Universidad Nacional urge profesores que investiguen
En las universidades del mundo es un requisito que el profesor realice trabajos de investigación, en vista que la docencia y la investigación son actividades complementarias, pero en Honduras son pocos los maestros que llevan a cabo proyectos de indagación científica. Dominique Galeano / EL LIBERTADOR
Dominique Galeano / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. Cuando un alumno ingresa a la universidad por primera vez tiene grandes expectativas, no sólo de los profesores que lo guiarán a lo largo de la carrera, sino también de la institución educativa.
Lo anterior, porque la constante búsqueda de la verdad mediante la investigación además de darle a los profesores ese añorado título de “científico”, también permite que la
universidad se asegure que el docente está actualizado en su campo de docencia.
De esta manera, el alumno se forma una idea de sus maestros y de la capacidad de enseñanza que éstos tendrán, pues han realizado investigaciones científicas y son conocedores del campo en el que ejercen. Sin embargo, esto no sucede en el país porque se le ha dado poca importancia a la parte investigativa en la enseñanza superior.
REQUISITO OLVIDADO
La docencia y la investigación son actividades que van de la mano, ya que permiten a los profesores mayor capacidad de explicar a los alumnos una asignatura cuyo contenido es nuevo.
Además, todas las ciencias son actualizadas día a día por los descubrimientos que realizan cientos de científicos alrededor del mundo, por eso los docentes deben estar preparados para decidir cuáles de estos descubrimientos se pueden utilizar y cuáles no tienen relevancia, pero esto sólo se puede determinar mediante la constante investigación.
A pesar de que no es practicada por todos los profesores, la investigación científica es un requisito en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), así lo explica la encargada de proyectos de investigación de la Dirección de Investigación Científica, Tatiana Cortez, “la investigación es un requisito en la universidad, lamentablemente se ha quedado en papel, pero el docente tiene que ser un investigador, por lo menos debería estar actualizado con sus clases y ver las nuevas tendencias”.
BECAS PARA INVESTIGACIÓN
Asimismo, algunos profesores de la Universidad Nacional sí realizan trabajos de investigación científica, pero son escasos. Quizá el error de algunos maestros es que no dedican mucho tiempo en exponer a los alumnos los resultados concretos de la investigación.
Cortez explica que “el estudiante también tiene que estar al día e investigar, porque a medida que él pregunte va a forzar al docente a tener que actualizarse”.
Las becas que ofrece la Universidad Autónoma son para profesores y alumnos, y varían en el monto, por ejemplo, una de las becas se les otorga a profesores que tengan un proyecto que involucre por lo menos tres disciplinas, cuyo monto es de 500 mil lempiras. También otorgan becas básicas de 25 mil a 50 mil lempiras para los estudiantes.
A pesar de que la UNAH ofrece 30 becas anuales para investigación científica, éstas no son aprovechadas por los profesores, pues en el periodo 2007-2008 sólo 15 fueron utilizadas.
“Este año se quieren elevar las becas, son 30 por convocatoria y se quiere aumentar a 50”, asevera la directora de Investigación Científica.
FALTA DE CREATIVIDAD
Un caso a considerar es que sí se han realizado algunas investigaciones científicas, pero los resultados no se han dado a conocer, así que en nada pueden beneficiar si el público nunca sabe el objetivo y los resultados de esas indagaciones.
Por otra parte, la importancia de la divulgación obedece a que es requisito en la concesión de una beca, por ejemplo, si la investigación se llevó a cabo en una comunidad, el investigador tiene que hablar con los residentes para difundir los resultados, a fin de que la gente pueda adaptarlo y beneficiarse.
Además, “los profesores al investigar son dueños de los resultados, por lo que son los encargados de divulgarlos a la sociedad”, sostiene la entrevistada.
El neurocientífico suizo Otto Spoerri, quien en la última década realizó una labor social de forma voluntaria y sin sueldo en el Hospital Escuela, de Tegucigalpa, explica que “muchas veces es la falta de creatividad la que conduce a que no haya investigación, es un ingrediente muy importante y no todos lo tienen”.
Al respecto, expertos consultados coinciden en que no se pueden hacer llamar científicos a aquellos que se dedican de manera exclusiva a la docencia, “pues no pueden hablar de una realidad y jamás llegar a conocerla e investigarla”, sentencian.
DESCUBREN NUEVA PLANTA CARNÍVORA
Se ha encontrado una nueva especie gigante de planta carnívora en una montaña en la isla de Palawan, en Filipinas. La planta se llama Nepenthes attenboroughii, la
cavidad se expande a 30 centímetros a lo largo y 16 centímetros a lo ancho. Es la planta carnívora más larga que se ha encontrado en más de 150 años. El líquido pegajoso que tiene la cavidad de la planta y los colores vibrantes, sirven para atrapar insectos. Según investigadores, sólo quedan 100 especies de Nepenthes attenboroughii y las actividades mineras pueden desaparecer esta planta con facilidad.
LA SERPIENTE MÁS GRANDE DEL MUNDO
Científicos han encontrado evidencia de lo que posiblemente fue la serpiente más grande del mundo. Se trata de la Titanoboa, nativa de América del Sur hace más de 60 millones de años y pesaba más de 2,425 libras. Se estiraba 13 metros, el doble de la Anaconda moderna. El límite de tamaño de los animales de sangre fría como las serpientes era determinado por la temperatura de la tierra, así que para tener ese tamaño la Titanoboa necesitaba una temperatura promedio de por lo menos 32 grados Celsius, es decir 5 grados más que los niveles actuales de temperatura.
MATERIAL QUE SE AUTORREPARA CON EL SOL
Científicos en Estados Unidos crearon un nuevo material que, dicen, puede autorreparar roturas y rasguños cuando se le expone a un rayo de luz ultravioleta. El secreto del material, afirman los investigadores en la revista Science, está en que utiliza moléculas hechas de chitosan, una sustancia natural que se deriva de las conchas y caparazones de crustáceos como el camarón. Cuando ocurre un rasguño o rotura en el material –que es un poliuretano– la luz ultravioleta puede producir una reacción química que repara el daño.



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