LOS GUARAGUAO EN EXCLUSIVA PARA EL LIBERTADOR: “La canción social pertenece al pueblo”
En un mundo repleto de “artistas” que se dedican a llenar los espacios de las radios y televisión con letras vacías, el contenido social de la agrupación venezolana Los Guaraguao, ha servido para llegar a la conciencia colectiva; a casi cuatro décadas son inspiración para los pueblos de América Latina.
“No, no, no basta rezar
hacen falta muchas cosas
para conseguir la paz,
no, no, no basta rezar…”
“Qué triste se oye la lluvia
en los techos de cartón,
qué lejos pasa la esperanza
en las casas de cartón.”
Dominique Galeano / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Los discos pueden quebrarse, las guitarras dañarse y el micrófono dejar de funcionar, pero nada detendrá la fuerza de una canción de amor a la humanidad, que se identifica con el sufrimiento de los pueblos, en especial, los de América Latina.
Como el dolor perdura, después de 37 años, la música de la agrupación venezolana Los Guaraguao (“halcón”, en lengua indígena) mantiene la misma vigencia, trascendiendo el tiempo y las generaciones.
“¿De qué sirven nuestros cantos si cuando nos llaman para un acto de solidaridad no nos hacemos presentes?, ¿cuál es el objeto de seguir cantando?”, cuestiona el vocalista de Los Guaraguao, Eduardo Martínez.
Y quiénes más indicados que los miembros de este grupo para hablar acerca de conciencia social y lucha, ellos son creadores de melodías que se convirtieron en himnos para los movimientos sociales latinoamericanos, ellos siempre estarán ahí, acompañando las luchas solitarias de los pueblos porque, “perdóneme tío Juan, pero se ve que usted no sabe nada, las cosas que yo le digo se sienten en carne propia…”
Una de esas cosas llamada represión la ha venido sintiendo el pueblo hondureño por más de dos meses, durante esta dictadura que derrocó el Presidente Zelaya, y los halcones al enterarse, vinieron a Tegucigalpa para acompañar a la resistencia en el concierto “Voces Contra el Golpe”.
REVOLUCIÓN MUSICAL
Los Guaraguao comenzaron en 1973, con Eduardo Martínez (voz principal y cuatro) y Jesús Cordero (bajo), para 1976 ya se habían integrado José Guerra (batería) y Luis Suárez (teclado).
La primera producción musical llamada “Las casas de cartón” (1973), se convirtió rápidamente en un ícono de la nueva canción –género cercana a la música protesta–, dando al grupo una popularidad que prevalece y que los ha convertido en leyenda en América Latina.
En cuanto a la posición ideológica, la nueva canción tiene un profundo respeto por la vida de los obreros, campesinos e indígenas, a esto se suma el rechazo al imperialismo estadounidense y europeo, el consumismo y la desigualdad social.
“Cuando comenzamos en esta batalla del canto, la gente nos decía que estábamos locos por cantar ese tipo de música, pero es lo que nos gusta y estábamos en lo correcto, porque el canto no hace revoluciones, pero sí ayuda a crear ejércitos para que estas se lleven a cabo”, ha dicho Jesús Cordero.
EL PODER DE LA CANCIÓN
Mientras la “musiquilla” de algunos, que el mercadeo los convierte en artistas, influenciados por la fama y el dinero, a Los Guaraguao lo único que les interesa es que sus coplas creen conciencia acerca de la problemática social que viven los pueblos de América Latina.
Una de las canciones más reconocidas de esta agrupación es “Casas de cartón”, Eduardo Martínez, explica que, “esta canción no sólo habla de la estructura de la vivienda, sino de la injusticia que se vive en nuestros países”.
La canción es una arma bien poderosa –prosigue Martínez– siempre y cuando quien la cante tenga suficiente moral y elementos para hacerla creíble.
Jesús Cordero habla acerca de una magia presente en los discos, “imagínate el poder de un disco, es algo mágico, lo puedes ver cuando cantas, lo ves en la gente, pero es abstracto, no lo puedes ver en un disco, pero ahí está llevando a la conciencia y a la reflexión”.
“PIRATERÍA” ALIMENTA FAMILIAS
En cuanto a reproducción de su música de forma clandestina, Luis Suárez expresa que “cuántas familias no se han alimentado por la venta de discos piratas, es la democratización de los recursos de las canciones. Esta gente ha colaborado con divulgar lo que por nosotros no hubiéramos hecho, y son ellos, los difusores, los que hacen posible que existan Los Guaraguao”.
Por otro lado, la persistencia de los problemas sociales preocupa a la banda, “ojalá algún día nuestras canciones perdieran todo tipo de vigencia, que lo que planteamos en nuestra música pertenezca al pasado, pero después de 37 años todavía hay casas de cartón y tenemos que seguir denunciándolo”, afirmó José Guerra.
Una de las características más humanas de Los Guaraguao, es que para ellos la mayor victoria sería ya no tener que cantar las canciones que han grabado en 15 discos durante toda su carrera, pues esto significaría que se ha encontrado una solución a los problemas sociales de América Latina.
La adivinación de la bestia
José Henríquez*
Soy el animal y el instinto. Estoy presintiendo el peligro en lo callado de este invierno, en las sombras cómplices de las calles angostas y en la caída de las gotas que avanzan hacia lo fatal.
Desde aquí sigo pensando que me hubiera gustado ser escritor, sé que tengo amistad con las palabras, qué bonito hubiera sido, por ejemplo, contemplar la germinación de mis manos. Que de ellas emergiera la magia de la noche gótica para penetrar en los secretos que comparto con el mar.
Hubiera preferido llegar a viejo y caminar todos los días, varias horas, por las montañas, pensando en cómo dibujar el final de esta historia.
¡Qué pena!, imposible elegir la senda del hombre seguro, la hora brutal imponía el compromiso y la decisión correcta, el adiós a los amigos, a los hijos y a la locura, a la lectura de un buen libro, a las mujeres, a los cafés por la mañana y a los juegos con los niños.
Pero la dureza no deja espacio al llanto, los sueños demandan un camino que debe recorrerse o no son sueños. En ese paraje las bestias acechan, buscan por todas partes la sangre ansiada, se comen por dentro en la exclusividad del hábitat. La mugre lo cubre todo hasta el cinismo. Los códigos se enfurecen y pierden la memoria ante lo justo. Todo sucede aquí, en esta aldea donde la verdad es una bruja que arde en la hoguera.
Sin embargo, creo en Dios porque es eterno, creo en Dios porque no olvida, también creo que de estas semillas secas nacerá algún día el hijo del amor nuestro.
Pues bien, creo que fue un lunes cuando los dejé en el laberíntico significado del adiós. Sentí frío y soledad. Vino de pronto otra vez la infancia rural, y de nuevo sentí el olor de los muertos en las rosas.
Ahora estoy lejos caminando, sin apuro, de frente al ángel, pensando en cómo estará la tarde sin sol, ¡ah! me parece absurda la fragilidad para tan poca vida.
Abuela, le cuento que los que quisieron verme en el fango han muerto. Sabía que he sembrado dragones, espadas y palabras de flores para que las vea crecer el compañerito. Desde aquí veo la flor del cedro y todos los bellos retoños que saltan de la tierra, ahora comprendo lo inescrutable del más allá. He atravesado el umbral de lo incierto, pero en mí no ha muerto la angustia de la existencia. No puedo ser menos que el animal y el instinto hasta la eternidad. Sigo percibiendo el delgado silbido de la víbora y el gesto sinuoso del hipócrita.
*Periodista



del.icio.us
Digg
Que tocan? regueton, punta.
la mayoria de nuestra gente viven en casas de carton el cual no tienen nunguna proteccion. gracias a los guaraguaos por su linda musica aqui en honduras espremaos que nos den nuevamente un corcierto gracias
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