El Libertador: Golpistas continúan campaña de terror Golpistas continúan campaña de terror ================================================================================ El Libertador on 05/02/2010 19:56:00 Tegucigalpa. La represión desatada durante la dictadura de Roberto Micheletti aún opera bajo el manto de la impunidad, durante el recién instalado gobierno de Porfirio Lobo Sosa. En esta ocasión, los camarógrafos Manuel de Jesús Murillo Varela, del Programa Hable como Habla, y Ricardo Rodríguez, del noticiero Mi Nación, fueron raptados y torturados por elementos policiales disfrazados de civiles, según la denuncia interpuesta por las víctimas. La noche del 2 de febrero del presente año, Murillo y Vásquez fueron raptados a las 10 de la noche en una gasolinera de la capital cuando se disponían a intercambiar material audiovisual con una tercera persona, de la cual no precisaron su nombre, sobre la marcha del 28 de enero, cuando medio millón de hondureños fue a despedir al Presidente Manuel Zelaya, que se encuentra exilado en República Dominicana. Murillo relató que mientras esperaban, dos hombres armados vestidos de civil se les acercaron y, tras mostrarles placas policiales, les amenazaron con las pistolas y les obligaron a subir a un vehículo para trasladarnos a una casa sin precisar el lugar, “donde nos torturaron después de atarnos de pies y manos”. INTIMIDACIÓN Los afectados recordaron que mientras eran golpeados, los captores exigían información acerca de supuestas armas y dólares a lo que ninguno supo responder. Murillo manifestó: “Me colocaron un filoso machete entre los labios, luego me lo pusieron en la garganta y después en el cuello, y como tampoco dijimos nada me pusieron una capucha hasta que me desmayé, pero cuando reaccioné me dijo uno en el oído ‘hablá hijuep…. si no te va a pasar lo mismo que a tu compañero, que ya está muerto’”. En ese instante, el entrevistado dijo haber sentido un profundo temor cuando uno de los captores colocó su mano en lo que se suponía el cuerpo inerte de Vásquez, después le reiteraron que si no hablaba lo meterían en una bolsa negra (usada en el levantamiento de cadáveres) para enterrarlo vivo, en ese instante la víctima se desmayó no sin antes suplicar por su vida. Debido a que los jóvenes no sabían nada acerca de las interrogantes, los secuestradores optaron por liberarlos no sin antes recibir instrucciones directas de un tercer compinche, que mediante comunicación telefónica giraba las órdenes para obligarlos a revelar la supuesta información. Asimismo, Murillo expresó haber sentido mucha alegría cuando descubrió que su amigo estaba con vida, y juntos fueron abandonados a las 2:00 de la mañana en un sector del anillo periférico.