

En este análisis, la ingeniosa socióloga hondureña, Leticia Salomón, deja a los lectores un repaso agudo y profundo de los nuevos agentes políticos que influyen en la mente de la sociedad, de las viejas y modernas herramientas ideológicas y tecnológicas para controlar resultados electorales, desde la acción criminal compartida como “democracia”, la corrupción descarada hasta la manipulación de sistemas digitales para establecer fraudes.
Esto obliga —reflexiona Salomón— a llenar de nuevo contenido a la democracia y rescatar el verdadero sentido de la libertad más allá de las telarañas de la guerra fría y de la aplicación mecánica de indicadores para interpretar los desplazamientos ideológicos y superar la visión simplista y mecánica para analizar la realidad compleja, novedosa y desafiante en la que nos encontramos.
En Honduras, en Centroamérica y en toda la región se han experimentado cambios importantes en el quehacer político, en la articulación de actores centrales, en la relación entre política, medios de comunicación, círculos empresariales e iglesias, todo lo cual incide en la forma de hacer política.
Leticia Salomón
EL LIBERTADOR
redaccion@ellibertador.hn
Mucha gente viene del exterior en tiempos electorales —observadores de tradición o primerizos entusiastas— vistiendo su chaqueta con el identificador alusivo, bermudas tropicales estilo safari, gorra o sombrerito a juego, anteojos oscuros, distintivos alusivos, vehículos especiales, de preferencia blindados y con aire acondicionado, repelente de mosquitos —infaltable en el trópico— conductor exclusivo, sonrisa ancha, habano con estilo, pinta de Sherlock Holmes y predisposición a cócteles refrescantes; todos ellos —y también ellas— mantienen un halo de misterio que remite a buena vida, honorarios fáciles y jueces con estilo.
No tienen ni idea del país al que llegan, a duras penas recuerdan su nombre o el de su capital, confunden el artículo gramatical que acompaña a los billetes locales (las lempiras, por ejemplo); se saben de memoria el instructivo universal (qué ver, por donde ver, a quien ver, con quien hablar, con quien no hablar); se reúnen —a compartir un café o algo más espirituoso— con empresarios reconocidos, políticos de oposición, algunos del partido de gobierno —para que no los acusen de parciales— periodistas con mucha visibilidad, aunque sean operadores políticos de uno o más partidos; uno que otro académico, por aquello de la respetabilidad de la ciencia y, sobre todo, llevan firme bajo el brazo el resumen ejecutivo de una o dos páginas que le prepararon en su embajada, en el cual se resume la historia del país, el nivel de conflictividad, los perfiles ideológicos de los principales personajes, las preferencia de triunfo que muestran las encuestas —las cuales creen con convicción plena, porque ellos son así— y hasta se atreven a compartir con sus colegas la certeza de triunfo de algún candidato, porque así se lo indican sus “hallazgos” sacados de las increíbles apreciaciones de sus impecables interlocutores.


El resto es conocido, larga jornada por lugares diferentes, intercambio verbal con los electores, mirada crítica tratando de identificar trajes camuflajeados de militares o policías intimidando a los electores; vivas dispersos a uno que otro candidato, de repente un insulto agresivo —un trasnochado “gringo go home”— un empujoncito cariñoso, alguna pedrada voladora o un semillazo de las frutas de estación. Al final concluirán que salvo por algunos “pequeños incidentes”, todo el proceso fue limpio, transparente y digno de alabar. Se juntan con sus colegas que llegan igualmente extenuados al caer la tarde o la noche, hacen sus apuestas sobre el ganador, preparan sus informes en un formato preestablecido y si no acontece nada extraordinario, parten hacia sus países y a sus organismos a contar la fabulosa experiencia democrática que tuvieron.
Para otros no resulta tan fácil, escucharon que se preparaba un gigantesco fraude por parte del partido de gobierno pero nunca de la oposición que controla por mayoría las dos principales instancias electorales, aunque les parezca raro que no sean los del gobierno los que ponen la trampa; les contaron también que están entrando miles de venezolanos, cubanos y nicaragüenses para ejercer el sufragio y para comprobarlo se acercan disimulados a cualquier elector extraño para ver si tiene un acento raro o si utiliza expresiones verbales que no parezcan ser de hondureños, tarea difícil porque para ellos todos hablamos igual, sin matices fonéticos o culturales; de igual manera llegaron advertidos de que el gobierno de Libre es comunista, que la candidata de ese partido es también comunista y que los militares tan serios y formales son igualmente comunistas; y aunque parezca mentira ¡les creen! aunque no encuentren un solo hecho o dato que avale esa afirmación; en su embajada les recomiendan que escuchen los dos programas televisivos de mayor audiencia y por supuesto “de enorme credibilidad” ante los extranjeros, los únicos que ven y escuchan desde la comodidad de sus residencias, y ahí verán desfilar a los nacionales y extranjeros más retorcidos por el anticomunismo de guerra fría, enfermos de fanatismo, cínicos a más no poder, manipuladores de audiencias, gestores financieros del fraude y de la amenaza comunista, y operadores mediáticos de los grandes empresarios; son esos personajes especiales que crecen como hongos al son de quien les paga, de los que se miran en un espejo y se asustan porque creen que es un comunista que viene a atacarlos.
Esos observadores regresan sigilosos y temerosos a sus hoteles, sacan el manual sobre gobiernos “comunistas” que cometen fraude “para quedarse en el poder”; ahí les dicen claro y pelado que Honduras es pieza clave para que no se hunda toda la región en el comunismo más sanguinario, ese que come niños, que confisca propiedades, que estrangula a la democracia y que sofoca la libertad. Y con eso es suficiente para ellos. Escriben sus informes, alertan a sus embajadas, organizan citas a distancia con sus amigos periodistas y corren desaforados a abordar el avión de regreso.
Ya en serio: algunas ideas para completar los informes:
1. Detectar un fraude es más complejo que antes pues ya no se trata simplemente de ver si hay militares y policías levantando sus armas para intimidar a los electores.
2. Hay nueve puntos clave en los cuales se puede cometer fraude y sobre lo cual son maestros los partidos Nacional y Liberal: a) en el CNE con los arreglos que puedan hacerse antes del día D, los cuales fueron relativamente desarticulados con la publicación de los audios de la Consejera del partido Nacional; b) el transporte del material electoral desde el CNE a todos los municipios del país: los audios llamaron la atención sobre la posible complicidad entre esa Consejera y los contratistas; c) los centros municipales de acopio en donde se guarda el material hasta el día D, responsabilidad de los militares cuando no se presenten los representantes de todos los partidos; d) las Juntas Receptoras de Votos cuando se hace el conteo final al cierre de las urnas; e) las actas finales en las que se anotan los votos por candidatos con la firma de todos los representantes de partidos que tienen credenciales; f) la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), punto complicado porque se mantiene la amenaza de fraude gracias a la complicidad tradicional con las empresas involucradas mientras se bajan las señales o se va la energía a propósito y sobre lo cual hay antecedentes en el bipartidismo; g) el transporte de las actas originales a la capital; h) el resguardo de esas actas en Tegucigalpa; i) el conteo final en el CNE.
3. Ante las denuncias de fraude orquestado por la Consejera del partido Nacional se aseguró que las Fuerzas Armadas cumplieran con sus funciones constitucionales de “mantener el imperio de la Constitución, los principios de libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia”, funciones políticas consignadas en la Constitución de 1982 por los mismos partidos Nacional y Liberal que hoy objetan su papel porque no las controlan.
4. En todos ellos deben realizar observación electoral y no solo en lo obvio, donde se mira y donde no se mira. Ayudaría sentarse con un café fuerte a escuchar los audios de la Consejera, para tener una mejor idea de las picardías que han ido perfeccionando los dos partidos Nacional y Liberal a lo largo de los años.
Y para terminar de caracterizar el contexto les convendría tener en cuenta otros aspectos a considerar:
1. En las elecciones de 2021, todos los actores que fueron determinantes en el golpe de Estado de 2009 coincidieron en que ya no podían seguir apoyando al partido Nacional por su señalamiento en actos de corrupción y narcotráfico al máximo nivel y aceptaron resignados el inminente triunfo de LIBRE (partidos tradicionales, gremios de empresarios, escuelas evangélicas, medios corporativos).
2. Todos ellos y algunos más que se les unieron, decidieron que no iban a permitir un segundo triunfo de LIBRE y para ello desarrollaron una estrategia que incluía:
a. Sonsacar a las FUERZAS ARMADAS para contar con un mecanismo de fuerza, como siempre lo habían hecho: no pudieron controlarlas como en el pasado y empezaron a acusar a la cúpula de comunistas (¡?) y de incondicional a la presidenta pese a que eso es lo que establece con contundencia la Constitución de la República.
b. Utilizar a la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA y al MINISTERIO PÚBLICO para hacer uso de la Ley: no pudieron hacerlo porque la distribución interna del poder en esas instituciones era entre tres partidos y no entre dos como fue en 2009.
c. Alinear a los MEDIOS DE COMUNICACIÓN CORPORATIVOS en torno a tres objetivos estratégicos: restarle méritos al gobierno en los resultados de su gestión; acusar al partido de gobierno (LIBRE) de comunista y exponerlo como una extensión de Venezuela, Cuba y Nicaragua; acusarlo de organizar un fraude electoral para mantenerse en el poder. Lo lograron y todos ellos iniciaron una feroz campaña para alcanzar los tres objetivos.
d. Utilizar a los PASTORES DE LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS Y UNO QUE OTRO JERARCA DE LA IGLESIA CATÓLICA para completar la manipulación ideológica en contra de LIBRE: lo lograron y todos ellos empezaron a participar en política pese a que tienen prohibición constitucional.
e. INVOLUCRAMIENTO DIRECTO, PÚBLICO Y DESCARADO DE LOS EMPRESARIOS en la conducción de la estrategia anti LIBRE.
f. Apelar a INSTANCIAS INTERNACIONALES para conseguir apoyo incondicional para concretar su objetivo central de impedir a como dé lugar un segundo triunfo de LIBRE contando para ello con fuerzas ideológicas de derecha o ultraderecha, similares a ellas, como Estados Unidos a través del Subcomité del Hemisferio Occidental y de la Congresista que lo preside, igual a ellos de ultraconservadora, con los resultados que ya se vieron; la OEA en audiencia extraordinaria a través de la petición de cinco países encabezados por Estados Unidos y Argentina, con resultados propositivos y respetuosos de todos ellos, con excepción de Argentina al que tocó jugar el papel de “policía malo”; la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a través de un expresidente de la misma, dueño de dos diarios nacionales y presidente de un grupo económico que responde de esa manera al señalamiento del Jefe del EMC que había denunciado el ataque en respuesta a que ya no recibe contratos del Estado.
Reflexión final
En Honduras, en Centroamérica y en toda la región se han experimentado cambios importantes en el quehacer político, en la articulación de actores centrales, en la relación entre política, medios de comunicación, círculos empresariales e iglesias, todo lo cual incide en la forma de hacer política. Este quehacer ha pasado de lo simple a lo complejo, lo que significa un enorme desafío a la forma de observar y analizar los acontecimientos políticos, de asumir la complejidad y de superar los esquemas simplistas. Esto implica desmontar toda la visión técnica, burocrática e ideológica para interpretar los cambios relevantes que requieren nuevos abordajes, diferentes criterios de búsqueda y novedosas aproximaciones a la relación entre lo político y lo social con todas sus intermediaciones. Lo anterior obliga a llenar de nuevo contenido a la democracia y rescatar el verdadero sentido de la libertad más allá de las telarañas de la guerra fría y de la aplicación mecánica de indicadores para interpretar los desplazamientos ideológicos y superar la visión simplista y mecánica para analizar la realidad compleja, novedosa y desafiante en la que nos encontramos.
En todo esto me quedé pensando al escuchar hoy los discursos de los representantes ante la Comisión Permanente de la Organización de Estados Americanos en la cual, a pesar de escuchar planteamientos de apoyo y respeto, no pude evitar sentir un fuerte olor a azufre y naftalina.