El Libertador: Rafael Heliodoro Valle, erudito del siglo XX Rafael Heliodoro Valle, erudito del siglo XX ================================================================================ El Libertador on 18/07/2009 16:55:00 Gerzon Padilla / EL LIBERTADOR Tegucigalpa. En la capital de antaño, decía Rafael Heliodoro Valle, “la vida era regulada por la campana parroquial, desde el ángelus matutino hasta el toque de la oración vesperal”. Y es que para 1891, año en que nació el erudito hondureño, el único atractivo con que contaban los capitalinos era la famosa Calle del Comercio, que aún subsiste. En 1902, Valle era un pequeño niño que se zambullía alegremente en el agua junto a Manuel Flores, su compañero de correrías. Un día, el poeta y coronel Juan Ramón Molina se aproximó a la ribera para bañarse también. Iba acompañado de su edecán indígena. Mientras Rafael Heliodoro Valle y su compañero de juegos atisbaban desde un escondite. En ese momento, Molina preguntó a su acompañante: -Entonces, ¿me debo casar con la rubia? -¡Sí, mi coronel! La rubia le conviene más que la morena. La morena es señorita de gran sociedad, pero la rubia sabe guisar bien y es mujer de su casa. Poco tiempo después, el poeta contrajo matrimonio con la rubia, una chica a la que le gustaban los poemas de zafiros y rosas. Rafael Heliodoro Valle escribió estos recuerdos de su niñez y los publicó en su libro “Pretérito perfecto” (1952). QUIÉN ERA VALLE El escritor Ramón Oquelí dijo que Rafael Heliodoro Valle es el más grande polígrafo hondureño del siglo XX porque fue un historiador, periodista, cronista, crítico, ensayista, narrador, poeta, diplomático, funcionario y docente universitario que se destacó en toda América. Como historiador escribió: Cómo era Iturbide (México, 1922), El convento de Tepozotlán (México, 1952), La anexión de Centro América a México (6 volúmenes, México, 1924-1949), Páginas olvidadas de Martí (La Habana, Cuba, 1953), Fray Junípero Serra and his apostole in Mexico (Washington, 1950), entre otros. EL PERIODISTA El tío de Rafael Heliodoro era administrador de Diario La Prensa, que dirigía en Tegucigalpa Paulino Valladares. “De tarde en tarde me asomaba a la administración… me fascinaba leyendo los periódicos de América del Sur y de México”, escribió el polígrafo en su libro autobiográfico “Pretérito perfecto”. En 1906, cuando aún cursaba los primeros años de colegio, publicó un periódico al que llamó “Topacio”, bajo el seudónimo “Pico de Mirandola”, que empleó nuevamente en México tres años después. En julio de 1906, Valle fue incluido en el semanario El fígaro, del poeta Adán Canales. Un año después, colaboró con la revista Honduras y el Diario La Prensa. En este último medio escribió una columna que se llamaba “Efemérides”. En la entrega del 18 de julio de aquel año abordó a Benito Juárez y, a raíz de este artículo, el cónsul general de México en Honduras, José Manuel Gutiérrez Zamora, le gestionó una beca con el presidente Miguel R. Dávila para que estudiara Historia en el país azteca. Escribió como colaborador en diversos periódicos como El Excélsior y El Universal, también para distintas publicaciones hispanoamericanas como: Diario de la Marina (La Habana, Cuba), El Imparcial (Guatemala, Guatemala) y El Día (Tegucigalpa, Honduras), entre otros importantes medios de comunicación. Valle fue uno de los periodistas que dieron más prestigio a la profesión en el continente, hasta el punto de convertir el oficio de “gacetillero” en respetable actividad universitaria. El pasado 3 de julio se celebró el 118 aniversario del natalicio de Valle, que quizá no fue casualidad que tuviera tanto talento: Nació y vivió en la Avenida de los Poetas, de donde también salieron Juan Ramón Molina y Luis Andrés Zúñiga, entre otros. Ahora, la casa No 442 de la segunda avenida de Comayagüela, que da a la 5ta calle, sigue siendo testigo de la historia y espera la llegada de alguien de la talla de Rafael Heliodoro Valle.