Trinidad Cabañas, protector de la Patria
“Cabañas es el Cid Campeador de Centroamérica, que combatiera constantemente por la Federación y por la Patria. La vida de Cabañas es el poema humano de la Libertad. La empresa federal: Dios, Unión, Libertad, fue siempre su divisa”: Cleto González Víquez (dos veces Presidente de Costa Rica).
René Novoa / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Corría el año de 1813 cuando en Centroamérica estallaban los primeros intentos revolucionarios pro independentistas, hartos del sometimiento y saqueo de la Corona española. Mientras, un niño corría por el patio de su casa y contemplaba los enormes árboles en el horizonte, en las tardes lúdicas que ofrece la infancia, sin sospechar que tiempo después recibiría el llamado imperioso de la Patria. Ese pequeño era José Trinidad Cabañas, nacido el 9 de junio de 1805.
La Independencia de Centroamérica del yugo español sucedió al fin en 1821, para anexarse a México, en el gobierno de Agustín de Iturbide. Tres años después, la región se declaró de nuevo in
dependiente y redactó la Constitución Federal y cada Estado la propia.
Para ilustrar acerca de los principios establecidos en las constituciones Federal y del Estado de Honduras, Dionisio de Herrera formó tertulias con jóvenes, que ansiaban conocer los conceptos de libertad, igualdad, fraternidad, justicia y derecho. Cabañas, entonces de 20 años, estuvo en esos círculos.
Pero en 1827 la aparente calma en la región se esfumó: Manuel José Arce, presidente de la Federación de Repúblicas de Centroamérica, traicionó los postulados de la Constitución al declararse dictador. Entre otras medidas, envió tropas encabezadas por José Justo Milla para deponer al Jefe de Estado hondureño, Dionisio de Herrera.
BATALLA DE LA TRINIDAD
Justo Milla sitió e incidió Comayagua, entonces capital del país. La reacción quedará registrada para siempre en la historia: El General Francisco Morazán, de 35 años, reunió a un grupo de compatriotas para hacer frente a los invasores, en la aldea de La Trinidad, municipio de Sabanagrande, en el actual departamento de Francisco Morazán.
La batalla fue extensa y en desiguales condiciones. La resistencia estaba conformada por 375 hombres, incluido Cabañas, de 22 años; mientras que las fuerzas de Milla superaban los 1,500 soldados. Al margen de eso, el ejército morazanista luchó cuerpo a cuerpo contra los enviados por Arce.
Tras horas de enfrentamientos, Morazán demostró su genio en tácticas militares. Mientras blandía el sable, desde su caballo negro, y daba gritos de aliento a los soldados, ordenó a una columna de hombres atacar por la retaguardia para tomar dar la sorpresa. A las 3:00 de la tarde, los enemigos se rindieron. La mayoría huyó hacia Santa Ana y Ojojona, donde intercambiaron las armas por comida.
La ambición y persecución por parte de Arce continuó durante dos años. Por lo que Morazán se estableció en Ahuachapán, al occidente de El Salvador, para el 1 de enero de 1829 fundar el “Ejército Aliado Protector de la Ley”, constituido por salvadoreños, hondureños y nicaragüenses. Cabañas no dudó en enrolarse. Desde entonces, enfrentaron a las tropas del dictador cada vez que fue necesario.
SE APAGA LA REPÚBLICA
Para 1838 en Guatemala surgió otro enemigo: Rafael Carrera, un analfabeto, de lenguaje soez y baja estatura. Carrera encontró en el hondureño Francisco Ferrera el vasallo que necesitaba para su propósito, a pesar que éste integró años antes el ejército morazanista.
Al año siguiente, Ferrera invadió El Salvador. Tras meses de batalla los invasores fueron vencidos en El Espíritu Santo, sin embargo, Cabañas fue herido de gravedad, por que lo trasladaron a San Salvador, donde se recuperó.
El 8 de abril, Morazán, Cabañas y 34 hombres más se embarcaron en el vapor Izalco rumbo a Perú; permanecieron 22 meses en el exilio. En enero de 1842 regresaron a Centroamérica, y en abril tomaron San José, Costa Rica.
Durante cinco meses Morazán gobernó Costa Rica, pero los conservadores revelaron al pueblo y el 15 de septiembre el General fue asesinado. Trinidad Cabañas se retiró a El Salvador donde pasó ocho años antes de volver a Honduras.
El 1 de marzo de 1852, Cabañas asumió el gobierno hondureño. En su administración modificó la tarifa de aforos (impuestos aduaneros), fomentó la educación y sostuvo la paz interior del país. Tres años después, José Santos Guardiola traicionó y emboscó al soldado insigne del ejército e ideales morazanistas para derrocarlo.
El 8 de enero de 1871, el General Cabañas murió por una neumonía doble. Fue enterrado en la iglesia San Sebastián, de Comayagua, donde asistió el Presidente de la República, altos funcionarios y el pueblo entero.



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