“El sofista de los poderosos”
Los vividores del poder económico y político, urden planes para aniquilara a las personas más lúcidas que pueden generar pensamiento en el resto de los ciudadanos. En el país, uno de los referentes importantes de la corriente opuesta al progreso social a favor de los oprimidos ha sido Oswaldo Ramos Soto.
Redacción / EL LIBERTADOR
Tegucigalpa. El 27 de noviembre de 2005, fue la angustiosa noche de los “poderosos” porque el conteo de votos declaró a Manuel Zelaya el Presidente electo de Honduras. En la residencia de “Chano” Rivera, en una zona exclusiva de la capital, Ramos Soto estuvo en junta con su maestro, Mario Rivera López alias “el zorro” (muerto), su pupilo Valentín Aguilar (muerto), fue líder de los abogados afines al sistema desigual de pocos ricos y muchos pobres y Marco Tulio Gutiérrez, el papá de la ahora primera vice presidenta en el Congreso Nacional, Lena Karyn Gutiérrez Arévalo. También estaban, el cubano José Lamas, Rafael Leonardo Callejas y otra gente que ha venido controlando el poder político y económico, por cierto, todos protagonistas en el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 contra el Presidente Zelaya. Parece que jamás olvidaron esa noche, porque tres años y medio después rompieron el orden constitucional para imponer una dictadura. Quizá en memoria de el zorro que esa noche trato hasta de inútil al actual Presidente “Pepe” Lobo porque perdió las elecciones.
Ese ha sido el ambiente de Oswaldo Ramos Soto. La principal característica de Ramos es la pose doctoral para expresarse en público. Vuelve difícil lo fácil. Utiliza palabras solemnes que parecen autoadulaciones; quienes lo conocen afirman que en privado sus comentarios caen en los diversos tonos de la vulgaridad.
LA COYUNTURA DEL PEON
Los vientos hablan de una Asamblea Nacional Constituyente: El pueblo exige una nueva Constitución que refleje y defienda el interés de la mayoría de hondureños. Y no como la actual que legaliza una sociedad desigual, donde diez familias concentran el 70 por ciento de la riqueza nacional.
Ramos Soto es muy amigo de sus amigos, a veces inescrupuloso, agradable en el trato y con frecuencia ensalza al adversario. Es emotivo y poco racional. No es poderoso, pero hacer los mandados de ellos le ha granjeado una vida cómoda. Su cerebro ha estado al servicio de Miguel Facussé, José Lamas y Fredy Nasser.
Se le recuerda como un alumno brillante en la carrera de Derecho. Al egresar de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) ejerció como docente y, hasta la fecha, se le conoce como catedrático responsable y capaz de repetir el capítulo de un libro. No es creativo.
Formado en la escuela política de Mario Rivera López (muerto), el amigo de toda la vida. Las habilidades aprendidas las desarrolló en la UNAH, donde acumuló experiencia y confort. Ahí fue el referente de la extrema derecha e impulsó la Política de Seguridad Nacional, en la “década perdida” (1980), que además se tradujo en eliminar toda tendencia ideológica y política contraria a los intereses de las Fuerzas Armadas y de Estados Unidos. Ramos sembró el anticomunismo enfermizo.
MANDADERO DE EE. UU.
De 1976 a 1982, Ramos fue decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNAH. Ese año, con el apoyo de sectores de empresa privada, la embajada de Estados Unidos y la anticomunista Asociación para el Progreso de Honduras (Aproh), que coordinó con Callejas, se lanzó de candidato a la rectoría de la UNAH. Con la intervención de la Corte Suprema de Justicia, anuló a su contrincante Juan Almendares Bonilla. Así llegó a rector durante seis años.
Rafael Callejas reconoció que cuando era secretario de asuntos obreros y estudiantiles de la Aproh -de la que era líder el general Gustavo Álvarez Martínez-, se impulsó a Oswaldo para rector de la UNAH.
A la Aproh también la integraron José Rafael Ferrari, Miguel Facussé, Fernando Casanova, Rigoberto Espinal Irías, Benjamín Villanueva y los ex dirigentes sindicales Andrés Víctor Artiles y Mariano González.
La Aproh fue creada en el gobierno de Roberto Suazo Córdova (1982-1986) por Álvarez Martínez, máximo precursor de la Doctrina de Seguridad y responsable de decenas de asesinatos y desapariciones políticas en el país.
Esta organización contaba con la colaboración de la “Secta Moon”, institución de la inteligencia estadounidense con fachada religiosa conocida en el mundo. A principios de la década de 1990, la iglesia Católica dio a conocer los peligros que implicaba esta secta; postura también señalada en todos aquellos que, de alguna manera, formaron parte de ésta. Esta vinculación le costó a Ramos Soto una serie de rebaja en sus posibles votos en la campaña presidencial de 1993.
MEMORIA SIN INTELIGENCIA
Desde que asumió la rectoría de la UNAH, Ramos utilizó a centenares de jóvenes y algunos docentes vinculados al Frente Unido Universitario Democrático (FUUD), para llevar a cabo las tareas que a él asignaron, entre otras, la imposición política, fraude electoral para asegurar el poder por la vía “democrática”, el progresivo deterioro de la educación, fortalecer una alianza con los militares e introducir el partidismo en el gobierno universitario.
Esa fue la época de las desapariciones y asesinatos de alumnos y docentes en la UNAH, tiempo durante el que se matricularon espías militares como alumnos y se regalaron títulos a personas de la dirigencia militar y de los partidos tradicionales.
Ramos también fue presidente del Colegio de Abogados de Honduras (CAH), donde extendió el control con la participación del Frente Patria y Justicia, delegado del Partido Nacional en el Colegio y que tiene como cantera el FUUD.
Durante el gobierno de Callejas (1990-1994), Ramos asumió la presidencia de la Corte Suprema de Justicia. Luego lanzó su campaña política presidencial. Eso causó recelo incluso dentro del Partido Nacional y no se le permitió terminar su período en la Corte. Oswaldo se mantuvo en campaña, pero fue derrotado por el liberal Carlos Roberto Reina. Al fracaso de Oswaldo contribuyó la traición de Callejas que negoció con Reina el boicot de la campaña nacionalista, a cambio de no ser perseguido. Reina no cumplió. Con el nacimiento del Ministerio Público, el Fiscal General Edmundo Orellana persiguió a Callejas y fue la hora de la venganza de Oswaldo, se unió a Orellana y el Partido Nacional calló y nunca influyó para frenar los juicios por corrupción interpuestos contra Callejas.
EL HAZ VOLVIÓ AL CONGRESO
En 1994, Oswaldo se incorporó al Congreso Nacional donde permaneció hasta 2005, cuando por votación quedó fuera de la fórmula de diputados. Ramos Soto sigue mandando en la universidad y, después de su paso han llegado a la rectoría varios que siguen sus designios, entre ellos Guillermo Pérez Cadalso, quien renunció a la rectoría de la UNAH, Juan Arnoldo Hernández, parte de la Comisión de Transición de la UNAH, y Rigoberto Chang Castillo. En los últimos años, Oswaldo fue excluido de varios círculos académicos y políticos, pero la habilidad de negociar aunque no tenga nada lo mantiene firme. Oswaldo llevará hasta la tumba uno de los capítulos más oscuros del país: la sangre y el atraso de la década de 1980 y quizá ahora le piden que ayude a repetir esa historia. Oswaldo no entendió nunca el diálogo entre Sócrates y Glaucón al hablar acerca de lo que ocurre cuando un desdichado prisionero se libera de sus cadenas y logra ver de frente la luz del sol.



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