduras, ha enfrentado una serie crisis que van desde campañas de difamación hasta la extremadamente lenta gestión del Poder Judicial para llevar la demanda que interpuso contra el Estado por su separación, considerada ilegal.
La exdirigente de Salud fue despedida el 15 de noviembre de 2015, por denunciar que el Gobierno de Juan Hernández, escondía cifras de muertes causadas por el Chikunguya y Dengue, así como actos de corrupción en la Secretaria de Salud que permitió la compra y distribución de pastillas mezcladas con harina, en el caso de Astropharma.
Luego de más de seis años sin empleo, la profesional de la Salud ha narrado que ha vivido momentos muy difíciles, ya que asegura fue incluida en la “lista negra” de la dictadura que la difamó a tal punto que no ha podido encontrar trabajo .
“No tuve apoyo ni de la asociación (ANEEAH) ni de nadie, la persona que asumió la titularidad dio la orden de que no se me apoyara en nada, y la única persona que me dio un contrato por dos meses fue el exalcalde de Roatán, pero con las elecciones de 2017 perdí el empleo”, dijo Almendárez.
La profesional de la salud, relató que al haberse cerrado todas las puertas ha subsistido por la venta de comida (golosinas) y ropa, ocupación en la que junto a su esposo han podido sacar adelante a sus hijos pero que con la llegada de la pandemia los ha puesto en riesgo incluso de perder la casa.
“Con los huracanes y la pandemia casi pierdo mi casa, nos dieron plazos pero la deuda estaba incrementando al punto que casi la perdemos”, contó.
Almendárez dijo a este periódico que mantiene la esperanza de ganar la demanda que interpuso cuando fue despedida, ya que no se respeto ningún derecho laboral; no obstante, a la fecha no ha recibido respuesta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
La activista social mencionó también que espera la llegada del nuevo Gobierno que lidera la presidenta electa, Xiomara Castro, para que su situación y la de otros dirigentes de la salud sea revisada y puedan volver a sus plazas de trabajo.
“De momento me he abocado con doña Doris (Gutiérrez), aún no he recibido respuesta, pero tengo esa esperanza, que con el nuevo Gobierno, las cosas cambien”, reflexionó.
Y agregó que, a su criterio, los mismos actos de corrupción denunció hace tiempo, siguen afectando el rubro que debería sanar y salvar la vida de los hondureños: “Claro que se siguen dando, la politización de plazas y si antes ocultaban cifras de muertos por dengue, ahora es con el Covid-19”.
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